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Visa, el cedear que aprovecha el caos del mercado para aumentar sus dividendos

Brett Owens

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La compañía muestra un negocio resistente, un balance firme y pagos al accionista en alza. Tras la baja reciente, la acción quedó rezagada frente a esa mejora y abre una ventana de entrada con potencial de recuperación.

15 Marzo de 2026 08.30

Una cosa quedó clara en las últimas semanas: el caos geopolítico no se detiene. Quienes van a contramano del mercado lo entienden. El grueso de los inversores, no. Cada vez que golpea una guerra, aparecen aranceles de un día para otro, o estalla una pandemia, la mayoría entra en pánico.

Y la verdad es que el caos, ya sea por una guerra en Irán o por el miedo a que la IA borre industrias enteras, avanza cada vez más rápido.

Mucha gente cree que puede aguantar esa ola de preocupación. Pero conviene recordar la famosa frase de Mike Tyson: "Todos tienen un plan hasta que reciben un golpe en la cara".

Eso vale para la vida y también para las inversiones. Es otra forma de decir que los mismos inversores que creen que pueden soportar el último "golpe en la cara" muchas veces son los primeros en replegarse y vender barato. Ahí aparece nuestra oportunidad.

Volatilidad + el "imán de dividendos" = suba y crecimiento de los pagos

Visa, Acciones, Economia
En los hechos,  Visa es negocio sólido, con imanes de dividendos que meten presión alcista sobre el precio de sus acciones. 

Si vos vas a contramano del mercado, sabés que la volatilidad, una forma elegante de hablar del pánico, es una herramienta. Por eso, esperás sacudones como estos, porque te permiten construir una fuente de ingresos en alza a precio de oportunidad.

Mientras la mayoría queda aturdida, vos revisás el mercado en busca de acciones con dos señales clave: un crecimiento acelerado de los dividendos y precios que quedaron rezagados frente a ese avance en los pagos. Estas acciones de dividendos rezagados elevan tus ingresos y, al mismo tiempo, sus pagos en alza funcionan como un "imán" para el precio. Eso pasa porque los inversores detectan ese aumento y empujan la cotización hacia arriba. El resultado es simple: la acción sube hasta alinearse con el dividendo y así su rendimiento actual se mantiene relativamente estable.

Es uno de los patrones más confiables, y también de los menos comprendidos, dentro del mercado. Además, lo vi repetirse muchas veces. Y podés quedar en una posición todavía mejor si comprás tu parte cuando el precio de la acción sigue rezagado frente al crecimiento del dividendo. Así quedás listo para capturar una suba extra cuando la acción recupere terreno. 

La mejor manera de apreciar el impacto de esta estrategia es verla en acción. Veamos una acción que se quedó atrás de sus imanes de dividendos y, como resultado, parece estar lista para repuntar.

Se trata de Visa (V), una empresa que muchas veces queda relegada por su bajo rendimiento, de 0,8 %. El negocio de Visa es resiliente. Y, aunque suene contradictorio, el precio de la acción muestra todavía más firmeza gracias a su imán de dividendos, que no afloja.

Visa/acciones
 El negocio de Visa es resiliente. Y, aunque suene contradictorio, el precio de la acción muestra todavía más firmeza gracias a su imán de dividendos, que no afloja.

Como se ve más arriba, el dividendo de "la gran V" no solo creció: también aceleró el ritmo. El último aumento, que la compañía anunció en octubre, superó el 13%. Y, si mirás con atención, vas a notar que cada baja de ese período abrió una oportunidad de compra.

Eso nos trae al presente, con la acción más alejada de la trayectoria del dividendo que en cualquier otro momento de la última década y con una caída de 8% en el año. Cuesta justificar ese retroceso en una empresa que informó en su último trimestre un salto de 15% en la ganancia por acción ajustada, junto con otro avance de 15% en los ingresos. Además, el volumen de pagos trepó 8%.

Y, pese a los titulares sombríos, el consumo se mantiene firme, sobre todo entre los hogares de mayores ingresos. Además, el mercado laboral sigue estable.

Otro viento a favor llega de la IA. La tecnología no solo vuelve más eficiente a Visa: también cambia los hábitos de compra, porque cada vez más consumidores la usan para encontrar rápido lo que buscan. A la vez, los vendedores pueden impulsar sus ventas con una segmentación publicitaria mucho más precisa. Eso marca más tráfico y más comisiones por transacción para Visa.

En los hechos, Visa es negocio sólido, con imanes de dividendos que meten presión alcista sobre el precio de sus acciones. Por eso, este momento parece atractivo para comprar, antes de que esa recuperación tome velocidad.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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