Billabong tiene un nuevo capítulo en Uruguay. La empresa Salpimar S.A., integrada por socios uruguayos y argentinos, se hizo cargo de la operación directa de la marca en el país, con una inversión inicial cercana al millón de dólares entre 2025 y 2026.
Salpimar es propietaria de la licencia de Billabong y Element para Uruguay y Paraguay. La sociedad está compuesta por cuatro socios uruguayos: Juan José Tubio, Emilio Kaplan, Nicolás Kaplan y Andrés Kaplan, y tres socios argentinos, Tomás Tarrab, Lucas Tarrab y Carlos Tarrab, todos con la misma participación accionaria.
Juan José Tubio, director de Salpimar, contó a Forbes Uruguay que la parte uruguaya de la sociedad viene del rubro de indumentaria desde hace más de 30 años, con la representación de otras marcas como Rusty, Dixie y Polanco. Ese equipo ya tiene presencia en siete shoppings del país, una cartera de 120 clientes mayoristas y más de 23 locales propios entre sus otras marcas.
"Billabong es una de las marcas número uno en el mundo del surf. Nos interesaba tenerla como grupo para venderla a nuestros clientes y para darnos prestigio, porque ya tenemos un camino recorrido fuerte", explicó Tubio sobre el atractivo de sumarla a su portafolio. Según explicó, antes de esta nueva etapa el proyecto de Billabong en Uruguay "estaba tibio, con poca proyección", ya que iba a llegar al país a través de un vendedor sin una cabeza comercial dedicada exclusivamente a ella.
El acuerdo se cerró con Tarco S.A., la empresa argentina que tiene la licencia de Billabong y Element en ese país desde hace años. A través de esa negociación, Salpimar sumó el acuerdo comercial y accionario que le permite operar la marca en Uruguay y Paraguay, mientras la gestión diaria de colecciones y distribución mayorista pasó a manejarse desde Montevideo. Los socios argentinos siguen involucrados en el diálogo estratégico del día a día, aunque la operación local queda en manos del equipo uruguayo.
La operación arrancó a mediados de 2025. Según Tubio, los tiempos del negocio de indumentaria obligan a proyectar las compras con seis a ocho meses de anticipación, porque la producción se realiza en Oriente, Europa y Estados Unidos. Por eso el desembarco fue gradual, con un primer pop-up en La Paloma durante el verano pasado, que se repetirá esta temporada entre diciembre y abril, y con la apertura del primer local fijo en Atlántico Shopping hace algunas semanas.
Los planes para los próximos dos o tres años incluyen al menos un par de locales adicionales, con la mira puesta en Punta Carretas o Montevideo Shopping como próximas ubicaciones. "Cuantas más aperturas haya, más inversión seguramente vamos a tener que realizar", adelantó Tubio. En paralelo, Salpimar avanza en negociaciones para sumar un distribuidor en Paraguay, mercado donde también tiene la representación de la marca.
El canal mayorista, mientras tanto, sigue su curso y va a seguir creciendo. Billabong y Element ya tienen presencia en más de 40 tiendas multimarca del país, entre ellas los locales de La Isla. Tubio destacó que la red de clientes que Salpimar construyó con sus otras marcas en más de dos décadas facilita que esos mismos comercios acompañen la incorporación de Billabong a su oferta.
La inversión inicial, que incluyó la apertura de una oficina showroom en Montevideo para atender a los mayoristas, ronda el millón de dólares entre 2025 y 2026, sin contar los próximos locales.
Un cambio de manos a nivel global
El regreso de Billabong a Uruguay ocurre en un momento de reacomodo para la marca a nivel mundial, que ayuda a entender las idas y vueltas que tuvo en el país. En 2023, el gigante estadounidense de licencias de marca Authentic Brands Group (ABG) cerró la compra de Boardriders, la empresa que reunía a Quiksilver, Roxy, Billabong, RVCA, Element y DC Shoes, por unos US$ 1.400 millones. ABG es dueña también de marcas como Reebok, Champion, Aéropostale y Forever 21, y factura más de US$ 32.000 millones al año en ventas retail a través de una red de más de 2.000 socios comerciales en el mundo.
A diferencia de otros conglomerados de indumentaria, ABG no opera sus marcas de forma directa. Compra la propiedad intelectual y cede la operación a licenciatarios regionales, un esquema que, según fuentes cercanas a la compañía, explica por qué Billabong nunca tuvo en Uruguay una presencia comercial real y estructurada antes de este acuerdo con Salpimar, más allá de alguna aparición puntual y acotada.
Con Billabong ahora en manos de un equipo con trayectoria en el retail uruguayo y el respaldo accionario de sus históricos licenciatarios en Argentina, la marca buscará capitalizar el prestigio que construyó en el surf mundial para ganar terreno tanto en el canal mayorista como en sus propios locales.