La inteligencia artificial avanza sobre cada vez más industrias, pero pocas parecen tener tanto potencial de transformación como el derecho. En ese marco, la startup chilena Magnar anunció su llegada a Uruguay con una plataforma de IA diseñada específicamente para abogados y equipos legales. La empresa ya trabaja con más de 25.000 profesionales en América Latina y proyecta captar al menos 6.000 usuarios en el país durante su primer año de operaciones.
La herramienta funciona como un asistente digital capaz de analizar grandes volúmenes de información jurídica, sintetizar normativa y generar documentos legales. Según explica Andrés Arellano, CEO de Magnar, la propuesta es convertir a la inteligencia artificial en un aliado cotidiano del trabajo jurídico.
“En Magnar lo que hacemos es ayudar a los abogados a hacer mejor y más fácil su trabajo con inteligencia artificial. Es, en el fondo, un asistente que está sentado al lado de cada abogado”, señaló Arellano en conversación con Forbes Uruguay.
La empresa, fundada en 2025 en Chile, fue concebida desde el inicio con el foco en desarrollar una plataforma exclusivamente orientada al trabajo legal en América Latina. Actualmente opera en Chile, Perú y Colombia, y ahora inicia su expansión hacia el mercado uruguayo.
Financiamiento y crecimiento
Para impulsar su desarrollo, Magnar levantó US$ 800.000 en dos rondas de inversión. La primera, una ronda pre-seed de US$ 300.000, contó con la participación de la aceleradora Platanus Ventures, Punto Cero Ventures y varios inversores ángeles, entre ellos los fundadores de la startup Cornershop.
Posteriormente, la empresa cerró una ronda seed de US$ 500.000 en la que participó el estudio jurídico Carey como inversor estratégico.
Ese capital se destinó principalmente al desarrollo tecnológico y a la expansión regional. Según Arellano, actualmente la compañía ya alcanzó la rentabilidad. “Hoy Magnar es una empresa rentable. El capital que levantamos lo usamos para seguir invirtiendo en investigación, desarrollo y expansión internacional”, señala.
Una industria con alto potencial para la IA
Para Arellano, la industria legal tiene características que la convierten en uno de los sectores con mayor potencial de transformación mediante inteligencia artificial.
“Hay dos grandes industrias muy impactadas por la IA: el desarrollo de software y el sector legal”, explicó el ejecutivo. “Aunque parecen muy distintas, ambas trabajan principalmente con información escrita. En el caso del software es el código y en el caso del derecho son las leyes, los contratos y los documentos legales”.
Esa característica permite que los modelos de inteligencia artificial puedan procesar grandes cantidades de información normativa y jurisprudencial para asistir en tareas que históricamente han requerido muchas horas de trabajo manual.
La plataforma de Magnar está entrenada con millones de documentos jurídicos, entre ellos leyes, normas regulatorias, sentencias judiciales y otros textos oficiales. Toda esa información se integra en una biblioteca jurídica digital que el sistema consulta para responder preguntas o elaborar documentos.
De esta forma, el software puede, por ejemplo, analizar jurisprudencia relevante para un caso, resumir normativas complejas o redactar borradores de contratos y escritos legales.
El desafío de las “alucinaciones” de la IA
Uno de los grandes desafíos de aplicar inteligencia artificial al derecho es la posibilidad de que los modelos generen información incorrecta, un fenómeno conocido como “alucinaciones”.
El problema ya tuvo consecuencias concretas en el sistema judicial. Según Arellano, en Estados Unidos se registraron más de 600 casos de abogados que presentaron ante tribunales información falsa generada por herramientas de inteligencia artificial.
“En industrias creativas una alucinación puede incluso ser interesante, porque genera ideas nuevas. Pero en el derecho o en la medicina es algo extremadamente delicado”, advirtió.
Para reducir ese riesgo, Magnar diseñó su plataforma con un sistema de trazabilidad jurídica. Cada respuesta generada por la inteligencia artificial incluye referencias directas a las fuentes legales utilizadas, lo que permite verificar la información.
“El sistema siempre muestra la fuente oficial. El abogado puede ver de dónde sale la información e incluso descargar el documento original que se utilizó para generar la respuesta”, explicó el CEO.
Modelo de negocio
Otra de las particularidades de Magnar es su modelo de negocio. A diferencia de muchas plataformas tecnológicas, la empresa no cobra una licencia por cada usuario. En cambio, el sistema permite usuarios ilimitados dentro de un estudio jurídico y el precio se define según el nivel de uso de la plataforma.
“Cobramos por uso, no por usuario. Eso permite que todos en el estudio puedan acceder a la herramienta y trabajar de forma colaborativa”, dijo Arellano.
La lógica detrás del modelo es que el costo esté directamente vinculado al valor que genera la herramienta. Si el uso es bajo, el gasto también lo es; si el estudio la utiliza intensivamente, la facturación aumenta en proporción. La plataforma también ofrece planes individuales con precios que rondan entre US$ 50 y US$ 200.
Por qué Uruguay
Aunque el mercado uruguayo es pequeño en términos absolutos, Magnar considera que tiene características muy atractivas para la adopción de herramientas tecnológicas en el ámbito jurídico.
Entre los factores que destacan desde la empresa se encuentran el alto nivel de digitalización del Estado y la disponibilidad de información pública en formato digital.
“Uruguay es un país muy avanzado en gobierno digital. Eso facilita muchísimo el desarrollo de este tipo de herramientas, porque la información jurídica está disponible y bien estructurada”, afirmó Arellano.
El país también cuenta con un fuerte reconocimiento internacional en materia institucional. Según el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project, Uruguay ocupa el primer lugar en América Latina en este indicador.
En total, se estima que a nivel local hay cerca de 15.000 abogados entre profesionales activos y quienes se encuentran registrados pero sin ejercer. Desde la empresa consideran que al menos una parte significativa de ese universo podría adoptar herramientas de inteligencia artificial en los próximos años.
El desembarco de Magnar en el país será gradual. La empresa no planea abrir una oficina local en el corto plazo, sino operar desde su estructura regional.
Aunque el lanzamiento oficial recién comienza, la plataforma ya cuenta con usuarios uruguayos que comenzaron a probarla de forma gratuita. Según Arellano, actualmente se registran todos los días nuevas cuentas desde Uruguay y el número de usuarios locales ya se cuenta en cientos.
El futuro del trabajo legal
A pesar de la rápida evolución de la inteligencia artificial, Arellano no cree que los abogados vayan a desaparecer. Más bien, considera que la tecnología cambiará la forma en que se organiza el trabajo dentro de los estudios jurídicos.
“La esencia del trabajo legal seguirá siendo la confianza que un cliente deposita en su abogado. Eso no va a cambiar”, sostuvo.
Lo que sí podría transformarse es la estructura de los equipos profesionales. Según su visión, en los próximos años los estudios jurídicos podrían volverse mucho más interdisciplinarios.
“Creo que vamos a empezar a ver más ingenieros trabajando dentro de los estudios de abogados, no como soporte técnico sino codo a codo con los abogados para resolver problemas utilizando tecnología”, resumió.