La selección del jurado en la demanda de Elon Musk contra Sam Altman comenzó el lunes pasado en un tribunal federal de Oakland, California. La presentación, por US$ 134.000 millones, sostiene que el cofundador y director ejecutivo de OpenAI, y el presidente de la compañía, Greg Brockman, manipularon a Musk para que participara en la creación de la entidad que describieron como "su supuesta organización sin fines de lucro".
Musk volvió a referirse al caso con una dura publicación en X. "Los estafadores Altman y Greg Stockman robaron una organización benéfica. Punto final", aseguró. Luego, planteó: "La pregunta fundamental es simplemente esta: ¿Quieren sentar un precedente legal en Estados Unidos que permita saquear una organización benéfica? Si es así, socavarán para siempre todas las donaciones caritativas en Estados Unidos".
El juicio llega justo después de que SpaceX reveló sus planes para adquirir Cursor, el gigante de la programación de IA, por US$ 60.000 millones antes de su salida a bolsa. También coincide con el avance de OpenAI hacia su propia oferta pública inicial (OPI).
Con dos de los nombres más importantes del sector tecnológico enfrentados, el juicio entre Musk y Altman reúne todos los ingredientes para convertirse en el juicio de la década, aunque el impacto potencial sobre la carrera por la IA sigue siendo incierto.
Lo que sabemos hasta ahora sobre el caso Musk contra Altman
La principal acusación de la demanda de Musk sostiene que Altman y Brockman abandonaron la misión benéfica de OpenAI y lo engañaron para que invirtiera en la empresa bajo la falsa premisa de que la startup de IA seguiría funcionando como una organización sin fines de lucro. Musk busca devolver todo el dinero recibido a la fundación OpenAI y, al mismo tiempo, desplazar a Altman y Brockman de sus cargos.
Me comuniqué con OpenAI por correo electrónico para solicitar comentarios sobre la demanda, y un vocero respondió con enlaces a una publicación en X y a una página dedicada a refutar las afirmaciones de Musk. La página sobre Elon Musk en el sitio web afirma que la demanda responde a los celos y sostiene que Musk exigió el control total de OpenAI e intentó fusionar la empresa con Tesla. La página también reafirma la posición de OpenAI como una organización sin fines de lucro que destinó US$ 25.000 millones a acelerar los avances en salud mediante la IA.
El expresidente de Estados Unidos,Barack Obama, designó originalmente en 2011 a la jueza Yvonne Gonzalez Rogers para el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California, y ella presidirá el caso. El juicio promete convertirse en todo un espectáculo, con la presencia de figuras destacadas como el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, y los cofundadores de OpenAI, Mira Murati e Ilya Sutskever. Sin embargo, el juicio difícilmente genere un impacto significativo en el desarrollo de la inteligencia artificial.
“Me da la impresión de que Elon está enojado y no va a dejarlo pasar, pero ¿tendrá alguna repercusión importante o un gran impacto en la IA en general? No”, me dijo Tre Lovell, uno de los abogados litigantes más importantes de Estados Unidos, que actuó como representante en varios casos vinculados con Wells Fargo Advisors, Justin Bieber y Oprah Winfrey, durante una entrevista en video.
Lovell sostiene que el caso se reduce principalmente a una disputa de egos y que no tendrá una repercusión mayor en OpenAI ni en ChatGPT, incluso si Musk demuestra que sufrió una estafa. Señala que si Musk logra demostrar que lo engañaron, el tribunal podría ordenar la devolución del dinero que OpenAI ganó, pero también afirma que la idea de que Altman o Brockman queden fuera de la empresa resulta poco realista.
“Simplemente no creo que el tribunal vaya a dar el paso adicional de empezar a, ya sabés, reemplazar presidentes y afectar la trayectoria de una próxima salida a bolsa de US$ 1.000 millones”, señaló Lovell.
Una oportunidad para cambiar la IA
Aunque existen dudas sobre el resultado del juicio, Randolph Wiggins, experto en IA y políticas tecnológicas, director global y director de inversiones del New York Global Technology and Innovation Center, que anteriormente trabajó con las administraciones de Obama y Biden, sugiere que este juicio podría ayudar a desviar la carrera por la IA de su enfoque con fines de lucro.

“Muchas veces, en juicios como este, la gente dice que este es el caso del siglo, pero creo que esta es la primera vez que eso resulta realmente cierto”, afirmó Wiggins. “Si Elon Musk gana y los tribunales dictaminan que OpenAI debe ajustar su estructura, eliminarla o desmantelarla para dejar de operar como una empresa con fines de lucro, eso cambiaría radicalmente la imagen de la compañía en su conjunto y, en cierta medida, el futuro del sector”, agregó.
“Si elegimos otra dirección, significa que existe otro camino posible. Y creo firmemente que ese podría ser el camino que deberíamos tomar: uno que busque crear más empleos, ayudar a más personas y generar impacto en la sociedad, en lugar de lo que yo llamaría, supongo, capitalismo descontrolado, donde parece que el ganador se queda con todo y solo unas pocas empresas realmente controlan el futuro”, sostuvo Wiggins.
Desde esta perspectiva, el juicio representa una oportunidad para alejar a OpenAI de su creciente foco en el lucro y orientarla hacia un desarrollo responsable de la IA.
¿Qué riesgos enfrenta OpenAI?
Daniel Burrus, futurista tecnológico y asesor estratégico estadounidense que trabajó para clientes como Microsoft, FedEx y el Departamento de Defensa de Estados Unidos, sugiere que este caso resulta significativo, pero no necesariamente definirá el futuro de la IA en su conjunto.

“En lugar de enfocarnos en el pasado y luego en la demanda, que implica analizar el pasado y lo que Musk quería hacer, se trata más bien de quién decide el futuro de la IA. Y, por cierto, si Musk gana, ¿acaso decide el futuro de la IA? No. Tenemos Anthropic. Tenemos DeepSeek. Hay muchos proyectos de IA en marcha a nivel internacional y dentro de Estados Unidos. No es la única opción viable”, afirmó Burrus.
“La cuestión no es cómo ganamos la carrera de la IA, ya sea Musk o Altman, sino cómo construimos organizaciones de IA que sean rentables, escalables, confiables, auditables y alineadas con el beneficio humano”, comentó.
También expresó algunas dudas sobre el posible impacto negativo para OpenAI. “Sin fines de lucro no significa sin ingresos ni monetización. Así que, si la obligaran a seguir como una organización sin fines de lucro, no quebraría. No significa que no vaya a seguir creciendo”, señaló Burrus. “No va a desaparecer sin más”, agregó.
También señala que si Musk gana, eso no significa que vaya a moldear el futuro de la IA, ya que muchos otros actores destacados participan en la carrera, incluidos Anthropic y DeepSeek.
El impacto del juicio

Independientemente del resultado, la demanda plantea interrogantes sobre OpenAI y su integridad bajo la conducción de Altman. Si bien resulta improbable que un resultado negativo marque el fin de OpenAI, la imagen que proyecta una demanda de tan alto perfil, justo después de que The New Yorker publicara una investigación detallada que sostiene que Altman engañó al directorio, no favorece a la empresa.
Una decisión a favor de Musk podría erosionar la confianza del público en OpenAI y en Altman, pero difícilmente descarrile la trayectoria de la compañía. Con una valuación de US$ 852.000 millones, OpenAI cuenta con el respaldo financiero necesario para resistir una disrupción significativa. Si Altman gana, OpenAI seguirá operando con normalidad y Musk tendrá que asumir el golpe.
Este juicio es, ante todo, un enfrentamiento entre dos de los nombres más importantes del sector tecnológico. Puede convertirse en un espectáculo entretenido, pero parece poco probable que cambie el rumbo del mercado.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com