Laboratorio Matías González nació en 1905, cuando el químico que le dio el nombre, un pionero en el estudio de la botánica uruguaya, abrió una farmacia en Montevideo. Más de un siglo después, la empresa familiar que hoy conducen las hermanas Ana y Patricia Loffredo prepara la apertura de franquicias, un salto que puede cambiarle la escala al negocio.
Es que en 1947 el farmacéutico Jorge Loffredo compró la farmacia y con el tiempo la puso bajo la dirección de su hijo Milton, quien modernizó los procesos y sentó las bases del crecimiento posterior. En 1988 sumaron la homeopatía como línea terapéutica. Hoy la tercera generación de la familia, las hijas de Milton, lideran tres patas de negocio que conviven bajo un mismo techo: el laboratorio de cosmética natural, el Instituto Técnico MG y la farmacia con su laboratorio de fórmulas magistrales.
Ana Loffredo cuenta que su hermana y ella empezaron a trabajar en la empresa desde chicas y que a mediados de los años 80 se sumaron de manera más formal. Su padre falleció en 2010, pero para ese momento ya estaban al frente de la operación. Hoy en la compañía trabajan unas 60 personas.
El negocio de cosmética se divide en una línea para uso doméstico y otra pensada para profesionales de la estética, segmento en el que la empresa provee a más de 2.000 profesionales en todo el país. Esa dinámica explica buena parte de la facturación, la cosmética que producen abastece tanto a sus propios locales como a otras farmacias, perfumerías y empresas del rubro.
El Instituto Técnico MG completa el ecosistema con formación en masajes, cosmetología, shiatsu y terapias complementarias como las flores de Bach. Del lado farmacéutico, además de la venta al público, elaboran fórmulas magistrales a partir de recetas médicas y hacen fraccionamientos de dosis para mutualistas de todo el país. Es un trabajo pensado especialmente para pacientes pediátricos que necesitan dosis que no existen en el mercado, como bebés prematuros o niños con patologías puntuales.
La compañía opera hoy dos locales, uno en el centro de Montevideo con farmacia y otro en Pocitos, sobre Luis de la Torre y Scosería, sin venta de medicamentos. Ese segundo formato, tipo tienda, es el que están tomando como modelo para franquiciar.
La decisión de franquiciar una marca centenaria
La idea de sumar franquiciados venía dando vueltas desde hacía tiempo y ahora se puso en marcha de la mano de Kamden, la consultora que diseñó junto a la familia el modelo de negocio. Loffredo explica que lo que van a franquiciar es un formato tienda enfocado en cosmética y suplementos, tanto para el cliente final como para profesionales, con capacitación a cargo del Instituto.
El esquema contempla locales de unos 40 metros cuadrados y contratos a cinco años. La inversión inicial ronda los US$ 72.000, divididos en tres partes, US$25.000 de canon de ingreso, US$25.000 de acondicionamiento del local y US$ 22.000 de stock inicial. La franquicia no cobra regalías, aunque sugiere destinar un 1% de la facturación a publicidad. Cada punto necesitaría dos personas para funcionar, el franquiciado y un empleado.
"Lo que buscamos es construir una buena red de franquiciados, no salir a hacer un montón de franquicias", dice Loffredo y agrega que la selección de cada candidato va a poner el foco en si entiende el espíritu de la marca, más allá de si viene del área de la salud o de la estética.
Zonas de interés
Desde Kamden, la directora Natalia Derderian explica a Forbes Uruguay que la decisión de franquiciar responde a la estructura de producción nacional que ya tiene la empresa, con productos probados y de buena calidad, y a la intención de llegar a todo el país sin resignar esa calidad ni el precio que busca el cliente. Agrega que, además, la compañía viene ampliando su línea fitness, con colágeno y suplementos, uno de los segmentos con más pedidos de los últimos tiempos.
Según la directora, los primeros focos de expansión son Maldonado, Colonia y Salto, aunque la empresa está abierta a otras ubicaciones. El objetivo es abrir tres franquicias durante el primer año, impulsadas por la demanda que detectan en el interior del país. Para acceder a una franquicia no se piden conocimientos previos del rubro, ya que la capacitación sobre los productos corre por cuenta de la empresa.
El proceso está en una etapa temprana. Según Loffredo, recién están saliendo al mercado a buscar interesados y por ahora no hay ninguna conversación firme. Tampoco contemplan, al menos por el momento, llevar la marca fuera de Uruguay.
Uno de los pilares que la familia destaca de la marca es que buena parte de lo que venden lo desarrollan y producen en el país. Entre los productos insignia está una crema de caviar elaborada con materia prima que proviene del Río Negro, fruto de un convenio con la familia Alcalde, productores locales del insumo. También desarrollaron una línea a base de avena pensada para pieles sensibles, con extractos elaborados por ellos mismos.