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De vender imanes desde su casa a crear una empresa de US$ 4.000 millones: la historia de la pareja detrás de Pattern

David Wright y Melanie Alder, cofundadores de Pattern.
Foto: Michael Nagle/Bloomberg.
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David Wright y Melanie Alder comenzaron revendiendo productos online y, tras más de una década de crecimiento, llevaron su negocio de e-commerce al Nasdaq. Hoy controlan el 55% de la compañía y apuestan por la IA para impulsar su próxima etapa.

El 19 de septiembre del año pasado, David Wright y Melanie Alder, matrimonio y cofundadores de la empresa de e-commerce Pattern, subieron juntos al podio del Nasdaq en Times Square. Ambos llevaban camisas negras y zapatillas Nike Air Force personalizadas en azul y violeta. Wright, CEO de la compañía con sede en Lehi, Utah, tomó el micrófono para agradecer a los empleados presentes. "A Mel y a mí nos preguntan muchas veces: ‘¿Cómo lo hicieron?’ No lo hicimos solos... es un trabajo en equipo", exclamó Wright mientras se quitaba una zapatilla y la levantaba con entusiasmo frente al público.

Foto de las zapatillas Nike Air Force 1 con el logotipo de Pattern Group Inc.
Pattern debutó en el Nasdaq en 2025 y hoy supera los US$ 4.000 millones de valuación, tras más de una década de crecimiento. (Foto: Michael Nagle/Bloomberg)

Fue un momento surrealista para ambos fundadores. Tocar la campana del Nasdaq era algo que jamás habían imaginado cuando empezaron a revender imanes para heladera en Amazon desde el living de Alder, en 2013. "Solo intentábamos generar algunos ingresos extra", explicó Wright desde una sala de conferencias de la sede de Pattern, con vista al amplio paisaje montañoso de Utah, en el polo tecnológico conocido como Silicon Slopes. "Sí, al principio solo intentábamos mantener a nuestras familias", agregó Alder, sentada a su lado. En aquel entonces, ambos estaban casados con otras personas. Alder criaba a cuatro hijos con quien hoy es su exmarido, mientras que Wright tenía seis con quien hoy es su exmujer.

El dinero ya no era un problema. Desde su salida a bolsa en septiembre, el precio de las acciones de Pattern casi se duplicó, impulsado por una racha alcista de cuatro meses que comenzó en marzo y llevó la capitalización bursátil de la compañía por encima de los US$ 4.000 millones. En julio, cuando las acciones de Pattern alcanzaron un máximo histórico de US$ 29, el patrimonio neto del CEO Wright llegó a US$ 1.700 millones, mientras que el de Alder, director de estrategia, ascendió a US$ 1.100 millones.

Aunque desde entonces las acciones de Pattern retrocedieron, la pareja, que en conjunto controla el 55% de la compañía, mantenía una participación combinada valuada en US$ 2.200 millones al 7 de agosto. A eso se suman casi US$ 90 millones en efectivo que obtuvieron al vender parte de sus acciones poco después de la salida a bolsa.

Wright y Alder, que se casaron en 2018, tienen en total 10 hijos. Dos de ellos, la hija de Wright y el hijo de Alder, comenzaron a salir poco después del casamiento de sus padres y ahora también están casados.

Foto de empleados de Pattern Group en Times Square.
La salida a bolsa de Pattern convirtió a Wright y Alder en multimillonarios, con una participación conjunta valuada en US$ 2.200 millones. (Foto: Michael Nagle/Bloomberg)

El principal objetivo de Pattern es liberar a las marcas de consumo del enorme desafío que implica operar en marketplaces online tan lucrativos como complejos, explicó Scott Needham, exrevendedor y fundador de SmartScout, una empresa de investigación de mercado especializada en Amazon

Pattern compra los productos de una marca al por mayor, gestiona todo el proceso de venta, desde la creación de las tiendas online hasta la logística de entrega, y obtiene ganancias al vender esos productos con un margen de más de 70 marketplaces, entre ellos Amazon, TikTok Shop, Walmart y la plataforma surcoreana Coupang. Con los años, también incorporó servicios tecnológicos complementarios y empezó a utilizar ciencia de datos e inteligencia artificial para ayudar a más de 200 marcas, entre ellas Panasonic, SkullCandy y Spanx, a vender sus productos de manera más eficaz.

Por ejemplo, la marca de enjuague bucal SmartMouth apenas registraba unas pocas ventas en Amazon cuando contrató a Pattern. La compañía rastreó los precios de todos los enjuagues bucales publicados en la plataforma y recomendó un nuevo precio lo suficientemente bajo como para mejorar el posicionamiento de la marca frente a sus competidores sin reducir sus ganancias. 

Su software de inteligencia artificial, entrenado con imágenes y videos de los enjuagues bucales de SmartMouth, automatizó múltiples campañas publicitarias y redactó descripciones personalizadas de los productos para mejorar su posicionamiento en los resultados de búsqueda. Para hacerlo, utilizó datos de anuncios y de tiendas de competidores, además de una enorme cantidad de información propia que Pattern había acumulado durante una década de ventas en Amazon. Tres años después, SmartMouth asegura que Amazon se convirtió en su principal canal de ventas.

Esa estrategia impulsó un crecimiento de los ingresos superior al 40% en cada trimestre desde que Pattern salió a bolsa. La compañía facturó US$ 2.500 millones el año pasado, un 39% más que en 2024, y ya generó US$ 1.600 millones en el primer semestre de 2026. 

Sin embargo, Pattern también asume costos muy altos porque compra directamente el inventario y se hace cargo de los envíos y las devoluciones de las marcas con las que trabaja. Por eso, su estructura financiera se parece más a la de una empresa de indumentaria o de un restaurante que a la de una compañía tecnológica tradicional, que suele operar con márgenes mucho más altos. El año pasado, obtuvo un beneficio neto de apenas US$ 16 millones; esto se debe en gran parte a los gastos extraordinarios relacionados con su salida a bolsa. En el primer semestre de 2026, la rentabilidad mejoró, aunque siguió siendo limitada. El beneficio neto alcanzó los US$ 56 millones, equivalente al 3% de sus ingresos.

Amazon representó el 93% de los ingresos de Pattern el año pasado, una dependencia que algunos analistas consideran uno de sus principales riesgos. (Foto: Amazon)

A pesar de la elevada inversión de capital que exige el negocio, Pattern superó las expectativas de ganancias en cada trimestre y, poco a poco, empezó a ganar visibilidad. Ese desempeño ayudó a que la compañía, hasta entonces poco conocida, captara el interés de los inversores bursátiles y duplicara el precio de sus acciones desde marzo, según explicaron a Forbes varios analistas de software. Ese mismo mes también terminó el período de lock-up de seis meses, durante el cual los empleados e inversores privados no podían vender sus acciones tras la salida a bolsa. A partir de entonces, una mayor cantidad de acciones quedó disponible para los inversores del mercado.

El repunte bursátil alcanzó para consolidar a Pattern como una de las empresas más valiosas de la pintoresca región de Silicon Slopes, en Utah, donde también surgieron compañías tecnológicas como Qualtrics, dedicada al software de análisis de encuestas y cuya adquisición alcanzó los US$ 12.500 millones en 2023, y Ancestry.com, el servicio de pruebas de ADN cuya adquisición alcanzó los US$ 4.700 millones en 2020. Y si Wright logra su objetivo, algún día Pattern se convertirá en la empresa más valiosa del estado.

Cómo se conocieron Wright y Alder

Wright creció en Utah junto a cinco hermanos. Su padre trabajaba como tasador de tierras y su madre era maestra de escuela primaria. Alder, por su parte, creció en Nevada con siete hermanos. Su padre mantenía a toda la familia con un empleo público que le pagaba apenas US$ 45.000 al año, mientras que su madre se quedaba en casa al cuidado de los hijos.

Tanto Wright como Alder estudiaron en la Universidad Brigham Young (BYU), en Provo, Utah. Sus caminos se cruzaron en distintos momentos de sus vidas, aunque nunca se conocieron formalmente hasta que Scott Keate, entonces esposo de Alder, los presentó. Keate conocía a Wright desde hacía años, ya que habían crecido a apenas dos casas de distancia; ambos habían estudiado en BYU y habían coincidido durante un período trabajando para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. "Scott era alguien a quien Dave admiraba. Creo que Scott era un año mayor que Dave y que había sido una gran figura del equipo de cross country cuando era joven. Dave lo admiraba mucho", señaló una fuente que conocía a ambos.

Mormones víctimas del fraude de Tri Energy
Wright y Alder estudiaron en BYU, aunque no se conocieron formalmente hasta años después, cuando Scott Keate los presentó. (Foto: © 2009 Bloomberg Finance LP)

Alrededor de 2011, las dos familias desarrollaban en paralelo negocios inmobiliarios cuando Keate se enteró de que Wright buscaba a alguien que lo ayudara a vender algunas de sus propiedades. Entonces le presentó a Alder, que por entonces era su esposa. Durante los años siguientes, Wright pudo verla trabajar de cerca. "Si una propiedad salía al mercado, ella estaba ahí apenas instalaban la caja de llaves. Tenía una habilidad especial para convencer a la gente de que le diera lo que quería”, recordó.

Así que, cuando se enteró de que la esposa de su primo había ganado US$ 2 millones revendiendo vinchas infantiles online, no se le ocurrió nadie mejor que Alder para encargarse de las operaciones de un negocio similar que quería poner en marcha. Durante un almuerzo en enero de 2013, Alder, que por entonces se quedaba en casa al cuidado de sus hijos mientras su entonces marido, Keate, trabajaba a tiempo completo como gerente de consultoría en Adobe, aceptó la propuesta y se puso a trabajar de inmediato.

Empezaron con imanes para heladera, pero pronto ampliaron la oferta a suplementos, lociones, aceites esenciales y cualquier otro producto que pudieran conseguir. Alder recibía toda la mercadería en grandes cantidades en su casa, donde la empaquetaba y despachaba todo desde el living. Ella se ocupaba de las operaciones diarias, mientras que Wright colaboraba principalmente en la parte técnica después de terminar su jornada como analista de datos en la Iglesia. 

"No me animaba a dejar mi trabajo. No sabía si esto iba a funcionar. Ella dirigió el negocio entre 2013 y 2015, que, si somos sinceros, son los dos primeros años cruciales para que una empresa sobreviva", comentó Wright.

De socios a pareja: el giro personal detrás de Pattern

En 2015, la empresa, que por entonces se llamaba iServe, empezó a despegar y firmó su primer contrato para convertirse en distribuidor exclusivo del fabricante de suplementos alimenticios Thorne. El negocio también empezó a generar ganancias de manera sostenida, lo suficiente como para que los cofundadores cobraran sus primeros sueldos. Así, Wright y su socio Jason Wells, quien asumió el cargo de director de tecnología, dejaron sus empleos para dedicarse a tiempo completo a la compañía. Ese mismo año, Wright y Alder empezaron a pasar mucho más tiempo juntos, recordó Keate, exmarido de Alder.

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Thorne fue el primer contrato exclusivo de Pattern en 2015, un acuerdo que marcó el despegue del negocio y su salto a la rentabilidad. (Foto: LinkedIn de Pattern)

Ese mismo año, Alder y Wright aseguran que ambos, por separado, empezaron a evaluar la posibilidad de divorciarse de sus respectivas parejas porque atravesaban matrimonios infelices por motivos ajenos a la relación entre ellos. Sin embargo, Keate sostuvo que Alder le confesó en 2015 que había empezado a sentir algo por Wright. También afirmó que, aunque no cree que Wright y Alder hayan iniciado una relación sentimental formal antes de sus divorcios, la cercanía entre los cofundadores influyó en su decisión de separarse. La exesposa de Wright declinó hacer comentarios.

Alder, que creció en una familia mormona y abandonó esa religión en 2009, asegura que solo empezó a considerar una relación con Wright después de que él también se alejara de la Iglesia. Wright, que abandonó la Iglesia poco después de divorciarse en 2016, contó que finalmente reunió el valor necesario para invitar a Alder a cenar en su primera cita, a fines de ese año. 

"Somos dos fanáticos obsesionados con los datos y, cuando combinás eso con la religión, surgen tantas preguntas que supongo que simplemente terminamos desviándonos del tema", explicó Wright. Por su parte, Alder añadió: “Sinceramente, creo que ahí se abrió la puerta a una relación. Considero que fue algo muy importante en lo que coincidimos".

Menos de dos años después de aquella primera cita, a comienzos de 2018, los cofundadores se casaron. Ese mismo año también cambiaron el nombre de la empresa, de iServe a Pattern, inauguraron una sede corporativa en Silicon Slopes, Utah, y comenzaron a instalar depósitos fuera del estado, al mismo tiempo que pusieron en marcha una expansión agresiva.

El costo interno de crecer a toda velocidad

Tras siete años de autofinanciarse, Pattern consiguió su primera inversión externa en 2020 a través de dos rondas de financiamiento que sumaron US$ 277 millones y que, en ese momento, llevaron la valuación de la compañía a US$ 2.000 millones. La empresa destinó el nuevo capital a adquisiciones, expansión internacional y contratación de talento para responder al fuerte crecimiento de la demanda de sus servicios. A fines de 2022, Pattern contaba con 1.400 empleados, había abierto dos nuevas oficinas en Singapur e India y alcanzaba una facturación anual de US$ 1.000 millones.

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A fines de 2022, Pattern ya contaba con 1.400 empleados y había expandido sus operaciones a Singapur e India. (Foto: LinkedIn de Pattern)

Pero el rápido crecimiento de la empresa también generó algunos problemas. En 2022, el fundador de una compañía de cuidado de la piel que Pattern había adquirido en 2020 como parte de una nueva estrategia comercial presentó una demanda en la que acusó a sus superiores varones de mantener conductas sexistas hacia las empleadas de su equipo. Pattern negó las acusaciones y presentó una contrademanda, en la que sostuvo que el fundador había mentido sobre la rentabilidad de su negocio antes de que la compañía concretara la adquisición. Un vocero de Pattern declaró a Forbes que la demanda y la contrademanda entre la empresa y el fundador se resolvieron en 2024 sin que ninguna de las partes admitiera haber cometido irregularidades.

Aunque las partes resolvieron las demandas, varios exempleados que hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias afirmaron que las conductas sexistas que describía la denuncia no los sorprendieron. Tres exempleadas relataron por separado incidentes en los que hombres en posiciones de autoridad les gritaron y les reprendieron a empleadas durante reuniones de equipo. 

Uno de esos episodios ocurrió el año pasado. Reseñas anónimas publicadas en los últimos años en el portal de empleo Glassdoor reflejan percepciones similares. "La empresa se sentía como un club de hombres encubierto, donde las mujeres muchas veces quedan marginadas y excluidas, muchas veces sin intención", señaló una de las reseñas. Otra, con una crítica todavía más dura, aseguró: "Si no sos un hombre casado graduado de BYU, no tenés lugar en esta empresa".

Dos exempleadas, ambas con una extensa trayectoria laboral en Utah, afirmaron que la falta de respeto no les parecía "excepcionalmente grave ni muy diferente" de lo que habían experimentado en el "entorno de Utah". Con esa expresión, hacían referencia a la fuerte presencia de la cultura mormona en Utah y a sus roles de género tradicionales, que, según ellas, también se reflejan en el ámbito laboral, donde muchas mujeres se sienten ignoradas, menospreciadas o excluidas.

"Pattern se toma muy en serio este tipo de preocupaciones", escribió un vocero de la compañía a Forbes. "Pattern mantiene canales de comunicación, incluidos canales anónimos, para que los empleados puedan expresar sus inquietudes, investiga las quejas cuando las recibe y actúa en consecuencia", agregó.

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Pattern facturó US$ 2.500 millones en 2025 y ya generó US$ 1.600 millones durante el primer semestre de 2026. (Foto: LinkedIn de Pattern)

Para cuando las partes resolvieron la demanda, Pattern ya había abandonado por completo su breve estrategia de desarrollar marcas internamente en lugar de depender exclusivamente de clientes externos. La compañía despidió o reubicó a los empleados que había contratado o incorporado mediante adquisiciones para impulsar ese negocio. El resto de la empresa también atravesó problemas similares derivados del crecimiento. Mientras cambiaba de estrategia con rapidez, muchas veces por decisión de Wright, varios departamentos atravesaron fuertes reestructuraciones que, según distintos exempleados, incluyeron despidos abruptos.

Dos exejecutivos despedidos por la compañía aseguraron que, en un período de aproximadamente un año, hacia 2024, cinco ejecutivos fueron desvinculados o dejaron Pattern. Ambos también señalaron que Wright exigía una lealtad absoluta y que no dudaba en apartar a quienes no coincidían con él, especialmente en decisiones relacionadas con la estrategia tecnológica de la empresa. Actualmente, cinco de los once integrantes del equipo ejecutivo llevan menos de dos años en sus cargos.

"Con Dave, las cosas se hacen a su manera o no se hacen", afirmó un exempleado. "Dave tuvo éxito por algo. El tipo no es tonto y armó un equipo de gente leal", señaló un exejecutivo al que la compañía despidió.

Un vocero de Pattern negó que los despidos hubieran sido abruptos ni que la empresa utilizara el término "reestructuración" para ocultar su verdadera naturaleza. "Lo más importante es que, una vez que tomamos una decisión, el equipo trabaja unido para implementarla. Eso demuestra compromiso con la empresa, no con una sola persona", escribió Wright a Forbes. Y también añadió: “Acá, las decisiones sobre el personal se basan en el desempeño y los resultados, no en si alguien está de acuerdo conmigo”.

Mientras tanto, Alder asegura que hace algunos años empezó a ocupar un lugar menos visible dentro de la compañía, tras haber pasado del cargo de directora de operaciones al de directora de estrategia en 2018. Varios exempleados de nivel junior afirmaron que rara vez veían a Alder y que nadie interactuaba con ella a diario. 

Sin embargo, varios exejecutivos explicaron que la relación de pareja y el hecho de que muchas veces hablaran de trabajo en su casa hacían que ella asesorara a Wright en decisiones de alto nivel, incluidas cuestiones de recursos humanos. Muchos creen que Alder ejerce una enorme influencia en las decisiones que Wright toma en la oficina. "Prácticamente la idolatra", comentó un exejecutivo.

La apuesta de Pattern para convertirse en el próximo gigante de Utah

Puede que quienes miran desde afuera no lo entiendan, pero Wright y Alder aseguran que no imaginan construir Pattern en ningún otro lugar que no sea Utah. "La ética de trabajo es increíble. La gente tiene mucha integridad y crece con una gran disciplina desde muy joven", afirmó Wright, quien también destacó las ventajas fiscales que ofrece el estado. "La cultura conservadora favorece a las empresas en muchos sentidos", remarcó.

De hecho, US News & World Report ubicó este año a Utah como el mejor estado de Estados Unidos por cuarto año consecutivo, un récord histórico, gracias al crecimiento económico y a las oportunidades que ofrece el estado, entre ellas su sector tecnológico en expansión, su infraestructura pública y su sistema educativo.

Sin embargo, ninguna empresa de Utah figura entre las 500 mayores compañías públicas de Estados Unidos por ingresos, algo que desconcierta y, al mismo tiempo, motiva a Wright, quien cree que Pattern está en camino de alcanzarlo. Algunos críticos sostienen que la compañía nunca alcanzará ese objetivo. Entre ellos figura un duro informe que la revista financiera The Bear Cave publicó en diciembre de 2025. 

El documento señaló la fuerte dependencia de Pattern de Amazon, que representó el 93% de sus ingresos el año pasado; su concentración en la categoría de suplementos para la salud, que concentró el 69% de sus compras de inventario durante ese período; y los fracasos anteriores de aceleradores o agregadores de Amazon, como Pharmapacks, que registró un crecimiento de ingresos extraordinario en los años previos a declararse en quiebra en 2022. Las acciones de Pattern cayeron un 13% el día en que se publicó el informe. Desde entonces, duplicaron su precio. Pattern declinó hacer comentarios sobre el documento.

La inteligencia artificial se convirtió en una de las grandes apuestas de Pattern para impulsar ventas y abrir nuevos canales de comercio. (Foto: Pattern)

En cualquier caso, Wright y Alder atraviesan uno de los momentos más estimulantes de su trayectoria. "Estamos en la intersección del cambio más significativo en el comportamiento de los consumidores y en la manera en que compran: el comercio agéntico", afirmó Wright. Además, sostuvo: “Hubo un momento en que pensábamos que quizá existirían apenas unos pocos modelos de IA, como OpenAI o Gemini, y creo que todos estamos viendo rápidamente que muchos modelos están teniendo éxito, más de los que imaginábamos”.

En un futuro en el que los consumidores puedan comprar directamente a través de una gran variedad de modelos de IA, Pattern asegura que tratará esos modelos como nuevos marketplaces, de manera similar a como abordó TikTok Shop cuando la plataforma alcanzó una enorme popularidad. Wright no brindó detalles sobre sus planes, pero considera que las compras impulsadas por IA representan una de las mayores oportunidades que la compañía encontró hasta el momento.

Todavía no está claro cuándo las compras a través de modelos de IA se convertirán en la nueva normalidad, ni siquiera si eso llegará a ocurrir. Pero, por ahora, a los cofundadores no les faltan motivos para perder el sueño.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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