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Christian Lewkowicz, director de TWA Group
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Christian Lewkowicz, director de TWA Group
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Del vendedor de lentes que volvió a Uruguay sin capital al diseñador que se codea con firmas internacionales en Milán y Nueva York

Mathías Buela

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Con la plata de su casamiento se subió a un avión a China sin saber qué iba a hacer ahí. Quince años después, maneja TWA Group, una firma que produce lentes para marcas globales y cadenas de ópticas de toda la región.

11 Agosto de 2026 09.10

Christian Lewkowicz es conocido en el ambiente gastronómico como el cofundador de Wantán, la cadena de comida china que nació en Punta del Este y hoy suma locales en Chile. Pero antes de esa historia, y en paralelo a ella, construyó otra marca menos visible, la de TWA Group, una empresa que diseña y produce lentes para marcas de todo el mundo, desde grupos internacionales hasta cadenas de ópticas latinoamericanas.

Lewkowicz empezó a trabajar en Chile a los 23 años en una empresa textil estadounidense que representaba marcas de ropa. Comenzó como vendedor y en poco tiempo llegó a gerente comercial, lo que le implicaba viajar a Italia a elegir colecciones. "Era un grupo rejoven" y el dueño "apostaba mucho a gente joven", recuerda sobre esos años, en diálogo con Forbes Uruguay.

Sin embargo, la crisis asiática de 1999 golpeó fuerte a la industria textil chilena y la empresa quebró. El cierre lo dejó, como a buena parte de sus compañeros, sin trabajo.

Con dos hijos pequeños y separado, Lewkowicz decidió mudarse de vuelta a Uruguay en 2005. Un primo y un socio local lo conectaron con los representantes de la marca de lentes Infinite, que necesitaban un vendedor. 

"Volví con mis dos hijos, sin un mango, cero plata", cuenta. Instalado en un apartamento pequeño en Malvín, empezó a recorrer ópticas de todo el país, muchas veces con sus hijos a upa, vendiendo valija en mano. La cercanía con los ópticos del interior, dice, fue clave para sostenerse en esos primeros años: "La gente del interior de Uruguay es muy cercana". El apodo que le pusieron en esa etapa, "Infi", todavía lo acompaña.

El viaje a China con la plata del casamiento

Con el correr de los años, la marca Infinite perdió representación en Uruguay y Lewkowicz empezó a notar los límites del negocio de distribución, con márgenes que se achican cuando hay que responder a un grupo internacional. 

Además, sostener la cuenta corriente de las ópticas exige una espalda financiera que no siempre está disponible. En 2010, tras proponerles a sus socios fabricar una marca propia y recibir una negativa, tomó una decisión drástica. "Agarré US$ 5000 que me habían quedado del casamiento y me fui a China", relata. “Sin nada”.

Stand en una feria internacional
Stand en una feria internacional

Al llegar se instaló en Yiwu, una ciudad industrial sin tradición turística ni cartelería en inglés. La primera noche llamó a su esposa y socia, María Laura Lussich, para contarle que se había quedado sin saber cómo seguir. 

"Me puse a llorar", admite. Un contacto de un amigo le presentó a Iván, un chino que había vivido en Ecuador y hablaba español, que terminó siendo su traductor y guía. Ahí conoció a Sofi, dueña de una fábrica de lentes, con quien terminaría construyendo buena parte de su carrera.

Con la licencia de la marca brasileña Hang Ten, Lewkowicz hizo su primera producción propia en 2010. "Imagínate ver tu lente terminado", dice sobre esa experiencia, aunque reconoce que el diseño nunca parte de cero: "Vos vas modificando alguna cosa (...) también sacás mucha idea de lo que ya está hecho". El negocio de distribución de Hang Ten funcionó, pero volvió a chocar con el mismo problema económico de siempre, porque financiar a las ópticas exige un capital de trabajo que no crecía al mismo ritmo que las ventas.

En esos viajes también aprendió las reglas del rubro. La producción en acetato, el material que se recorta y se moldea para armar cada modelo, tiene mínimos de fábrica de 300 unidades por diseño en China. Para poder ofrecer marcas propias a clientes chicos, que no podían pedir semejante volumen. 

Así, Lewkowicz les propuso a las fábricas sumar varias marcas distintas dentro de un mismo pedido hasta completar el mínimo. "Sumamos todo lo que vamos a vender de cada marca", explica sobre ese mecanismo, que terminó siendo la base operativa de su negocio actual.

De distribuidor a proveedor de las marcas más grandes del mundo

El quiebre llegó cuando Lewkowicz empezó a entender el funcionamiento de las ferias internacionales de lentes, los encuentros de Milán, Nueva York, París y Hong Kong donde se cruzan marcas, fabricantes y distribuidores de todo el planeta. Ahí encontró un nicho que nadie ocupaba en Uruguay: en vez de vender una marca propia, ofrecer el servicio de diseño y producción a terceros. "Yo no vendo lentes, vendo servicios", resume.

El primer stand propio lo instaló en Las Vegas en 2012, con María embarazada, bajo la marca Caramba. Al año siguiente sumó Nueva York, un mercado que le abrió contactos en Centroamérica y el Caribe. Con el tiempo, Lewkowicz dejó completamente la distribución de Hang Ten para dedicarse de lleno a diseñar y fabricar para otros, tanto en fábricas de China como en talleres del norte de Italia.

Christian Lewkowicz, director de TWA Group
Christian Lewkowicz, director de TWA Group

En 2016 llevó ese recorrido a su punto más simbólico, un stand propio en la feria de Milán, la más grande del mundo. "No vendí tanto en ese lugar", admite, aunque destaca el capital de reputación que le dejó: "Me hice un nombre en las ferias donde hoy en día los productores me conocen".

Y como en todo camino, hubo obstáculos. Lewkowicz cuenta que una colección de estampados únicos que había diseñado junto a María Laura, inspirada en tartanes escoceses, terminó apareciendo en otra marca en Estados Unidos sin su autorización. "La fábrica china usó mis estampados para hacérselos a otros", relata, y remarca la diferencia entre ese tipo de copia y el negocio que él ofrece hoy. "Es muy distinto cuando vos vas a China a un local que tiene mil lentes y decís ‘dame 300 de cada uno y ponele la marca X’, a que vos diseñes los lentes".

Hoy TWA Group trabaja con marcas propias de cadenas de ópticas en distintos países de la región, además de haber presentado propuestas de producción a marcas internacionales como Forever 21 y Liverpool, la cadena mexicana de más de 700 locales. 

También hizo desarrollos puntuales para diseñadores, como una línea de lentes con detalles en seda para la firma mexicana Pineda Covalín. "Yo partí como vendedor de lentes, sin un mango y hoy en día hay mucha gente que recurre a mí para que la ayude con el tema de las producciones", cuenta.

La estructura de la empresa contrasta con el alcance de sus clientes ya que el equipo fijo de TWA Group está formado por dos o tres personas, apoyadas por contactos de confianza en China e Italia. 

Desde ahí atienden pedidos de Perú, Brasil, Argentina, Chile, Centroamérica y clientes puntuales en Senegal e Israel. Con los años, el negocio se amplió más allá de los lentes y la infraestructura que Lewkowicz armó en China terminó sirviendo también para importar packaging y otros insumos para marcas gastronómicas, entre ellas algunas del rubro donde hoy también es conocido.

¿Y por qué TWA? Durante la lluvia de ideas que hizo la pareja para elegir un nombre, vino a su mente la imagen de la hormiga, uno de las especies más trabajadoras que existen. Sin embargo no se consideran cualquier tipo de hormiga, se reconocen como una especie, una hormiga blanca: The White Ant.

Un mercado que crece a paso firme

El terreno donde se mueve TWA Group es, además, uno de los sectores de consumo con crecimiento más sostenido a nivel global. Según un informe de Fortune Business Insights, el mercado mundial de eyewear (que incluye anteojos recetados, lentes de sol y lentes de contacto) se valuó en US$ 181.750 millones en 2025 y se proyecta que alcance los US$ 192.740 millones en 2026, camino a superar los US$ 330.800 millones en 2034, con un crecimiento anual promedio del 7%.

Asia Pacífico concentra la porción más grande del negocio, con el 30,70% del mercado global en 2025, la misma región donde TWA Group tiene su base de producción. 

Dentro de los productos, los recetados dominan ampliamente con más del 72% del mercado proyectado para 2026, mientras que los lentes de sol ocupan el segundo lugar, impulsados por una creciente preocupación de los consumidores por la protección UV. El canal minorista sigue siendo, por lejos, la vía principal de venta, con cerca del 80% de participación, aunque el comercio electrónico gana terreno año a año.

El informe también identifica un fenómeno de fragmentación de la industria y el peso creciente de un puñado de grupos internacionales. El más grande de todos, según describe, es Luxottica, que reúne marcas como Ray-Ban, Oakley y Versace

En los últimos años ese grupo se fusionó con una empresa francesa fabricante de cristales y luego avanzó sobre cadenas de retail, hasta controlar buena parte de la cadena completa, desde la fabricación de armazones y lentes hasta la venta al público final.

Esa concentración, dice Lewkowicz, es precisamente lo que abre espacio para negocios como el suyo. "Cada marca del mundo hoy en día se quiere diferenciar de eso", explica, y por eso recurren a propuestas de diseño personalizado en lugar de sumarse a los catálogos masivos de los grandes grupos. "Que el valor agregado sea el diseño", resume el cimiento que hoy sostiene a TWA Group.

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