Cuando Buscalibre desembarcó en Uruguay, los pedidos llegaban a la casa de Julieta Gamboa, enviada de la filial argentina para hacerse cargo de la operación local. Con una inversión inicial de US$ 20 mil, recibía pedidos, los despachaba, trabajaba con editoriales y distribuidores.
Pasaron pocos meses para que la empresa, que promete buenos precios y efectividad en el servicio como forma de competir con librerías, abriera un centro logístico desde el que hoy procesan entre 300 y 400 pedidos diarios de todo el país y del extranjero (en su pico llegaron a enviar casi 600 en un día).
A ese ritmo, 2025 cerró con una facturación aproximada de US$ 1 millón, contó Gamboa a Forbes Uruguay. Para fin de este año, con base en el flujo y en el crecimiento que perciben, estiman duplicar esa cifra.
Los diferenciales y el modelo
Su modelo de negocios se basa en la celeridad de las entregas, en los fuertes descuentos y en el acceso a un enorme catálogo de libros de los nueve países donde la empresa está presente.
Estos aspectos no difieren mucho de los atractivos que tenía Amazon para lectores, con la diferencia de que aquí la circulación es multidireccional (la empresa está presente en Chile, su país de origen, Argentina, Colombia, México, Perú, Ecuador, Reino Unido, Estados Unidos y España).
Esto permite que un lector uruguayo pueda, por ejemplo, acceder a un libro español, estadounidense o colombiano, mientras que un lector de esos países puede acceder a obas uruguayas. Gamboa menciona que la editorial nacional de la que más comercializan libros hacia el exterior es Estuario, que tiene un catálogo apoyado principalmente en literatura de prestigio y autores de culto.

Sin embargo, señala, la particularidad está en que, en términos generales, los libros que más venden son de literatura fantástica y romántica para adolescentes (romantasy, como se conoce al género). Y, dentro de este rubro, los más solicitados son los libros objeto, es decir, reediciones de novelas exitosas y ya muy leídas, hechas fundamentalmente para lucir bien en estantería (por ejemplo, las de Sarah J. Maas o las de Rebecca Yarros).
Tiempos de transformaciones
La llegada de Buscalibre terminó de afianzar un proceso de desajuste en el mercado del libro uruguayo. Si bien no hay una ley que obligue a marcar precios únicos (como en España, Italia, Francia y otros territorios), existía un acuerdo histórico entre libreros y distribuidores para mantener precios similares y manejar rangos descuentos del entorno del 5%.
Esto cambió en la última década, a partir de que la librería y distribuidora Escaramuza empezó a ofrecer descuentos de un 25% y hasta un 35% con tarjetas Itaú. A su vez, El Virrey y Puro Verso ofrecieron sus propias modalidades de descuento (en Puro Verso se acercan al 30% si se hace reserva online y se concreta la compra en el local).
Lo que sucede es que libreros con menores volúmenes de venta y, por lo tanto, menor capacidad de negociar con un banco o tarjeta, no tienen margen para ofrecer descuentos y quedan en desventaja. En Francia, por ejemplo, esta situación de disparidad, causada principalmente por Amazon, es balanceada por regulación y apoyos del Estado.
Fuentes del sector en Uruguay expresaron su descontento con esta situación y reclamaron que la Cámara del Libro tome iniciativas, algo que, se insiste, no ha sucedido. Más allá de eso, casi todos los actores tienen que convivir y comerciar entre sí dentro del mismo ecosistema.
Buscalibre, entonces, se inserta en esa tendencia del cambio del mercado con una estrategia de ventas basada en descuentos que Gamboa define como "agresivos". Sin embargo, el rango de descuentos para libros que ella define como uruguayos (que son los editados o importados por empresas nacionales), suele estar más o menos en los parámetros de los que ya realizan algunas librerías.
La competencia en costos se concentra en los ejemplares de importación, donde la empresa utiliza su red de logística para marcar diferencias de valor. Sumadas a la velocidad, se vuelve características atractivas de la plataforma.
De este modo, el 60% de los libros que comercializan son importados y el 40% son uruguayos. Así aparece una de las defensas que esgrime Buscalibre. Gamboa afirma que su red para traer libros del extranjero en parte beneficia a algunos libreros pequeños a quienes les consiguen libros que no están en el mercado a un precio económico.
La logística, por encima de todo, constituye un eje central de la operativa. La firma utiliza servicios de correo externo para llegar a cualquier punto del país, con tiempos de entrega de entre dos y tres días.
En la actualidad, el grupo trabaja en la implementación de un sistema de distribución propio bajo el nombre de Envíolibre para aumentar la velocidad de los repartos en Montevideo y expandir el servicio a otras zonas.


