Edgardo Novick: "Nunca hice un negocio por un cash flow; pienso que va a ser bueno y le meto para adelante"
Dejó atrás la política y volvió a enfocarse en los negocios. Lidera un conglomerado de 4.000 empleados y ahora se suma a Aventura, el nuevo shopping en Sayago con más de US$ 200 millones de inversión. Su fórmula para construir un imperio de la nada.

Además del fútbol, Hernán y Marcel Novick son reconocidos por sus habilidades en el póker. Los dos hijos de Edgardo suelen aparecer en portales de noticias ganando torneos y mezclados entre los mejores del mundo. Pero a quien le gusta jugar más fuerte en la familia es a su padre, un empresario que construyó su carrera con base en apuestas arriesgadas. A los 69 años, Edgardo Novick admite que su método operativo desafía los cánones de los MBA tradicionales y prescinde de la calculadora: "Nunca hice un negocio por un cash flow. Pienso que va a ser bueno y le meto para adelante", asegura a Forbes Uruguay.

Hoy lidera un grupo diversificado de shoppings, hotelería y gastronomía que emplea a más de 4.000 personas en Uruguay y registra ingresos anuales por decenas de millones de dólares. Mientras el sector privado local suele caracterizarse por una marcada aversión al riesgo, Novick redobla la apuesta con Aventura Shopping, la obra más grande que encaró en su vida. Un desarrollo de 100.000 m² de construcción en el barrio de Sayago que demandó una inversión total de US$ 200 millones, concebido para transformar el mapa comercial de Montevideo y abastecer a medio millón de habitantes en el cuadrante noroeste de la capital.

La magnitud del proyecto representa una verdadera anomalía por escala, volumen financiero y velocidad de ejecución dentro del panorama de la construcción uruguaya. En una plaza madura donde operan cinco grandes centros comerciales consolidados —Montevideo Shopping, Portones Shopping, Punta Carretas Shopping, Tres Cruces Shopping y Nuevocentro Shopping—, la decisión de erigir un sexto complejo de semejante envergadura rompe con las lecturas convencionales de saturación de mercado.

Edgardo Novick. Imagen: Leonardo Mainé / Forbes UY

Frente a ese interrogante, Novick descarta de plano los temores técnicos y se apoya en un análisis territorial exhaustivo: "Aventura va a ser mucho más que un shopping, va a ser una nueva centralidad. A menos de 20 minutos en auto viven 500.000 personas y les vamos a dar cine, un gran supermercado, más de 120 locales, centros médicos, parques, la plaza de comidas más grande y hasta un destacamento policial".

La génesis de Aventura Shopping no surgió de un estudio de consultoría internacional ni de un algoritmo de localización comercial, sino de una investigación de campo pedestre. En 2023, Novick pasó ocho meses enteros recorriendo metro a metro el norte de Montevideo. En esas recorridas comprobó que la zona concentra la mayor densidad demográfica de la capital y, al mismo tiempo, presenta un vacío en materia de infraestructura comercial, entretenimiento y servicios integrales de cercanía.

Sobre esa convicción identificó un predio estratégico de 120.000 metros cuadrados y estructuró una arquitectura de capital de US$ 200 millones en dos grandes componentes: US$ 114 millones destinados exclusivamente al centro comercial y US$ 86 millones orientados al desarrollo complementario de cuatro torres residenciales, proyecto que encara en sociedad con el empresario José Costa.

Para concretar un desarrollo de esta magnitud, en el que es el principal inversor, Novick reunió a referentes del sector corporativo local. Selló una alianza con Carlos Lecueder y su familia tanto estratégica ("son los que más saben de shopping", remarca sin rodeos) como económica (también participan de la inversión), encomendó el diseño urbanístico y arquitectónico al estudio Gómez Platero, asignó el gerenciamiento integral a la firma RDA y adjudicó la ejecución de la obra civil a dos gigantes del rubro de la ingeniería como Saceem y Berkes.

Tras la colocación del primer pilote el 5 de agosto de 2025, quedará finalmente inaugurado en noviembre de este año. Quince meses de obra: un plazo récord para los estándares del mercado nacional. La respuesta comercial validó la apuesta antes del corte de cinta: con 880 obreros trabajando simultáneamente en la fase constructiva y una dotación prevista de 2.000 puestos de trabajo permanentes una vez inaugurado —en su enorme mayoría mano de obra joven de los barrios aledaños—. El complejo ya cuenta con el 98% de sus más de 120 locales comerciales colocados y arrendados.

Esta contundente apuesta por el metro cuadrado físico cobra todavía mayor dimensión al contrastarla con el debate global sobre el avance del comercio electrónico y los vaticinios sobre la muerte del retail tradicional. En el último trimestre registrado, las ventas en modalidad e-commerce fueron por US$ 800 millones.

Lejos de replegarse ante la digitalización, Novick sostiene una postura tajante. "Muchos dicen que la venta online va a superar a la física. Por ejemplo, hace ocho años una gran empresa internacional de moda anunció que en 2025 iba a vender el 50% online y dejó de abrir más tiendas. Hoy, esa empresa vale cinco veces menos. Lo que funciona es la venta multicanal: la gente mira algo en el celular y va a comprarlo al local, o lo ve en el shopping y lo compra por internet. Por eso los shoppings cada vez venden más", dice.

El apetito desmedido por el riesgo, sin embargo, no siempre se tradujo en victorias. En la lógica de Novick, apostar fuerte implica convivir de manera cotidiana con la posibilidad concreta de perder. Su trayectoria exhibe frustraciones de alto voltaje en transacciones multimillonarias que no llegaron a cerrarse.

La más resonante y reciente ocurrió alrededor del icónico resort y casino Enjoy de Punta del Este. A ese proceso, Novick le dedicó prácticamente todo su 2025, sentándose en extensas y complejas mesas de negociación con los comités de acreedores que comandaban la venta del activo y llegando a presentar una oferta formal sobre la mesa por US$ 100 millones.

La pulseada finalmente se inclinó a favor del holding brasileño JHSF, con la futura administración a cargo del prestigioso Grupo Fasano, al ofertar US$ 160 millones. "No se dio, pero las cosas pasan por algo. Creo que los compradores van a invertir mucho y eso va a cambiar Punta del Este", comenta con perspectiva desapasionada.

Aquella no fue la única ocasión en la que quedó a las puertas de una operación de escala mayúscula. Años antes integró un consorcio inversor que intentó adquirir el paquete accionario de Grupo Disco, Devoto y Géant (GDU), y también la filial uruguaya de la multinacional de telecomunicaciones Movistar. Puja corporativa por la cual el grupo del que era parte en ese entonces llegó a ofertar una cifra monumental para el mercado doméstico: US$ 400 millones. Sin embargo, en ambas oportunidades, las propuestas ganadoras superaron sus cifras.

A nivel operativo, también admite tropiezos cuando aceptó negocios que escapaban a su rango de supervisión directa. Cuando una corporación extranjera compró la cadena de supermercados Devoto, su CEO le cedió sin costo la explotación de 22 kioscos de golosinas, quinielas y cigarrillos en sus sucursales: "Acepté encantado y me fue muy mal, daban un trabajo enorme para controlar. No perdí plata, pero sí mucho tiempo; fue una frustración, un negocio errado".

EN EL BARRIO

Esa capacidad para procesar errores y reconfigurar la estrategia proviene de un instinto comercial que se forjó muy lejos de los balances corporativos. Mucho antes de manejar carteras hoteleras o liderar negociaciones por cientos de millones de dólares, la escuela de negocios de Edgardo Novick fue el asfalto del barrio La Aguada. Allí comenzó de muy joven como feriante, empujando y atendiendo el puesto callejero junto a su padre.

Edgardo Novick. Imagen: Leonardo Mainé / Forbes UY 

La regla fundamental que moldeó su temperamento fue simple, directa y pragmática: escuchar las demandas insatisfechas de la clientela y dar una respuesta inmediata. Si un cliente se acercaba a pedir frutillas, a la madrugada siguiente el cajón de frutillas estaba exhibido en el puesto. Bajo esa disciplina de atención al cliente, en tres años el puesto de frutas y verduras pasó de medir apenas tres metros de largo a convertirse en una estructura de 20 metros continuos.

Aquel primer ciclo de expansión comercial terminó con una decisión que el propio Novick califica retrospectivamente como su primer gran error de análisis en los negocios: "Cuando trabajaba con mi padre de feriante me equivoqué. En ese momento creí que el aumento de supermercados iba a implicar el fin de la feria y salí del negocio".

Supuso que la aparición de las grandes superficies comerciales barrería con los puestos de barrio tradicionales y decidió dar un paso al costado. Sin embargo, en lugar de desanimarlo, esa equivocación temprana operó como un resorte para redoblar sus apuestas en otros sectores de la economía.

Hace 32 años fundó el restaurante La Mostaza, una marca que se transformó en un clásico del circuito gastronómico y que aún mantiene bajo su órbita. Poco después detectó un vacío absoluto en el retail deportivo uruguayo, en momentos en que la oferta de indumentaria de ese tipo carecía de locales modernos.

Tras volver de un viaje al exterior con la idea en mente, se presentó ante la familia Lecueder, que administraba Montevideo Shopping, por aquel entonces el único centro comercial operativo en todo el territorio nacional. Al escuchar la propuesta, el administrador lo desafió de inmediato: "Póngala usted".

Novick aceptó el reto, arrendó un local de apenas 42 metros cuadrados y dio vida a La Cancha, la primera gran tienda especializada en deportes del país. Con el paso de los años, la marca creció hasta tener cinco sucursales, algunas de hasta 420 metros cuadrados, diez veces la superficie de aquel local pionero.

En 2023, cuando La Cancha demandaba una atención operativa que le impedía enfocarse plenamente en sus desarrollos de gran escala, resolvió su desinversión: el grupo panameño Regency, distribuidor oficial de Nike en Uruguay, le presentó una propuesta de compra y Novick vendió para consolidar su liquidez y abocarse de lleno a su cartera de hoteles —con las marcas Hyatt Centric y After, de las que es copropietario— y a los centros comerciales Nuevocentro y Plaza Italia. La cifra de la venta no trascendió.

Quienes conocen de cerca a Novick destacan esa determinación monolítica como su principal rasgo de identidad. "Es difícil sacarle una idea de la que está convencido, tenés que tener muy buenos argumentos porque él tiene mucha información", revela el publicista Pablo Marqués, quien trabajó codo a codo con el empresario durante el proceso de concepción, branding y apertura de Nuevocentro Shopping.

Marqués lo define como "uno de los grandes emprendedores de Uruguay", señalando su capacidad innata para visualizar tendencias antes de que se materialicen: "El tipo dice ‘esto va a suceder’, se la juega, y después sucede". Lejos del ámbito de las negociaciones, Marqués lo describe como un padre y abuelo hiperconectado con los suyos. "Su casa de Punta del Este parece un club de niños", revela.

Ese permanente interés por la realidad cotidiana del país fue el motor que lo empujó en su momento a involucrarse en la arena política uruguaya, un capítulo que cerró con un balance lapidario y una autocrítica frontal.

En mayo de 2015 se presentó como candidato a la Intendencia de Montevideo por el Partido de la Concertación, una alianza creada entre blancos y colorados para disputar la capital al Frente Amplio. En esos comicios, su lista individual (la Lista 12) dio el batacazo al transformarse en la más votada de todo el departamento con 109.385 sufragios, mientras que su postulación sumó globalmente más de 210.000 votos (el 24,22% del electorado capitalino).

Seducido por ese caudal inicial, dio un paso institucional en 2016 con la fundación de su propio espacio: el Partido de la Gente. "Ustedes y su gente lo pidieron. El país lo necesita. No nos podíamos quedar de brazos cruzados", proclamó en el acto inaugural, con la aspiración de canalizar el desencanto ciudadano con los partidos tradicionales y la izquierda.

Sin embargo, la experiencia en la elección nacional de octubre de 2019 fue drásticamente opuesta. La fórmula presidencial encabezada por Novick recogió apenas 26.313 votos en todo el país (poco más del 1% del padrón total), un resultado magro que solo alcanzó para colocar a un único diputado en el Parlamento y ningún legislador en la Cámara Alta. Tras sellar formalmente su adhesión a la coalición multicolor que consagró presidente a Luis Lacalle Pou, Novick se replegó de la vida pública y partidaria sin ofrecer declaraciones.

A una década de su desembarco en las urnas, su balance sobre por qué no volverá a incursionar en la política es tajante: "Aprendí que no es lo mío. Soy bueno para el comercio, pero en política fracasé. Trato de ayudar a las personas desde otro lugar".

Frente al interrogante de por qué no integró el Poder Ejecutivo durante la administración de coalición, revela la falta de interlocución que aceleró su salida: "Desde el principio mi idea no era tomar un cargo. Mi idea era que se me consultara y tampoco fui consultado".

Respecto a las presiones y comentarios negativos que atravesó en esos años, concluye: "Al principio duelen. Después uno aprende que quien es o quiere ser público está para recibir elogios y críticas; es parte de serlo".

Consultado sobre la marcha del gobierno del presidente Yamandú Orsi, mantiene una postura basada en la gestión práctica. "Hay cosas que están bien y otras que no, como la seguridad y la educación. Para mí deberían cambiar la comunicación porque la gente piensa que las cosas están mucho peor de lo que realmente están", reflexiona.

En el terreno económico, prefiere evaluar el termómetro del consumo antes que los gráficos macroeconómicos: "En general lo veo bien porque la venta en los shoppings crece, la de autos crece, los viajes crecen, hay trabajo para el que quiera trabajar. No hablo de los números macro sino de lo que pasa en el día a día".

Comparte el criterio del Banco Central de fomentar el ahorro en moneda nacional ("los empresarios están adoptando la recomendación del Banco Central, no porque se las indiquen sino porque naturalmente ven que el camino va para ese lado").

Edgardo Novick. Imagen: Leonardo Mainé / Forbes UY

Su advertencia más enérgica se dirige al estado de la formación técnica y académica del país: "No importa qué gobierno sea, hay que cambiar la educación. Hoy se enseña parecido a como se enseñaba hace décadas, pero el joven uruguayo necesita prepararse para el nuevo mundo. Es urgente que todos los partidos trabajen en modernizar la enseñanza".

Asimismo, cuestiona con dureza los discursos grandilocuentes sobre el clima de negocios. "Escuché a muchos decir que Uruguay necesita más inversión, pero no escuché a nadie decir cómo. Es un deseo, no un plan. Hace falta gente experta que piense qué puede ofrecerle Uruguay al mundo y salir a buscarlo. No alcanza con la intención", opina.

EN FAMILIA

El porvenir patrimonial y corporativo de la familia se articula con la participación de sus cuatro hijos en los directorios, aunque Novick se desmarca de las estructuras formales y esquemas de sucesión tradicionales: "No tenemos protocolo familiar ni plan de sucesión, nunca les exigí a mis hijos que trabajaran conmigo, lo más importante es que sean felices".

El mayor, Bernardo, comanda una compañía radicada en Asia y opera como consejero a la distancia; Hernán ocupa un asiento en el directorio de Aventura; Marcel supervisa las operaciones de La Mostaza y del hotel Hyatt Centric; y Victoria integra la gobernanza de Nuevocentro y Plaza Italia, al tiempo que presentó por cuenta propia un proyecto de inversión ante la Intendencia de Montevideo para desarrollar un centro de convenciones y eventos en el histórico predio de Kibón.

A pesar de que sus hijos insisten en diversificar activos hacia plataformas digitales y criptomonedas, Novick impone su prudencia comercial. "A mí me gusta meterme solamente en negocios que conozco, con la inteligencia artificial vamos de a poco, no al ritmo que debería, pero nos vamos metiendo, es el nuevo mundo y es necesario", dice.

Su máxima referencia empresarial internacional no proviene del mundo tecnológico sino del retail textil de Galicia: el fundador de Inditex, Amancio Ortega. "Para mí es una historia brillante, hizo un imperio en un rubro que también me gusta a mí. Tiene una historia mil veces más grande pero parecida, y sigue siendo una persona que trabaja y que está. Ojalá algún día pueda conocerlo personalmente", cuenta.

Fuera de la agenda corporativa y familiar, su gran devoción está en el fútbol profesional, donde se desempeña como dirigente de Peñarol. "Es mi pasión. Estoy armando un plan profesional de fútbol para los próximos 5 o 10 años, para dárselo al próximo gobierno del club. Me gustaría que hubiera un cambio de directiva. Creo que hay etapas cumplidas y voy a trabajar para que se dé", adelanta.

Con 69 años y supervisando minuciosamente cada detalle del gigante que levantará sus persianas en Sayago, Novick sintetiza su filosofía sin olvidar las madrugadas en el puesto de La Aguada: "Formar equipo es muy importante. Un gran negocio es como una pirámide: elegís un buen equipo y así hacia abajo. Si tengo que definir mi éxito, se basa en estar presente, no delegar, trabajar en conjunto, ver dónde fallamos y dónde podemos crecer. Por eso nunca quise hacer negocios fuera del país, aunque me lo ofrecieron mucho. Viene de la feria: escuchaba a los vecinos y después iba a buscar lo que necesitaban".

*Este artículo fue publicado en la edición impresa de Forbes Uruguay de Octubre de 2026. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.