La NBA comenzó la temporada 2026-27 con una contradicción en su modelo de negocio. Mientras el valor de sus 30 equipos sigue creciendo, los ingresos por derechos de televisación local cayeron un 32% en los últimos dos años. Según estimaciones de Forbes, las franquicias dejaron de percibir, en conjunto, unos US$ 453 millones, principalmente debido a la crisis de las cadenas deportivas regionales de Estados Unidos, que durante décadas financiaron gran parte de las transmisiones.
El retroceso contrasta con el crecimiento de la liga, cuyas franquicias tienen una valuación promedio superior a US$ 6.000 millones. El nuevo acuerdo nacional de derechos televisivos, firmado por 11 años y US$ 76.000 millones, comenzó a regir en la temporada 2025-26 y se convirtió en uno de los principales motores del negocio.
Los contratos con ABC/ESPN, NBC/Peacock y Amazon Prime Video generaron ingresos de casi US$ 150 millones por equipo durante la última temporada, un 40% más que en el último año del acuerdo anterior. El interés de las audiencias también se mantiene. El enfrentamiento inaugural entre los vigentes campeones, New York Knicks, y los Philadelphia 76ers de LeBron James reunió un promedio de 7,71 millones de espectadores, un récord para un encuentro de apertura en horario estelar.

Sin embargo, el panorama cambia cuando se analiza lo que cada franquicia recibe por transmitir sus partidos dentro de su mercado local. En la temporada 2025-26, esos ingresos promediaron US$ 33 millones por equipo, frente a los US$ 44 millones de 2024-25 y los US$ 48 millones de 2023-24. La caída es llamativa porque el resto del negocio sigue creciendo.
De hecho, Forbes estima que los ingresos totales de la NBA alcanzaron casi US$ 14.000 millones durante la última temporada, incluyendo lo generado por eventos ajenos al básquet en los estadios, pero descontando el servicio de la deuda de esas instalaciones. Aun así, la caída de los contratos locales limita el crecimiento anual del tope salarial y plantea un riesgo para las valuaciones de los equipos, que dependen en buena medida de su capacidad para generar ingresos.
La crisis de las cadenas regionales y los equipos más afectados
El problema golpeó con mayor fuerza a 16 franquicias que tenían acuerdos con las cadenas deportivas regionales de FanDuel, anteriormente conocidas como Bally Sports. Su empresa matriz, que cambió su nombre de Diamond Sports Group a Main Street Sports Group, se declaró en bancarrota en 2023 y atravesó una crisis que culminó con el cese de sus operaciones en abril de 2026 y su cierre definitivo en septiembre.
Durante esos tres años, los equipos afectados tuvieron que buscar alternativas para transmitir los partidos que no formaban parte de la programación nacional. El impacto económico fue considerable. En promedio, sus ingresos por derechos locales cayeron un 66% entre las temporadas 2023-24 y 2025-26, pasando de aproximadamente US$ 40 millones a menos de US$ 14 millones.

El caso más extremo fue el de los Dallas Mavericks, que pasaron de recibir US$ 96 millones a US$ 15 millones en ese período. La diferencia representa una pérdida del 84% de sus ingresos por televisación local, una caída que muestra hasta qué punto las franquicias dependían de los contratos con estas cadenas.
El problema tampoco se limitó a los equipos vinculados a Main Street. Aunque se estima que 11 franquicias aumentaron gradualmente sus ingresos por derechos locales durante los últimos dos años, otras tres registraron caídas pese a no tener relación con la empresa. Se trata de Utah Jazz, Portland Trail Blazers y New York Knicks.
En el caso de los Knicks, la franquicia aceptó una reducción del 28% en el pago anual por sus derechos televisivos cuando MSG Networks refinanció una deuda superior a US$ 800 millones en 2025. Tanto la cadena como el equipo están bajo el control de la familia Dolan.
Para entender el origen de la crisis hay que observar cómo funcionó durante décadas el negocio de la televisión deportiva regional en Estados Unidos. Las compañías de cable cobraban una cuota mensual por cada hogar que recibía esos canales, independientemente de si sus abonados veían los partidos. Ese sistema garantizaba ingresos estables y permitía a las cadenas comprometerse a pagar sumas millonarias por los derechos de transmisión.
El modelo comenzó a deteriorarse cuando cada vez más estadounidenses abandonaron la televisión por cable. Para evitar perder clientes, los operadores empezaron a eliminar los canales deportivos de sus paquetes y ofrecer abonos más baratos. Las cadenas regionales recibieron menos dinero y tuvieron dificultades crecientes para cumplir con los pagos acordados con los equipos.

"La gente estaba cansada de que aumentaran las tarifas y de pagar cada vez más por el cable sin recibir nada a cambio. Y eran las cadenas deportivas regionales las que inflaban esos costos", explicó Cathy Rasenberger, consultora de medios y exejecutiva de ESPN, que participó en el lanzamiento de 25 canales de cable, entre ellos AccuWeather y Newsmax.
La presión terminó por derrumbar el negocio de Main Street, que había sido el mayor operador de cadenas deportivas regionales de Estados Unidos. Su historia se remontaba a Fox Sports Networks, adquirida por Disney en 2019 y posteriormente vendida a Sinclair Broadcast Group. La crisis también afectó a otras compañías del sector, que enfrentan dificultades similares para mantener sus contratos.
La apuesta por el streaming para recuperar los ingresos perdidos
La desaparición de gran parte del negocio tradicional obligó a los equipos a buscar nuevas formas de llegar a sus hinchas. Los Chicago Bulls, por ejemplo, se asociaron con los Chicago Blackhawks de la NHL y los Chicago White Sox de las Grandes Ligas de Béisbol para crear Chicago Sports Network en octubre de 2024, tras varios años de transmitir sus partidos en NBC Sports Chicago.
Otras franquicias comenzaron a utilizar un modelo conocido como stream and beam, que permite ver los encuentros de forma gratuita en televisión abierta, mientras que el acceso digital requiere una suscripción. La alternativa busca mantener el alcance de las transmisiones y, al mismo tiempo, generar ingresos directamente de los espectadores.
La transformación también impulsó la participación de las plataformas de streaming en el negocio de los derechos deportivos. Durante esta temporada, DAZN transmitirá partidos de 11 equipos de la NBA. La propia liga también respaldó a franquicias como Los Angeles Clippers en el desarrollo de sus servicios digitales, en un intento por encontrar alternativas a los contratos tradicionales.

La apuesta más importante llegará en la temporada 2027-28, cuando la NBA espera reunir los derechos de televisión local de al menos 20 equipos en una única plataforma de streaming. La intención es negociar desde una posición más fuerte y obtener ingresos superiores a los que cada franquicia obtendría por separado.
Para avanzar con ese proyecto, la liga contrató a Matt Volk, exdirector de operaciones de NESN, la cadena deportiva regional de Boston. El ejecutivo cuenta con experiencia en el negocio, ya que participó en el lanzamiento del servicio de streaming directo al consumidor de esa compañía en 2022.
Sin embargo, recuperar los ingresos perdidos no será fácil. "Estos equipos están desesperados por encontrar nuevas fuentes de ingresos", advirtió Rasenberger. Y agregó que las franquicias están haciendo todo lo posible por recuperar el dinero que recibían de los derechos locales de televisión, aunque considera que nunca volverán a esos niveles.
La NBA tampoco es la única liga que atraviesa esta situación. Los derechos televisivos locales representaron aproximadamente el 7% de sus ingresos totales durante la última temporada, frente al 13% registrado en 2023-24. En la NHL, esa participación alcanzó el 13%, mientras que en las MLB llegó al 17%, según los datos más recientes de Forbes.

La diferencia se debe, en parte, a que esas competencias no cuentan con acuerdos nacionales tan amplios como los de la NBA. En la NFL, en cambio, los contratos de transmisión nacional aportaron más de US$ 400 millones por equipo durante la última temporada, por lo que los ingresos por televisión local tienen una importancia mucho menor.
El problema también aparece entre las principales preocupaciones de la MLB, que deberá negociar un nuevo convenio colectivo con el sindicato de jugadores durante los próximos meses, con la posibilidad de un cierre patronal a partir de diciembre. La liga comenzó a hacerse cargo de la producción y distribución de los partidos de los San Diego Padres en 2023, después de que Bally Sports incumpliera con sus pagos, y extendió ese modelo a 14 equipos para esta temporada.
La NHL siguió un camino similar y asumió la producción de las transmisiones de los Carolina Hurricanes, los Columbus Blue Jackets, los Minnesota Wild y St. Louis Blues. La medida podría ampliarse a otras franquicias si persisten las dificultades de las cadenas regionales.

Por qué los inversores siguen pagando cada vez más por los equipos
A pesar de la caída de los ingresos por televisión local, el interés de los inversores en las franquicias de la NBA se mantiene. Los banqueros especializados en negocios deportivos aseguran que los compradores siguen dispuestos a pagar cifras cada vez más altas, convencidos de que existen otras oportunidades para compensar las pérdidas.
"La gente cree que podés perder ingresos en un área, pero que con el tiempo los recuperás en otra", explicó Bob Malandro, socio gerente de Whitecap Sports Group. "Vieron cómo los equipos encontraron otras formas creativas de compensar esa caída de ingresos", agregó.
Malandro mencionó los desarrollos inmobiliarios alrededor de los estadios y las nuevas experiencias exclusivas para los espectadores como algunas de las alternativas que exploran las franquicias. La caída de los ingresos televisivos, sostuvo, aceleró la necesidad de aprovechar esos negocios para sostener el crecimiento.

Al mismo tiempo, los equipos siguen buscando maneras de generar ingresos a partir de sus audiencias. El desafío es mayor que antes, porque llegar a los hinchas a través de distintas plataformas digitales y señales gratuitas es mucho más complejo que recibir un pago fijo de una compañía de cable.
En medio de esa transformación, Amazon Prime Video y los demás servicios que compiten por las transmisiones deportivas demuestran que el interés por los eventos en vivo sigue vigente. La dificultad está en encontrar un modelo que permita convertir esa demanda en ingresos suficientes para los equipos.
Para Rasenberger, esa demanda es precisamente lo que mantiene abiertas las posibilidades de recuperación. "La gente sigue compartiendo momentos de eventos deportivos en vivo de los que puede hablar y emocionarse. Eso no se puede replicar con inteligencia artificial", afirmó. "Todo lo demás se puede replicar, pasar al video bajo demanda o ver de corrido. Pero el deporte hay que vivirlo en directo", concluyó.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.