Si bien el concepto de salud ocupacional no es nuevo, sino que data del año 1700, cuando el médico italiano Bernardino Ramazzini estableció la relación entre condiciones de trabajo y enfermedad, la pandemia de 2020 fue un antes y un después en el ámbito corporativo actual.
La preocupación de las empresas por el bienestar, tanto físico como mental, de sus colaboradores se potenció y llevó a los tomadores de decisiones a destinar parte del presupuesto anual a mejorar las condiciones de los espacios de trabajo y ofrecer apoyos extra a sus equipos.
El costo oculto de ignorar el bienestar
Federico Kramer, cofundador de Saluxa, puso sobre la mesa un problema estructural que excede a Uruguay: el gasto extra de bolsillo en salud, es decir, todo aquello que los sistemas básicos de cobertura no contemplan y que el trabajador debe afrontar por sus propios medios.
"Uno de cada tres trabajadores en Latinoamérica ha retrasado, por lo menos una vez, un tratamiento por no tener dinero para pagarlo", ejemplificó. Saluxa busca atacar ese problema a través de una plataforma que reúne a diversos proveedores de servicios de salud. Las empresas asignan a cada empleado un presupuesto de beneficios y este puede administrarlo según sus propias necesidades: desde oftalmología hasta psicoterapia, pasando por otros tratamientos. @@FIGURE@@
Por su parte, Juan Ignacio Delgado, CEO de Tu Terapia, puntualizó que cuando el bienestar se ignora, las consecuencias aparecen en forma de ausentismo, rotación y certificaciones médicas y que, por el contrario, cuando se mejora la salud mental, la productividad aumenta. La plataforma, que nació para democratizar el acceso a la salud mental y hoy tiene una rama B2B —Tu Terapia Business—, observa dos tipos de empresas: las que se acercan preocupadas por retener colaboradores y las que lo hacen para fortalecer su cultura organizacional.
A esto se suma la dimensión del espacio físico. Adriana Esmoris, especialista en neuroarquitectura, señaló que los entornos en los que las personas trabajan no son neutros, sino que regulan el sistema nervioso, condicionan las emociones y afectan la capacidad de tomar decisiones. Parte de fomentar la cultura organizacional, dijo, es "diseñar espacios que fomenten el sentido de pertenencia entre los empleados y la conexión entre distintas áreas de la empresa".
De la reacción a la prevención
Hace cinco años, las empresas llegaban a Tu Terapia en medio de una crisis. La pandemia había exacerbado problemas de ansiedad, depresión y ataques de pánico que luego se traducían en indicadores negativos para el negocio.
La pregunta era reactiva: ¿cómo bajamos estas cifras?
Hoy, según Delgado, la lógica está cambiando. Las empresas llegan antes del incendio, con preguntas sobre cómo capacitar liderazgos, cómo preparar a los mandos medios, cómo construir una cultura preventiva. Delgado aportó un dato que revela la necesidad de este servicio: “El 75% de las personas que hacen terapia en una instancia empresarial, es la primera vez que la hacen en su vida”.
Esmoris suma otra capa a la idea de prevención y plantea el diseño del espacio como herramienta estratégica que potencie la eficiencia y las pausas necesarias para que el cerebro descanse y vuelva al foco, algo que empresas como Google o Apple ya incorporaron en sus oficinas, pero que en Uruguay todavía es incipiente.
Diseñar el entorno como estrategia de negocio
Los tres coincidieron en que el bienestar dejó de ser un extra para convertirse en una decisión estratégica. Esmoris sugirió realizar pequeños cambios en las empresas, como crear espacios de descanso que inviten a los colaboradores a relajarse e interactuar. “Obviamente, un empleado agotado se va a querer ir, se va a certificar; una persona que está trabajando de forma cómoda, con calidad laboral, se va a querer quedar”.
Hacer terapia o empezar a preocuparse por la salud mental antes de que se convierta en un problema grave es una cuestión más asociada a las nuevas generaciones, según Delgado. Cuando el interlocutor pertenece a una generación menos familiarizada con el tema, la conversación se apoya en evidencia concreta, como mejoras en la productividad y el descenso del ausentismo. “La conversación corre un poco el foco de la salud mental para hablar del negocio”, dijo Delgado.