Caitlin Kalinowski renunció tras cuestionar el giro de firma de Sam Altman hacia tareas de defensa de Estados Unidos y alertó por posibles usos ligados a vigilancia sin control judicial y armas autónomas.
El grupo japonés redobla su apuesta por la inteligencia artificial con una jugada audaz de Masayoshi Son: salir del fabricante de chips más valioso y cargar deuda para respaldar al creador de ChatGPT, mientras intenta capturar valor en distintos niveles de la cadena tecnológica.
Con aportes de Amazon, Nvidia y SoftBank, la startup buscará acelerar su infraestructura y impulsar el programa “Frontier” para clientes corporativos. Asegura que ChatGPT suma 900 millones de usuarios semanales y crece la pelea en la cima tech.
Como CEO de OpenAI, el multimillonario de 40 años fue quien impulsó ChatGPT, popularizó la inteligencia artificial y construyó una empresa valuada en US$ 500.000 millones.
La nueva ronda de financiamiento llevó a la compañía de inteligencia artificial a cifras récord y catapultó el patrimonio de los hermanos Dario Amodei y Daniela Amodei, junto a otros cinco socios, en medio de la pulseada con OpenAI y los cruces públicos con Sam Altman y Elon Musk.
El boom de las salidas a bolsa vinculadas a la inteligencia artificial disparó fortunas en tiempo récord y puso a un puñado de emprendedores tecnológicos en la primera línea del tablero global, apalancados por el respaldo de Pekín y el apetito de los mercados.
Con el respaldo de OpenAI y fondos de peso, Cerebras busca romper el monopolio de las GPU con una arquitectura colosal que apunta directo a los centros de datos que entrenan modelos de inteligencia artificial.
Liu Debing amasó una fortuna de más de US$ 2.000 millones tras el debut bursátil de Zhipu en Hong Kong, donde la compañía recaudó US$ 558 millones. El interés fue masivo, pero las acciones no despegaron como se esperaba, en medio de restricciones a los chips de Nvidia y tensiones con Estados Unidos.
La empresa liderada por Sam Altman confirmó su alianza con Snowflake, plaraforma de datos de IA. El objetivo es generar agentes empresariales por fuera del ecosistema de Microsoft.
Con un equipo reducido y tecnologías de verificación biométrica en evaluación, OpenAI avanza con un proyecto de plataforma social que busca diferenciarse de la oferta actual al priorizar cuentas reales y limitar el avance de los bots.
Bajo presión por reducir costos y acelerar trámites, clínicas, aseguradoras y laboratorios prueban asistentes inteligentes capaces de redactar autorizaciones médicas e interpretar historiales clínicos. Pero el desafío va más allá de la precisión: se trata de lograr que el sistema confíe.
Su paso por Y Combinator, el vínculo con Microsoft y el instinto para detectar oportunidades marcaron una trayectoria que aporta pistas valiosas para quienes están construyendo su propio camino.
La apuesta de OpenAI con Imagen 1.5 busca recuperar protagonismo frente al impacto viral de los últimos lanzamientos de Google. Precisión, velocidad y una interfaz más intuitiva son las cartas con las que la empresa intenta ganar terreno.
OpenAI presentó la nueva versión de su modelo de inteligencia artificial, que mejora en razonamiento, manejo de herramientas complejas y comprensión de contextos extensos. Empresas tecnológicas ya lo están integrando a sus procesos y destacan su rendimiento en tareas profesionales específicas.
El acuerdo le da vía libre a los usuarios para generar videos con personajes de Marvel, Pixar y Star Wars, en un momento en que la industria apuesta miles de millones a una tecnología que entusiasma, pero también enciende alertas.
La compañía busca ganar terreno en el negocio de los datos en tiempo real, con el ojo puesto en el desarrollo y el despliegue de herramientas automatizadas para empresas.
El informe trimestral que se conocerá este miércoles podría sacudir al sector tecnológico. Las proyecciones de crecimiento, la presión por sostener el liderazgo en inteligencia artificial y el impacto de nuevas regulaciones sobre ventas a China concentran la atención de los inversores.
Pasaron 30 años, la sensación de FOMO es similar a la de mediados de los años 90's. El mercado global asiste a una aceleración inédita para muchos, ahora es la IA y sus millones de promesas. Empresas de más de U$S 5 billones, dudas entre inversores y reguladores y la pregunta del millón: ¿puede sostenerse la escalada sin ganancias concretas?
El nivel de apuestas vinculadas a la inteligencia artificial es tan alto que cualquier traspié financiero de OpenAI podría generar un efecto dominó en las principales acciones tecnológicas del índice. La concentración de ingresos futuros en un solo cliente con serios desafíos de financiación es una señal de alerta que muchos prefieren no mirar.