Su paso por Y Combinator, el vínculo con Microsoft y el instinto para detectar oportunidades marcaron una trayectoria que aporta pistas valiosas para quienes están construyendo su propio camino.
Son en total 46 los emprendedores que fundaron sus empresas antes de los 30, las escalaron y hoy se convirtieron en multimillonarios. Sam Altman, Alexandr Wang, Taylor Swift y más. Quiénes son.
La deuda comprometida supera por mucho los ingresos reales de la empresa, que aún no demostró cómo va a sostener semejante apuesta. Altman, sin participación accionaria y con apoyo de los socios, se mueve con total libertad en un tablero donde los riesgos parecen ajenos.
La apuesta por la energía nuclear como soporte del crecimiento de la inteligencia artificial disparó el valor de Oklo, una startup fundada por una pareja de ingenieros del MIT. Con respaldo político y vínculos con Sam Altman, la empresa vale más de US$ 21.000 millones, aunque todavía opera con pérdidas.
La herramienta permite conectar plataformas como Spotify y Zillow directamente en el chat, con funciones personalizadas según el servicio. La empresa que lidera Sam Altman busca diferenciarse en la carrera por la inteligencia artificial generativa.
La compañía de Sam Altman suma funciones de comercio electrónico a su chatbot y apunta a meterse en la pelea por las compras online. En Estados Unidos, ya se pueden adquirir artículos y se espera la incorporación de marcas que operan con Shopify.
La empresa, ahora rebautizada como Irregular, se especializa en detectar fallas en modelos antes de que salgan al mercado. Su equipo, formado por hackers éticos y ex campeones de debate, ya puso a prueba a Claude, GPT-5 y otros sistemas que tienen todo para revolucionar el futuro digital.
La cena se hará en el renovado jardín del ala oeste, con ausencias notorias como la de Elon Musk y una agenda que mezcla inteligencia artificial, negocios y gestos de poder.
El modelo tradicional de startups entra en su recta final. Con una laptop, conexión estable y la ayuda de inteligencias artificiales, un solo fundador puede construir desde su casa un imperio de escala global. Las piezas ya están sobre la mesa. Lo único que falta es que alguien se anime a mover primero.
Puede ejecutar pedidos sin supervisión y resolver gestiones cotidianas de manera autónoma. La compañía destacó su potencial para ahorrar tiempo, pero alertó sobre vulnerabilidades que podrían ser explotadas en sitios con sesiones iniciadas.
El CEO de OpenAI publicó un ensayo con proyecciones fuertes: habla de automatización masiva, inteligencia digital que se vuelve costumbre y nuevas tensiones sobre quién maneja el poder tecnológico. También alerta sobre riesgos si el control queda concentrado en pocas manos.
Brian Chesky quiere rediseñar la empresa desde sus cimientos. Con una inversión superior a los US$ 200 millones, lanzó una ofensiva ambiciosa para transformar la app de alquileres temporarios en una superplataforma de servicios, experiencias y vínculos offline. Pero mientras quiere ser todo, surge la pregunta: ¿es una genialidad estratégica o el síntoma de una empresa que ha perdido el rumbo?
El empresario desmintió los rumores sobre una posible salida impulsada por la junta directiva y reafirmó su compromiso con la empresa durante una intervención en el Foro Económico de Qatar.
OpenAI busca unificar lógica y lenguaje en un modelo más preciso, útil y confiable, mientras la competencia se intensifica con gigantes como Google, Microsoft y Elon Musk en la carrera por dominar el futuro de la IA.
La visión de Tim Cortinovis y Sam Altman apunta a un futuro donde los silopreneurs aprovecharán herramientas como Bubble, AdCreative.ai y ChatGPT para escalar sus negocios. ¿Cuándo veremos el primer unicornio de una sola persona? La carrera ya comenzó.