Triatleta, maratonista y nutrition coach con apenas diez clientes, Elizabeth Stein comenzó hace 17 años a promocionar sus servicios de asesoramiento nutricional repartiendo muffins saludables al terminar sus carreras.
Lo que empezó como un pequeño proyecto paralelo pronto se convirtió en un negocio online de mezclas para hornear, que preparaba en su departamento del oeste de la ciudad, y con el tiempo dio origen a Purely Elizabeth, una reconocida marca con unas 40 variedades de granolas, avenas y cereales que hoy se comercializan en supermercados y tiendas especializadas de todo el país.
Ahora, Stein, que llegó al mundo empresarial casi por casualidad, protagoniza la operación más importante de su carrera. El viernes acordó vender su compañía de rápido crecimiento a Ferrero, el gigante italiano de alimentos y golosinas detrás de Nutella, Tic Tac y los cereales Kellogg's.
Purely Elizabeth registra ventas estimadas en US$ 250 millones durante los últimos 12 meses y, aunque los términos de la transacción no fueron revelados, Forbes estima que Ferrero desembolsará más de US$ 800 millones por la totalidad de la empresa, una cifra equivalente a poco más de tres veces su facturación. La operación también incluiría la participación de aproximadamente dos tercios que conserva Stein.
La compañía, que asegura vender una bolsa de granola cada 0,7 segundos, se convierte así en protagonista de una de las operaciones recientes más relevantes dentro de la industria de alimentos naturales.
Stein, de 45 años, recibirá cerca de US$ 400 millones después de impuestos y continuará al frente de Purely Elizabeth como CEO, una condición que para ella resultaba especialmente importante. La empresaria declinó hacer comentarios sobre los términos financieros de la operación, pero el acuerdo la coloca en una posición que muy pocos fundadores de compañías de alimentos logran alcanzar: vender su empresa y, al mismo tiempo, conservar el liderazgo ejecutivo.
“Realmente espero que esto demuestre a las mujeres que no tienen que elegir entre ser fundadoras visionarias y convertirse en directoras ejecutivas de una empresa en expansión”, afirma Stein. Según explica, ambos roles exigen capacidades diferentes, pero es posible aprender, evolucionar y seguir involucrada activamente en el crecimiento del negocio.
Para Stein, su historia también busca poner en evidencia una realidad poco frecuente en el mundo empresarial: que una mujer consiga una inversión significativa de capital, construya una compañía de gran escala y mantenga el control ejecutivo incluso después de venderla.
“Me enorgullece que esto sirva de ejemplo de lo que las mujeres pueden lograr”, añade. “Sé qué hay que proteger, dónde podemos crecer y cómo podemos mantener la marca cerca del consumidor”.
Esa filosofía está presente desde los comienzos de la compañía. Desde que dio sus primeros pasos como emprendedora, Stein se guía por un lema que resume su forma de encarar los desafíos: “Siente el miedo y hazlo de todos modos”.
Nacida en Filadelfia, su historia comenzó en septiembre de 2008, cuando la entonces asesora nutricional llevó a un triatlón en Westchester, Nueva York, sus muffins de arándanos recién horneados, elaborados con ingredientes como quinoa, semillas de chía y azúcar de coco.
Para ese entonces, ya había participado en varias carreras y solía instalar un puesto al finalizar las competencias para promocionar su consulta privada, desde donde ayudaba a sus clientes a mejorar su alimentación y su salud a través de la nutrición.
Pero aquella vez ocurrió algo distinto. Stein, certificada en nutrición holística por el Instituto de Nutrición Integrativa en 2007, decidió llevar también sus muffins. El resultado fue inesperado: los productos despertaron mucho más interés entre potenciales clientes y otros competidores que sus propios servicios de asesoramiento.
Un año después, en 2009, Stein, que entonces tenía 28 años, regresó a la misma carrera para vender sus muffins, que fueron un éxito rotundo.
En pocos meses, invirtió US$ 5.000 de sus ahorros en ingredientes y creó una página web para vender mezclas para muffins. En ese momento, Amazon ni siquiera vendía alimentos por internet. Horneando desde su departamento en el Upper West Side, pensó que sus principales compradores serían los pacientes de su consulta privada, que podrían preparar las magdalenas en sus casas.
Sin embargo, durante las primeras tres horas de actividad recibió US$ 10.000 en pedidos online, impulsados por un enlace publicado en la popular newsletter DailyCandy, hoy desaparecida.
Stein no tenía un plan de negocios cuando empezó y, en 2011, decidió cambiar de rumbo para dedicarse a la venta de granola. La idea surgió después de pensar cómo podía usar la quinoa inflada en un nuevo producto y probar, casi por casualidad, una receta de granola. Stein no era fanática de la granola e, incluso, nunca la había probado en su vida.
Su mamá, Nancy, en cambio, sí lo era y justo visitaba Nueva York cuando Stein preparó granola por primera vez. Después de probarla, le aseguró que era la mejor que había comido y que debía convertirse en su próximo producto.
Su madre ayudó a impulsar el negocio: llamó por teléfono a 40 tiendas de la región del Atlántico Medio y convenció a Whole Foods de vender la marca de granola durante ese primer año. A fines de 2011, los ingresos alcanzaron una cifra récord de US$ 200.000, muy por encima de los ingresos previos, que todavía se ubicaban en cinco cifras.
En apenas dos años, Whole Foods ya vendía Purely Elizabeth en seis regiones, un avance que ayudó a llevar sus ingresos al millón de dólares. Al año siguiente, la cadena extendió la marca a todo el país y sumó sus productos a las góndolas de sus 300 tiendas. Stein asegura que nunca modificó la receta de la granola desde aquella primera prueba en la cocina de su casa en Manhattan, y todavía hoy se mantiene como el producto más vendido de la compañía.
Más tarde, en 2014, la empresa se mudó a Boulder, Colorado. Ese mismo año, mientras la granola llegaba a las góndolas de Whole Foods, Purely Elizabeth lanzó su primera línea de avena en Target.
Walmart incorporó la marca en 2017 y, ese mismo año, la empresa se convirtió en la granola más vendida en las tiendas de productos naturales de todo el país. Fue entonces cuando Stein decidió buscar su primera financiación externa y obtuvo una ronda Serie A de US$ 3 millones de inversores como la división de capital de riesgo de General Mills.
Luego, esperó otros cinco años antes de obtener US$ 50 millones en una ronda de financiación Serie B de socios como Fresh Del Monte Produce, una empresa que cotiza en bolsa. Los fondos se destinaron a desarrollar infraestructura, ampliar la producción e invertir en marketing y en el desarrollo de nuevos productos.
A fines de 2024, Purely Elizabeth alcanzó unos US$ 150 millones en ingresos anuales y superó los 10.000 puntos de venta. Ese mismo año, la marca, que ya era rentable, lanzó su granola de galletitas, un producto que ahora figura entre sus mayores éxitos de ventas.
Presente en más de 30.000 tiendas de todo el país, Purely Elizabeth más que duplicó sus ventas en los últimos dos años y se encamina a superar los US$ 300 millones en ingresos a fines de este año.
El momento marca el cierre de un ciclo. Cuando Stein puso en marcha el negocio, se estimaba que toda la categoría de granola generaba US$ 300 millones en ventas minoristas. Hoy, esa cifra se cuadruplicó y su marca, cuyas ventas avanzan casi cuatro veces más rápido que el promedio de la categoría, impulsa buena parte de esa expansión.
Stein espera con entusiasmo el próximo capítulo y confía en que Ferrero la ayude a ampliar su cartera de productos y, con el tiempo, llevar la marca a mercados internacionales. "Elegí Ferrero porque sé que la marca perdurará ahí", afirmó Stein. "Este es su hogar definitivo", aseguró. "Ferrero me pareció increíblemente interesante por ser una empresa familiar con 80 años de historia", añadió Stein. "No piensan en términos trimestrales. Ferrero piensa en generaciones", destacó.
Giovanni Ferrero y su familia, con una fortuna cercana a los US$ 48.000 millones, son los dueños de la compañía privada. Conocida desde hace tiempo por su peso en el mercado de dulces y chocolates, con marcas como Kinder y Nutella, la empresa también ganó terreno en el desayuno tras la adquisición de WK Kellogg Co. por US$ 3.100 millones el año pasado y la reciente compra de Purely Elizabeth.
Con ingresos de US$ 20.000 millones, Ferrero ahora apuesta con fuerza por ocupar un lugar cada vez más relevante en la rutina matutina de los consumidores.
Como CEO, Stein aseguró que su prioridad será proteger los estrictos estándares de ingredientes y calidad de la marca, mientras amplía el alcance y la influencia de la empresa. "Nuestra comunidad es la que nos trajo hasta acá y la que definirá la siguiente fase de crecimiento", afirmó Stein. "Todos depositaron una enorme confianza en mí y en la marca durante los últimos 17 años. Espero que puedan seguir confiando en mí durante los próximos 17 años", señaló.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.