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Glassy Waves.
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Glassy Waves.
Foto: Gentileza.

Glassy Waves: la marca uruguaya que convirtió la pasión por el surf en un negocio con tiendas propias y un proyecto de expansión en Argentina

Gabriela Viera

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Lo que comenzó como un proyecto artesanal se transformó en una firma de surfwear con crecimiento sostenido, cinco puntos de venta y foco en redes sociales. Desde el 2019 el valor aproximado de inversión ha sido de unos US$ 1.5 millones.

13 Agosto de 2026 09.18

Aunque Glassy Waves hoy tiene tres tiendas de indumentaria propias y una en proyectos, en realidad la marca no nació con la intención de vender ropa. Mauro de la Cruz, fundador de la empresa, contó a Forbes Uruguay que la idea surgió en 2019 cuando decidió aprender a fabricar tablas de surf

Su objetivo era emprender en algo que estuviera alineado con el estilo de vida que lo apasionaba. "Nunca pensamos en hacer una marca de ropa. La venta de remeras apareció para sostener económicamente el proyecto original y permitir que siguiera creciendo", explicó.

Los primeros años estuvieron marcados por la austeridad. La primera inversión fue de apenas US$ 1.000 para aprender a fabricar tablas. Más adelante, una apuesta de solo $ 15.000 hizo posible lanzar las primeras colecciones de indumentaria. Desde entonces, el crecimiento se financió exclusivamente mediante reinversión y acuerdos con proveedores. La facturación en los últimos años ha sido constante, de 2024 a 2025 creció 142%, por ejemplo

"Nunca recibimos una inyección de capital. Todo lo que tenemos hoy es resultado de reinvertir cada peso que generaba la empresa y de la confianza de nuestros proveedores, quienes apostaron por nosotros desde el principio", afirmó De la Cruz. Desde el 2019 el valor aproximado de inversión ha sido de unos US$ 1.5 millones.Actualmente Glassy Waves cuenta con estructura propia, tiendas físicas, comercio electrónico y un equipo de jóvenes integrado por 32 personas.

Para su fundador, parte del secreto del éxito radica en que el foco es vender pertenencia y estilo de vida, traducido a través de sus productos. Viajes, surf, rutas, playas y encuentros entre amigos comenzaron a formar parte de una narrativa que trascendía la ropa. 

Esa construcción permitió que los consumidores, además de ser clientes, también se convirtieran en parte de un grupo con la misma esencia. "Las personas no compran solamente un producto. Compran una historia, una comunidad y la posibilidad de sentirse parte de ella”, aseguró. 

Según De la Cruz, el crecimiento de la empresa también respondió a varias decisiones estratégicas que se complementaron entre sí: construir primero una marca antes que un negocio, escuchar permanentemente a los clientes, cuidar cada detalle de la experiencia y reinvertir casi todas las ganancias pensando en el largo plazo.

A su vez, otro pilar en la construcción de la empresa, que además resulta un diferencial entre la competencia, es su capacidad para interpretar los códigos de las nuevas generaciones. Con un equipo liderado por jóvenes, la empresa prioriza el marketing digital y las redes sociales como principal canal para construir identidad y relacionarse con su audiencia. 

La propuesta conecta principalmente con personas que encuentran afinidad con valores como la libertad, el deporte, los viajes y la naturaleza. "Buscamos conectar con una manera de vivir", dijo. El lema de la empresa —"La maldita mejor marca"— sintetiza esa identidad desafiante con la que busca conectar especialmente con las nuevas generaciones.

Del reconocimiento a la rentabilidad

Durante los primeros años, el objetivo era lograr visibilidad. Con el tiempo, la empresa comprendió que la popularidad debía complementarse con una estructura rentable que permitiera sostener el crecimiento. 

Hoy Glassy Waves está en Punta Carretas, Costa Urbana, Tres Cruces y una tienda de temporada en La Barra, en Punta del Este, además del canal de comercio electrónico. “Ahora vamos a abrir en Punta shopping, estamos haciendo un gran esfuerzo para llegar antes del Día del Niño”, manifestó De la Cruz.

La internacionalización es ahora la principal apuesta de la empresa. Para eso, ya inició operaciones de venta online en Argentina y proyecta desembarcar próximamente en Paraguay y Chile, manteniendo una estrategia de crecimiento gradual. 

Cruzar el charco implicó una inversión importante en desarrollo de marca, estructura logística, stock, comercio electrónico y estrategia comercial. “Llegamos a Argentina en 2026 como parte de un primer proceso de expansión internacional. Comenzamos con tienda online para todo el país y con oficina en San Isidro. Los resultados son los que esperábamos y pensamos abrir nuestro primero local a principios de 2027”, sostuvo. En ese país, la operación está guiada por socios estratégicos. Ellos dan “la estructura y entusiasmo que necesitábamos para crecer”, agregó.

Este salto significa mucho. “Para nosotros representa la confirmación de que una marca nacida en Uruguay puede competir y conectar con consumidores de otros mercados sin perder su identidad. Es también una enorme responsabilidad. Sabemos que la expansión recién comienza y queremos crecer manteniendo la misma esencia con la que iniciamos el camino: productos de calidad, una comunidad fuerte y una marca con personalidad propia”, indicó.

De todos modos, para De la Cruz uno de los principales pilares de esta solidez fue consolidar primero el liderazgo en Uruguay, lo que es una condición necesaria antes de acelerar la expansión regional. “Queremos seguir desarrollando nuevos productos, mejorar la experiencia de compra y aumentar nuestra presencia internacional. La idea es que Glassy Waves sea un referente del surfwear en Sudamérica", dijo.

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