La historia de Rizzi Acoustics, la primera marca uruguaya de audio Hi-Fi que quiere ser referencia en Estados Unidos
Fundada formalmente en 2024 tras seis años de desarrollo y prototipado, Rizzi Acoustics comercializa sistemas Hi-Fi de US$ 4.400 con tecnología acústica patentada y producción escalada en Asia.

Rizzi Acoustics no nació en un laboratorio corporativo ni en una aceleradora de Silicon Valley. Empezó como empiezan muchas historias que después parecen improbables: en una casa, con prototipos armados a mano, obsesión técnica, conversaciones largas sobre música y la convicción de que algo se podía hacer distinto. Desde Uruguay, además.

Hoy, esa empresa es reconocida en ferias especializadas de Estados Unidos, fue validada por ingenieros de sonido de Sony Music y vende sistemas de audio Hi-Fi en un mercado históricamente dominado por marcas europeas y norteamericanas. Pero el recorrido fue largo, artesanal y completamente fuera del radar.

La semilla de Rizzi Acoustics empieza a germinar en 2018, cuando uno de sus socios fundadores, Alejandro Piñeyrúa (músico desde la infancia y licenciado en Negocios Internacionales) atraviesa un momento personal bisagra. La música, que siempre había sido refugio, vuelve a ocupar un lugar central. En ese proceso conoce a Marcelo Rizzi, inventor autodidacta, con formación técnica en Siemens (Alemania) y más de 40 años dedicados a experimentar, modificar y perfeccionar equipos de audio.

Parlante Rizzi Acoustics

Rizzi no era un audiófilo tradicional. No perseguía especificaciones técnicas infinitas ni precios prohibitivos. Su búsqueda era lograr un “sonido honesto, inmersivo y emocional”, capaz de generar presencia. Durante décadas desarrolló una tecnología propia, a puro ensayo, error y volver a empezar. Cuando ambos se encuentran, el proyecto todavía no se llamaba empresa. Era, más bien, una intuición compartida.

Un mercado saturado y una oportunidad

El diagnóstico fue que el mercado Hi-Fi global estaba dominado por marcas sobreingenierizadas, con discursos extremadamente técnicos, poca conexión emocional y precios que dejaban la experiencia fuera del alcance de la mayoría. Desde su punto de vista, la alta fidelidad se había convertido en un nicho cerrado, casi elitista.

Según explicó a Forbes Uruguay Piñeyrúa, Rizzi Acoustics nace justamente para romper ese esquema y ofrecer audio Hi-Fi real, con tecnología de clase mundial, diseño cuidado y precios significativamente más accesibles que los referentes del segmento. No competir en volumen, sino en experiencia.

La pandemia obligó a trabajar en modo remoto y artesanal. Rizzi desde Brasil, el equipo desde Uruguay y, más adelante, un socio académico desde Estados Unidos. Todo fue bootstrapping, con prototipos hechos a mano, validaciones con conocidos, encuestas de diseño, ajustes técnicos y muchas horas de prueba. El proyecto incluso fue utilizado como tesis universitaria en Uruguay y en universidades de Estados Unidos, ayudando a ordenar lo que hasta entonces era “caos creativo”.

Del prototipo al producto

El primer gran salto fue el desarrollo de Owl, el sistema de audio que se transformó en el producto insignia de la marca. Un parlante Hi-Fi de diseño escultórico, pensado para convivir con espacios reales (no solo salas dedicadas) y con una eficiencia acústica que permite compararlo con equipos de más de US$ 20.000, pero con un precio de venta muy inferior.

Parlante Owl, de Rizzi Acoustics

La tecnología creada por el uruguayo fue patentada. En enero de 2024, Rizzi Acoustics se constituyó formalmente como empresa y recibió el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación en Uruguay (ANII) como proyecto de innovación. Ese respaldo permitió estandarizar el producto, realizar una primera producción limitada y, sobre todo, salir a validarse al mercado más exigente del mundo.

Entre marzo y abril de 2025, el equipo de Rizzi Acoustics emprendió una gira por Los Ángeles, Nueva York, Miami y Texas, en el marco del Southwest Audio Fest (SWAF), una de las ferias Hi-Fi más relevantes de Estados Unidos. Compartieron espacio con marcas cuyos sistemas superan el medio millón de dólares y se expusieron, sin red, al juicio de los oídos más entrenados del sector.

El resultado fue mejor de lo esperado. Rizzi recibió cobertura de medios especializados, fue destacada por creadores de contenido vinculados y validada en listening bars, tiendas de audio de alta gama y estudios profesionales. En uno de esos encuentros, una conversación casual derivó en una invitación inesperada: instalar los parlantes en oficinas de Sony Music en Estados Unidos.

Fue ahí que ingenieros de sonido y ejecutivos de la compañía probaron el sistema y solicitaron unidades para uso interno. Para una marca nacida en Uruguay, sin inversión institucional ni respaldo de una gran multinacional, fue una señal de que la tecnología estaba a la altura.

El plan para escalar

Con la demanda al alza, Rizzi tomó la decisión estratégica de trasladar la producción a China, pero mantener el desarrollo tecnológico y el control de calidad. Hoy trabaja con 12 fábricas de insumos, varias de ellas con componentes personalizados y en proceso de patentamiento. El ensamblaje final se realiza bajo estrictos estándares, con supervisión directa del equipo técnico.

Actualmente, la empresa vende su sistema Owl a US$ 4.400, con entrega internacional y  y optimiza su sistema comercial. Hasta ahora, acumula más de US$ 60.000 de facturación, cero devoluciones y todo sin invertir en publicidad; de hecho, un 70% de sus clientes llegan por recomendación boca a boca.

Rizzi Acoustics se define como una empresa global desde el primer día. Su web está en inglés, su foco inicial es Estados Unidos y ya proyecta desembarcar en Brasil y otros mercados. A mediano plazo, planea ampliar su línea de productos y afirmar su presencia internacional con una nueva ronda de inversión.

Pero, más allá de los números, el objetivo es demostrar que desde Uruguay se puede crear tecnología Hi-Fi de clase mundial, competir en experiencia con las grandes marcas del sector y construir una empresa que no pierda su espíritu de garage, incluso cuando juega en las grandes ligas.