Shein perdió el 80% de su valor en apenas cuatro años. La compañía, que llegó a estar valuada en US$ 100.000 millones, hoy tiene una capitalización bursátil de US$ 20.000 millones. Su salida a la Bolsa de Hong Kong en septiembre tampoco ayudó a revertir la caída. Debutó con una valuación de US$ 27.000 millones y, desde entonces, sus acciones retrocedieron casi un 25%.
Con su salida a bolsa, Shein recaudó unos US$ 1.700 millones, aunque el resultado estuvo lejos de recuperar su valoración previa. Su cofundador, Sky Xu, dueño de aproximadamente el 30% de la empresa y conocido por mantener un perfil bajo, ocupa el puesto 70 en el ranking de multimillonarios chinos de Forbes, con una fortuna estimada en US$ 6.300 millones.
Por qué Shein perdió valor y sus ventas crecen cada vez menos
Kenneth Goh, responsable de gestión de patrimonio privado de la firma financiera UOB Kay Hian, de Singapur, explica que Shein enfrenta cada vez más restricciones en distintos países y mayores costos para transportar sus productos. Ambos factores frenaron el crecimiento de sus ventas. A esto se suma que los inversores muestran hoy más interés por las empresas vinculadas a la inteligencia artificial que por las compañías de indumentaria de bajo precio.
El crecimiento de Shein se desaceleró considerablemente en los últimos años. En 2024, sus ingresos aumentaron un 21%, pero en 2025 el crecimiento fue de apenas un 8%, con una facturación de US$ 41.800 millones. La tendencia continuó durante el primer semestre de 2026, cuando las ventas crecieron solo un 1% respecto del mismo período del año anterior y alcanzaron los US$ 20.100 millones.
Las restricciones comerciales representan otro problema para Shein, ya que una buena parte de sus ventas depende de los mercados internacionales. Estados Unidos y Europa concentraron casi el 60% de sus ingresos en 2025, por lo que los cambios en las condiciones de importación de productos afectan directamente a dos de sus principales mercados.
Los aranceles de Trump y la competencia complican el negocio
Las restricciones comerciales representan uno de los principales problemas para Shein. En 2025, el gobierno de Donald Trump limitó la entrada a Estados Unidos de paquetes de bajo valor sin pagar aranceles, un beneficio que la compañía utilizaba para enviar sus productos a los consumidores. La Unión Europea aplicó una medida similar en 2026, lo que encareció las condiciones para vender en dos de sus mercados más importantes.
Shein también enfrenta una competencia cada vez mayor. Plataformas como Temu y TikTok Shop buscan ganar terreno en el ecommerce y disputarle clientes. A pesar de estas dificultades, la compañía asegura que sigue siendo el mayor vendedor de ropa y calzado por internet del mundo, medido por volumen de ventas, y que a diciembre contaba con 273 millones de clientes activos.
Cómo busca Shein recuperar el crecimiento
Aunque tiene su sede en Singapur, Shein fabrica la mayor parte de los productos que comercializa en Guangzhou, uno de los principales centros de la industria textil china. En esa ciudad se concentra la mayoría de los 7.500 fabricantes externos que trabajan para la empresa. Para reducir el impacto de los aranceles, también comenzó a trabajar con proveedores de Brasil y Turquía.
Goh explica que otras grandes marcas de indumentaria, como Zara, también pueden adaptar rápidamente su producción.Sin embargo, Shein tiene una ventaja gracias a su modelo de ventas online, que le permite conocer en tiempo real qué productos interesan a sus clientes y ajustar su oferta en función de esa información.
Esta forma de trabajar le permite incorporar nuevos productos a gran velocidad. Durante el primer trimestre de 2026, la compañía asegura que sumó un promedio de 4.700 diseños por día a su catálogo.
Shein también está destinando parte del dinero obtenido en su salida a bolsa a mejorar su tecnología. De acuerdo con la documentación presentada a los inversores, reservó aproximadamente el 40% de los US$ 1.700 millones recaudados para fortalecer sus sistemas informáticos. Entre las herramientas que busca mejorar se encuentran los programas que utilizan sus proveedores para controlar los tiempos de fabricación y la calidad de los productos.
Además, la empresa planea contratar entre 1.500 y 2.000 técnicos durante los próximos tres años. Sin embargo, Goh considera que estas inversiones difícilmente entusiasmen a los inversores. Su argumento es que aumentarán los gastos de Shein en un negocio en el que los márgenes de ganancia ya son muy ajustados.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.