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Rodolfo Grela, Valentina Burghi, Magdalena Tubio y Álvaro Cabrera.
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Rodolfo Grela, Valentina Burghi, Magdalena Tubio y Álvaro Cabrera.
Foto: Leonardo Mainé.

Más de un millón de uruguayos con mancha crediticia: el desafío de la educación financiera según expertos

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El acceso al sistema financiero creció más rápido que la capacidad de decidir. Claves y puntos relevantes a atender.

10 Agosto de 2026 09.13

Actualmente, la mayoría de los adultos uruguayos tienen una huella financiera y acceso a productos crediticios que, hasta hace no tanto tiempo, no eran para todos. Pero la ampliación de la puerta de entrada al crédito no tuvo su correlato en la comprensión sobre qué se estaba firmando y hoy, en la era de la sobreinformación y las ofertas rápidas, Uruguay tiene más de un millón de personas con antecedentes negativos. Entonces la pregunta pasó de ser “cómo se puede acceder” a “cómo se hace de forma segura”. La educación financiera es una necesidad de base.

Consultado sobre cómo se llegó a este punto, Rodolfo Grela, CEO de REGUM, fue atrás en el tiempo y marcó que la irrupción de Internet fue la que abrió el acceso a productos e información financiera en momentos en que el sistema financiero tradicional no tenía la necesidad de educar a sus clientes. “No entendíamos cómo funcionaba el ciclo del dinero, por qué me ofrecían un depósito a plazo, qué había detrás de un crédito y, ni que hablar, con productos de inversión más complejos”, recordó.

La apertura digital determinó que “las primeras experiencias de las personas accediendo al sistema financiero en productos que se ofrecían digitalmente fueran bastante caóticas”, consideró.

Para Grela, recién cuando las fintech sumaron la educación financiera a su propuesta de valor, la banca empezó a ocuparse del tema. Y a partir de ahí, dijo, se pudo ver que el uruguayo no era tan conservador como se pensaba y también que, con el paso del tiempo, las mujeres se sumaron con fuerza al mercado. Hace dos décadas, apuntó, la relación entre hombres y mujeres invirtiendo era de 90% a 10% y hoy ronda el 60%, 40%.

De todos modos, para ir a la base del problema, Grela indicó que “la educación financiera se resuelve con política de Estado, no hay otra vuelta”.

Educar antes del primer préstamo

Por su parte, Álvaro Cabrera, fundador de Moyva (un videojuego que tiene como objetivo explicar a los adolescentes cómo funciona el mercado de crédito), resaltó: “En Uruguay somos pocos y más de un millón tienen o tuvieron una mancha negativa en el Clearing”. 

Además, llamó la atención sobre los más de 700.000 “deudores irrecuperables” que marcó el Banco Central. Viendo esos datos, fue que se propuso ayudar a los jóvenes a comprender de qué se trata este mundo “antes de que puedan tomar decisiones financieras grandes, de pedir un crédito, de hacer compras mayores o de tener tarjetas propias”.

Yo tuve 6 años de Primaria; 6 años de liceo; 4 o 5 años de Universidad y nunca me enseñaron nada de educación financiera. Salí al mundo pensando que lo que me tenía que preocupar eran las arenas movedizas, que me iban a atrapar y bueno, las arenas movedizas resultaron ser los impuestos, los préstamos, los créditos”, graficó.

Según Cabrera, “a los 13 o 14 años entienden todo" y el obstáculo real es cultural: “Las finanzas siguen siendo tabú dentro de las familias uruguayas.

El cambio cultural necesario

Desde Equifax, su gerenta general, Magdalena Tubio remarcó que el crédito local sigue siendo bajo para el nivel de desarrollo del país y que parte de la explicación es cultural. 

“Muchas veces la gente tiende a pensar: ¡qué horrible, tengo que sacar un crédito!”, cuando en rigor “esa es una herramienta fundamental para el desarrollo de las personas, las empresas y la economía”, graficó.

Además, destacó que la educación financiera no se agota en el dinero o el manejo de las deudas, sino que también debe incluir a la ciberseguridad y la protección de datos.

Por otro lado, apuntó que así como es importante comprender cómo funciona el sistema financiero, también es clave entender el valor del registro de los antecedentes crediticios. “Así como cuando vamos a un trabajo y llevamos nuestro historial laboral, este es nuestro historial y nuestra huella financiera, un elemento fundamental para poder acceder a soluciones de crédito”, apuntó.

De hecho, dijo que es necesario un cambio de paradigma respecto a los burós de crédito, ya que estar en uno “no es una mancha”. 

La mitad de la población adulta, afuera

Visto desde el otro lado de la vereda, Valentina Burghi, COO de Paigo —desarrolladora de la app Pago Después, que brinda acceso al crédito incluso a personas que están en el clearing— indicó: “Vemos que hoy hay una base de 2.4 millones de personas, de entre 20 y 70 años, de las cuales la mitad, o sea 1.2 millones, tienen un antecedente crediticio negativo reportado ante el Banco Central. Ni siquiera lo podemos denominar un segmento; es casi la mitad de la población adulta”. 

Trabajar con esa población le dejó a Paigo un aprendizaje contraintuitivo, según explicó Burghi. Son clientes que “capaz que no saben calcular una TEA”, pero sí conocen “perfectamente su situación” y temen volver a perder el control.

“Al final del día, eso se traduce en mayor principalidad. Al darles una oportunidad, pasás a ser el único oferente de crédito y, por lo tanto, su oferente principal. Y esa fidelidad que va desarrollando el cliente con tu producto, después se termina traduciendo en niveles de mora mucho más bajos, incluso en comparación con personas que tienen antecedentes de crédito positivos”, aseguró.

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