La colaboración se inspira en Balloon Dog y Gazing Ball para crear dos piezas de alta relojería. La más exclusiva reúne 594 componentes y una caja de zafiro que exige más de 500 horas de trabajo.
Tienen casi siglos de historia, pero volvieron a convertirse en objeto de deseo. Sus ventas crecieron 1.000% en seis meses y hoy conviven modelos de poco más de US$ 100 con piezas vintage que alcanzan los miles de dólares.
Entre el 2 y el 6 de septiembre, 71 marcas, que van desde firmas independientes hasta compañías pertenecientes a grandes grupos de lujo, presentan sus novedades en distintos puntos de Ginebra.
Limitado a 28 unidades, recrea el Castillo de Edo con una esfera azul índigo, doce cascos ceremoniales de oro y un calibre automático certificado con el Sello de Ginebra.