Tras años volcados a autos sin conductor, las firmas reciclan sensores, chips e inteligencia artificial para acelerar máquinas industriales y humanoides, un mercado con menos trabas y adopción más veloz.
Aunque históricamente se los vinculó con el control del gasto, hoy los CFO tienen la chance de asumir un rol activo en decisiones que impactan de lleno en el rumbo del negocio. Su mirada puede ser clave para ordenar inversiones, evaluar riesgos y lograr que las iniciativas tecnológicas generen resultados concretos.
La IA agencial empieza a operar como jefatura: desarma procesos, terceriza microtareas y marca el ritmo a personas en plataformas y servicios. El giro abre dilemas laborales, legales y éticos sobre control, salarios y responsabilidad cuando la “orden” llega desde un sistema.
Mientras los algoritmos amplían su alcance en tareas repetitivas, crece el debate sobre cómo sostener el empleo sin frenar la innovación. Referentes del sector tecnológico alertan sobre el costo de reemplazar personas por máquinas sin una estrategia de reconversión clara.
Aunque prometen eficiencia y autonomía, los agentes automatizados chocan con límites concretos cuando se integran al trabajo diario: sin supervisión, reglas ni responsables claros, los errores se multiplican y la confianza se desvanece.
Un recorrido por las soluciones más accesibles para automatizar tareas con inteligencia artificial. Qué ofrecen, cómo se integran con sistemas existentes y por qué pueden marcar la diferencia.
Los máximos responsables de empresas que diseñan estas tecnologías advierten que muchas organizaciones las aplican como si fueran recetas rígidas, cuando lo que importa es cómo se integran a procesos reales, con objetivos concretos y supervisión efectiva.
Con clientes como PG&E, Unicredit y los casinos de Las Vegas, la firma británica PolyAI multiplica ingresos con agentes virtuales que atienden miles de llamadas sin descanso. Detrás del boom está Nikola Mrksic, un ex Apple que trabajó en Siri y ahora apuesta a que la IA hable mejor que los humanos.
Mientras la mayoría de las compañías queda atrapada en pruebas piloto sin impacto real, un grupo reducido consigue que la inteligencia artificial transforme de verdad la forma en que se trabaja. Qué hacen distinto y por qué no depende solo de la tecnología.
La automatización inteligente entra en una nueva etapa, marcada por el despliegue de agentes con razonamiento contextual, la integración entre robots físicos y software, y el uso de inteligencia de procesos para rescatar proyectos fallidos y habilitar operaciones autónomas.
Con precisión quirúrgica y foco en problemas reales, la herramienta desarrollada por Landing AI apunta a destrabar cuellos de botella en sectores donde los datos mal leídos pueden costar tiempo, dinero o incluso vidas.
Muchas firmas invierten millones en soluciones con inteligencia artificial que nunca superan la etapa de prueba. El MIT analizó más de 300 casos y encontró un patrón: falta de dirección clara, descoordinación interna y obsesión por lo vistoso antes que por lo útil.
La inteligencia artificial ya no solo resuelve ecuaciones o sugiere fórmulas: ahora es capaz de manipular tablas, cargar datos y hasta generar informes como si fuera un experto en tareas administrativas.
Un sistema desarrollado por el equipo de CSAIL permitió que máquinas blandas construyan un modelo interno de su estructura y movimientos valiéndose únicamente de imágenes captadas por una cámara común.
La inteligencia artificial y la tecnología blockchain dan un nuevo salto con dos anuncios clave: OpenAI asegura una inversión récord que refuerza su liderazgo en IA, mientras que Circle avanza hacia los mercados públicos, consolidando la adopción de las criptomonedas en las finanzas tradicionales.
Para alcanzar el éxito en la adopción de la Inteligencia Artificial es importante alinear sus capacidades con los objetivos empresariales, construir una infraestructura de datos y fomentar la experiencia.
Dirigida por la científica Raquel Urtasun, la empresa canadiense pretende empezar a operar semirremolques sin conductor en Texas en 2025. Entre sus patrocinadores se encuentran Uber, Khosla Ventures, Nvidia, Volvo y Porsche.
La Inteligencia Artificial (IA) y la automatización están ganando cada vez más terreno. Uno por uno, los fenómenos que llegaron para quedarse y la visión de la especialista Nathaly Zamora.
Muchas empresas ya empezaron a reasignar recursos y fondos hacia esta transformadora tecnología, que puede ser una amenaza para algunas profesiones. Conocé los motivos.