La compañía danesa desembolsa una cifra récord con alianza estratégica en Boston y apuesta a fármacos orales contra la obesidad y la diabetes, en medio de la rivalidad con Eli Lilly y de la presión bursátil.
Contra todos los pronósticos, Herriot Tabuteau apostó por una estrategia poco convencional para construir Axsome Therapeutics: sin capital de riesgo, con pruebas clínicas internas y una obsesión por optimizar recursos. Hoy, la biotecnológica que fundó vale más de US$ 6.000 millones y apunta a revolucionar los tratamientos para enfermedades como la depresión, el TDAH y el Alzheimer.
Tras más de una década investigando en Estados Unidos, Michelle Xia fundó Akeso en China y logró que su innovador tratamiento oncológico desafiara a gigantes como Merck. Su compañía disparó su valor en la bolsa de Hong Kong y la posicionó entre las pocas mujeres que edificaron fortunas propias en la biotecnología global.
Impulsados por la frustración ante los retrasos y el papeleo que traban la investigación oncológica, los fundadores de Pi Health levantaron un centro médico propio en Hyderabad para mostrar que su sistema con inteligencia artificial podía acelerar la validación de nuevos tratamientos. En apenas siete meses lograron la aprobación de un medicamento y despertaron el interés de gigantes farmacéuticos que buscan reducir costos y tiempos en la carrera por innovar contra el cáncer.
Nuevas alianzas, avances en biología computacional y mejoras logísticas impulsan una transformación silenciosa en la investigación y producción de medicamentos.
Aunque los resultados deben tomarse con cautela, generan expectativas en la lucha contra una enfermedad con una de las tasas de supervivencia más bajas.
La farmacéutica con sede en Nueva York dijo que investigará la dosis óptima para la píldora durante la segunda mitad de 2024 y estudiará múltiples opciones.
Varios informes sugieren que pueden tener beneficios de gran alance para tratar problemas cardíacos y hepáticos, el parkinson, la ansiedad y la adicción.