Con US$ 100 millones y la Copa del Mundo como vidriera, la firma busca ordenar su cartera, impulsar compra cruzada y afirmarse en Norteamérica frente a consumidores, cadenas y socios comerciales.
La operación le permite a la compañía italiana reforzar su presencia en Norteamérica con un portafolio que suma etiquetas tradicionales de desayuno y amplía su alcance frente a competidores como Mars y Nestlé. El cierre del acuerdo dependerá de la aprobación regulatoria en los próximos meses.