El cobro anual del condado de Los Ángeles alcanza a los aviones que pasan gran parte del tiempo en California, aunque sus propietarios vivan en otro estado. Varios aseguraron desconocer esa obligación.
A través del fondo L. Catterton, que mantiene lazos con LVMH, Bernard Anault, dueño del imperio del lujo con la que también maneja marcas como Christian Dior y Givenchi, entra al negocio de la aviación privada con una jugada que busca diferenciarse del modelo más tradicional que impulsa el dueño de Berkshire Hathaway.
Mientras algunos destinan fortunas a obras de arte o mansiones descomunales, la mayoría de los magnates consultados eligen los jets privados como su objeto imprescindible. El tiempo que ahorran al evitar aeropuertos convencionales y la posibilidad de conservar su intimidad explican por qué siguen invirtiendo millones en estas aeronaves, aun cuando muchos las ven como un símbolo de ostentación.
Los vuelos privados en jets son la nueva apuesta de uno de los inversores más famosos del mundo. Por qué apuesta por esta industria y cuáles son sus ventajas según Buffett.