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El Presidente Donald Trump y  el Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei
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El Presidente Donald Trump y el Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei
Imagen: Ilustración de Juan Romero / ChatGPT

Estados Unidos–Irán: el acuerdo que abre Ormuz, enfría el petróleo y enciende a los mercados

Juan Romero

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El entendimiento entre Washington y Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz y extender el alto el fuego por 60 días derrumbó el precio del crudo, impulsó un rally bursátil global y reabrió el tablero geopolítico y energético en plena crisis de abastecimiento.

15 Junio de 2026 10.00

Una vez más anuncian la apertura del Estrecho de Ormuz, una vez más anuncian el alto el fuego. Esta vez parece que hay entendimiento. La diplomacia finalmente logró lo que semanas de tensión no habían conseguido: un marco de alto el fuego extendido y reapertura progresiva del estrecho de Ormuz entre Estados Unidos e Irán, el checkpoint por donde pasa cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo. 

En medios de los festejos de sus 80 años, el presidente Donald Trump aseguró que el acuerdo para “reabrir el estrecho de Ormuz y extender el cese del fuego” está “ahora completo”, mientras que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó que el texto del memorándum de entendimiento quedó cerrado y que la guerra terminará “permanentemente e inmediatamente en todos los frentes, incluyendo en el Líbano”.

Parece que esta vez es de verdad. Así lo interpretan los mercados en Europa y los Estados Unidos.

El entendimiento, que será firmado el viernes en Suiza, corona semanas de negociaciones intensas desde el alto el fuego inicial de principios de abril y se apoya en la mediación de Pakistán y Qatar. Ambos países ayudaron a tejer un paquete que combina seguridad regional, reapertura del estrecho y marco para discutir el programa nuclear iraní. “Con el acuerdo ya en vigor, los mediadores facilitarán una serie de reuniones esta semana”, escribió en X el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif, quien precisó que esos encuentros previos “sentarán las bases para las conversaciones técnicas y la ceremonia oficial de firma”.

Qué dice el acuerdo: Ormuz, bloqueo y uranio

En términos operativos, el plan establece que el estrecho de Ormuz —cerrado de facto por Teherán desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron sus primeros ataques— se reabrirá gradualmente a lo largo de los primeros 30 días, a medida que las fuerzas iraníes retiren minas. Durante los 60 días que dura la extensión del alto el fuego, Irán no cobrará peajes por el tránsito de buques. En paralelo, Washington levantará el bloqueo naval que mantenía sobre los puertos iraníes.

Trump celebró la reapertura del corredor marítimo con su estilo característico en Truth Social: “Con la apertura del estrecho tras la firma del acuerdo el viernes, con fines de remoción de minas, el petróleo volverá a fluir en ambos extremos para la región y el mundo”. En otro post, el presidente remarcó el fin del cerco marítimo: “Buques del mundo, arranquen sus motores. ¡Que fluya el petróleo!”.

El componente nuclear también es central. Irán reafirmará que no procurará ni desarrollará armas nucleares y se sentará con Estados Unidos a negociar cómo disponer de su stock de uranio enriquecido, que supera los 9.000 kilos, de los cuales 440 kilos están enriquecidos a niveles cercanos a grado militar. El compromiso mínimo es que todo ese uranio sea diluido in situ bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. Cualquier alivio de sanciones, incluida la descongelación de activos iraníes en el exterior, será gradual y dependerá del avance de esas conversaciones. Como gesto inmediato, Washington otorgará a Irán una dispensa para vender petróleo durante los 60 días del alto el fuego extendido.

No fue un camino lineal. Horas antes de que se confirmara el acuerdo, un ataque israelí contra objetivos de Hizbolá en los suburbios del sur de Beirut amenazó con descarrilar la negociación. Trump reaccionó con dureza y calificó la ofensiva como algo que “no debería haber ocurrido”, aclarando que, si bien Israel tiene derecho a defenderse, el ataque de Hizbolá que detonó la respuesta había sido “muy pequeño e insignificante”. 

Teherán insistía en que el cese del fuego debía incluir el frente con Hizbolá en el Líbano, algo que el primer ministro Benjamín Netanyahu había resistido. Finalmente, el texto incorpora un llamado a poner fin a todas las hostilidades regionales, incluyendo la guerra entre Israel y Hizbolá.

El día después: petróleo a la baja, bolsas en alza

La reacción de los mercados globales fue inmediata. El mismo lunes, el Brent —referencia internacional— caía 4,4% hasta U$S 83,51 por barril, mientras el crudo estadounidense se negociaba en torno de U$S 81,30 tras desplomarse 4,2% en minutos. La corrección profundizó la baja que ya se venía observando desde el viernes y llevó al Brent a mínimos de más de tres meses, con operaciones intradía en U$S 83,15 e incluso U$S 82,52 el barril.

En el frente accionario, el alivio geopolítico se combinó con un catalizador adicional: la histórica salida a Bolsa de SpaceX. En Europa, el Stoxx Europe 600 saltó 0,9% en la apertura y marcó un récord al tocar 641,66 puntos, para luego moderar las ganancias y cerrar 0,7% arriba. El Cac 40 de París avanzó 1,2% y el Dax de Fráncfort subió 1,4%. En Wall Street, el S&P 500 ganó 1,3% en la apertura y el Nasdaq Composite trepó 2,2%, con el rally liderado por tecnológicas y empresas vinculadas a la IA.

Mercados
Luego del empuje de la salida de SpaceX de la semana pasada, este lunes los mercados reaccionaron muy positivamente al anuncio del Presidente Trump de un principio de acuerdo con Irán.

“El acuerdo es claramente positivo desde la perspectiva de los mercados”, resumió Mohit Kumar, economista jefe para Europa en Jefferies. La lectura dominante es que el giro en la relación Estados Unidos–Irán permitirá desandar parte del shock energético que encareció insumos para un amplio abanico de sectores desde que estalló la guerra a fines de febrero.

El optimismo también se sintió con fuerza en Asia, una región importadora neta de energía y particularmente golpeada por el salto del crudo. El Nikkei 225 japonés se disparó 5% hasta un máximo histórico, mientras el Kospi surcoreano ganó 5,2%. La búsqueda de cobertura en renta fija acompañó el movimiento: el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años cayó 0,04 puntos porcentuales hasta 4,45%; los gilts británicos a 10 años retrocedieron hasta 4,8%, y los Bunds alemanes a 10 años bajaron a 2,95%.

En divisas, el euro se apreció 0,4% frente a un dólar debilitado y volvió a ubicarse por encima de U$S 1,16. “El acuerdo debería ayudar a reducir el riesgo de un desenlace más disruptivo para la economía global y los mercados financieros”, analizó Lee Hardman, analista senior de monedas en MUFG.

Mientras tanto, la narrativa de crecimiento siguió apoyada en el furor por la inteligencia artificial: la acción de SpaceX saltó 19% en su debut y subió otro 6,8% el lunes, impulsando el apetito por papeles tecnológicos. En Seúl, Samsung Electronics avanzó más de 5% y SK Hynix ganó 6,4%, mientras en Tokio nombres ligados a semiconductores, IA y centros de datos, como Murata Manufacturing y SoftBank, treparon hasta 18% y más de 10%, respectivamente.

Inflación, tasas y la presión política sobre Trump

El frente de tasas también se movió a favor del riesgo. La caída del petróleo y la menor probabilidad de un shock energético prolongado llevaron a los inversores a revisar sus apuestas sobre el sendero de los bancos centrales. En Estados Unidos, el mercado ahora descuenta plenamente una suba de 25 puntos básicos de la Reserva Federal recién para marzo de 2027, cuando hasta el viernes la esperaba para enero. En el Reino Unido, las expectativas para el próximo ajuste del Banco de Inglaterra se corrieron de noviembre a diciembre.

El giro ocurre en un momento políticamente sensible para la Casa Blanca. Trump venía bajo fuerte presión interna para poner fin a la guerra y así bajar los precios de los combustibles antes de las elecciones de medio término de noviembre. El conflicto en el Golfo había disparado el costo de la energía, interrumpido rutas comerciales y golpeado al turismo en toda la región. Si el acuerdo se implementa según lo previsto, debería empezar a aliviar la crisis energética global y sentar las bases para el fin definitivo de una guerra que ya lleva más de 100 días.

En paralelo, el diseño del acuerdo intenta equilibrar las demandas de seguridad de Washington y sus aliados con los incentivos económicos que Teherán reclama. El hecho de que cualquier alivio de sanciones y descongelamiento de activos sea gradual y condicionado al progreso verificable en materia nuclear busca evitar repetir la dinámica de desconfianza que frustró intentos anteriores de acercamiento.

Para los inversores, el mensaje inmediato es claro: menos riesgo de interrupciones en el flujo de crudo, menor presión inflacionaria y, por ahora, un camino de política monetaria algo menos agresivo. 

Para Trump, el desafío recién empieza: transformar un memorándum de 60 días en un esquema de paz duradero, mientras intenta convencer a su electorado de que el precio de un tanque de nafta puede valer tanto como los réditos simbólicos de una victoria diplomática en Medio Oriente.

Fuentes: Forbes US, The Wall Street Journal, Financial Times

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