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Andrés Malamud vive en Portugal, el país de Ronaldo
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Andrés Malamud vive en Portugal, el país de Ronaldo

Andrés Malamud y las acusaciones contra Argentina en el Mundial: “Se venía incubando, pero no lo supimos ver”

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El politólogo argentino radicado en Portugal sostuvo que las críticas que recibió la selección argentina durante el Mundial no responden a una campaña organizada, sino al cambio de estatus que produjo el éxito deportivo. "Todos hinchan por el débil; nadie por el campeón".

22 Julio de 2026 18.00

Las acusaciones de racismo, favoritismo y soberbia que inundaron las redes sociales durante el Mundial, especialmente tras la final contra España, sorprendieron a muchos argentinos. Para Andrés Malamud, sin embargo, el fenómeno no apareció de un día para otro ni responde necesariamente a una campaña coordinada contra el país. Detrás de esa reacción, sostiene, hay un cambio mucho más profundo: la Argentina dejó de ser el equipo simpático que despertaba empatía para convertirse en el campeón al que todos quieren derrotar.

"Fue muy rápido, pero se venía incubando. Hubo cosas que no supimos ver y otras que no pudimos ver", afirmó el politólogo durante una entrevista con Diego Sehinkman en TN.

Aunque reconoció que existe un clima de cuestionamiento hacia la Argentina, relativizó su alcance global. "No es universal esta campaña antiargentina, si es que tal cosa existe. Es occidental y medio oriental. Si vas a donde vive el 60% de la humanidad, que es Asia, siguen teniendo simpatía hacia nosotros. Bangladesh, China, India, Japón, Indonesia... Estamos sufriendo el ataque o el desprecio de una parte del mundo que no es mayoritaria", explicó.

Para Malamud, el cambio más importante fue simbólico. "Hace cuatro años éramos Cenicienta y después fuimos los campeones. Todos hinchan por Cenicienta; nadie hincha por el campeón. El campeón es el establishment", resumió.

A su juicio, la selección argentina siguió comportándose como el equipo querido por todos, mientras el resto del mundo ya la observaba desde otro lugar. "Nosotros nos seguimos pensando como el sur global explotado por las potencias coloniales. Pero el campeón del mundo no puede ser visto de esa manera. El mundo sí se dio cuenta de que éramos los campeones; nosotros seguíamos pensando que éramos el equipo simpático, con Messi irreprochable."

Ese cambio de percepción, explicó, no depende de las personas, sino de una lógica recurrente del deporte. "Vos estás abajo y generás simpatía. Cuando estás arriba, dejás de generarla. Ese fue un cambio estructural. No es de los actores, es de la estructura."

Malamud señaló que, sobre ese nuevo posicionamiento, comenzaron a acumularse distintas etiquetas que amplificaron el rechazo hacia la selección. "De golpe éramos racistas, tramposos, malos perdedores...", ironizó.

Según explicó, una parte importante de la conversación internacional empezó a asociar a la Argentina con estereotipos que fueron creciendo durante los últimos años y encontraron en el Mundial un escenario de máxima exposición. "Convergieron un montón de factores que nos dejaron en el peor lugar posible", sostuvo.

Malamud vive en Portugal, la tierra de Ronaldo
Malamud vive en Portugal, la tierra de Cristiano Ronaldo

El politólogo también cree que la propia personalidad competitiva de los argentinos pasó de ser celebrada a convertirse en un motivo de rechazo. "Somos intensos. Cargamos a los rivales, jugamos con roce y con fricción. Ese es nuestro estilo. Pero cuando sos el campeón del mundo, te esperan en la esquina para facturártelo."

En ese sentido, explicó que muchas conductas que antes eran vistas con simpatía dejaron de ser toleradas precisamente porque cambiaron las expectativas sobre el equipo campeón. Tampoco descartó causas vinculadas a la geopolítica global, por el alineamiento del Gobierno argentino con Israel en el marco del conflicto en Oriente Medio. "Le ganamos a Egipto, un país árabe con un técnico propalestino."

Uno de los ejes más debatidos de la entrevista fue la acusación de racismo contra la Argentina. Malamud cuestionó que muchas de esas afirmaciones se construyan sin evidencia empírica y propuso medir el fenómeno con indicadores comparables entre países. "Si no lo podés medir, estás verseando", afirmó. "Si me decís que Argentina es racista, decime seis países de los casi 200 del mundo que sean menos racistas que nosotros. Si no podés hacerlo, la acusación pierde sentido, porque todo se analiza en términos comparados."

Radicado desde hace años en Lisboa, Malamud aseguró que el cambio de clima se percibe especialmente entre quienes viven en el exterior."Vivimos rodeados de gente que hace cuatro años nos llenaba de mensajes felicitándonos por la selección y diciéndonos lo maravilloso que era Messi. Hoy el tratamiento nos sorprende, nos denigra y nos hace sentir mal."

Sin embargo, insistió en no sobredimensionar el fenómeno. "Tenemos un 60% del mundo que nos quiere y a veces nos olvidamos de eso. Hay mucha gente que sigue sintiendo cariño por Messi y por la Argentina."

Para Malamud, la reacción internacional no responde tanto a un deterioro de la imagen del país como a una consecuencia natural del éxito deportivo. En otras palabras, la selección argentina dejó de representar al desafiante para convertirse en la referencia mundial. Y, en el deporte, ocupar la cima suele implicar un costo inevitable: perder parte de la simpatía que despiertan quienes todavía luchan por llegar.

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