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Momento exacto en el que se escucha un disparo, un asesor y Melania Trump se sor
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Momento exacto en el que se escucha un disparo, un asesor y Melania Trump se sor
Imagen: C-Span

Tiroteo en Washington: el nuevo atentado fallido que vuelve a poner a Trump en la mira

Juan Romero

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Un hombre armado intentó irrumpir en la cena de corresponsales de la Casa Blanca y fue detenido tras un intercambio de disparos con el Servicio Secreto. El sospechoso, identificado como Cole Tomas Allen, suma un capítulo más a la larga lista de episodios violentos en torno a Donald Trump.

26 Abril de 2026 09.00

La tradicional “Cena de Corresponsales de la Casa Blanca” en el Washington Hilton terminó en caos el sábado por la noche, cuando un hombre armado intentó forzar un acceso de seguridad y se produjo un tiroteo que obligó a evacuar de urgencia al presidente Donald Trump. Según la Policía Metropolitana de Washington, el incidente ocurrió alrededor de las 8.36 p.m., cuando el sospechoso “cargó contra un puesto de control de seguridad” durante el evento.

El atacante abrió fuego contra un agente del Servicio Secreto antes de ser reducido y detenido. El propio jefe interino de la Policía Metropolitana, Jeffery Carroll, detalló que el hombre “tenía una escopeta, una pistola y varias cuchillas”, y que agentes del Servicio Secreto respondieron con sus armas al ver que avanzaba de forma agresiva hacia la barrera. Tanto el sospechoso como un agente del Servicio Secreto están siendo atendidos en hospitales locales; el funcionario resultó herido por los disparos, mientras que el atacante, según las autoridades, no recibió impactos de bala pero permanece bajo evaluación médica y custodia.

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, señaló que por el momento no hay indicios de que se trate de una acción coordinada. “Actualmente no tenemos razón para pensar que alguien más estuviera implicado”, afirmó, y añadió que las autoridades consideran que el sospechoso actuó solo, como un “lone gunman”. En línea con esa versión, Carroll sostuvo: “Parece que (el sospechoso) está actuando solo, como un tirador solitario”.

El Servicio Secreto en la mira tras una extraña evacuación

El Servicio Secreto evacuó a Trump del escenario apenas se escucharon los primeros disparos fuera del salón principal. Lo curioso es que en el momento de la evacuación, los agentes del Servicio Secreto primero evacuaron al Vicepresidente J.D. Vance y luego, unos segundos después, luego de ¿dudas y titubeo? recién ingresaron al escenario donde estaba el Presidente y su mujer Melania para evacuarlos también a ellos.

Más tarde, el presidente compartió un video de la reacción de los agentes en el salón y de un hombre reducido en el suelo. En declaraciones posteriores, Trump aseguró que él y su equipo no habían recibido alertas previas: ante la pregunta de si había habido advertencias o amenazas, respondió: “No. No recibimos ninguna notificación. Estábamos completamente en la ignorancia”.

Tras la suspensión del evento, Trump confirmó que la cena se reprogramará para dentro del próximo mes y prometió que será “más segura”. “Fue una noche un poco inesperada, pero planeamos hacerla de nuevo”, dijo, y aseguró que trabajará con los organizadores para fijar una nueva fecha.

La fiscal federal Jeanine Pirro adelantó que el sospechoso enfrenta al menos dos cargos a nivel federal: uso de un arma de fuego durante un crimen violento y agresión a un agente federal con un arma letal. “Es evidente, a partir de la información que hemos recopilado hasta ahora, que esta persona pretendía causar tanto daño y destrucción como fuera posible”, sostuvo.

Quién es el sospechoso: perfil de Cole Tomas Allen

Medios estadounidenses identificaron al presunto atacante como Cole Tomas Allen, un maestro de 31 años oriundo de Torrance, California. De acuerdo con fuentes citadas por la prensa y los primeros reportes policiales, se cree que Allen se alojaba como huésped en el propio Washington Hilton, el hotel donde se realizaba la cena de corresponsales. “Los primeros informes sugieren que efectivamente era un huésped de este hotel”, indicó Jeffery Carroll, quien agregó que los investigadores “aseguraron una habitación en el hotel y seguirán los protocolos necesarios para investigar qué había allí”.

Hasta el cierre de las primeras investigaciones, las autoridades no habían precisado el móvil del ataque. Carroll señaló que determinar si Trump era el objetivo específico formará parte de la investigación en curso. “Cuando se le preguntó por el individuo detenido en el punto de control, el jefe interino indicó que el objetivo todavía no está claro, ya que probablemente sea un componente de la investigación en marcha”, recogieron medios locales.

El posteo en la cuenta de del Presidente Donald Trump, el primero en presentar a Cole Tomas Allen, detenido, boca abajo en el suelo.
El posteo en la cuenta del Presidente Donald Trump, el primero en presentar a Cole Tomas Allen, detenido, boca abajo en el suelo.

Lo que sí está claro para las autoridades es el nivel de peligrosidad del operativo. Carroll detalló que el sospechoso “tenía una escopeta, una pistola y múltiples cuchillos”, lo que refuerza la tesis de que se trató de un intento serio de romper el perímetro de seguridad. Por su parte, la fiscal Pirro insistió en que “esta persona pretendía causar tanto daño y destrucción como fuera posible”, justificando así los cargos federales.

Tanto la Policía de Washington como el Servicio Secreto y la fiscalía federal coinciden en que, hasta ahora, no existe evidencia de otros cómplices ni de una célula más amplia detrás del hecho. “Parece que (el sospechoso) está actuando solo”, reiteró Carroll.

Los episodios violentos que ya marcaron la presidencia de Trump

El tiroteo en la cena de corresponsales no es el primer episodio de violencia que tiene a Donald Trump como blanco, directo o indirecto, desde su regreso a la Casa Blanca. 

En julio de 2024, un intento de asesinato durante un acto de campaña en Pensilvania ya había encendido todas las alarmas sobre la seguridad presidencial. Tras ese ataque, el Congreso de Estados Unidos abrió una investigación sobre “las inexcusable brechas de seguridad” en el mitin, según describió el congresista Carlos Gimenez, miembro del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara. “Estamos lanzando una investigación sobre las brechas de seguridad inexcusables en Pensilvania”, escribió entonces en X.

En ese mismo contexto, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, anunció que la directora del Servicio Secreto, Kimberly Cheatle, sería llamada a testificar ante los legisladores. El objetivo: determinar cómo fue posible que un atacante armado llegara a una distancia peligrosa del candidato en un acto masivo y qué fallas estructurales se habían producido en el esquema de protección.

Los mercados también reaccionaron a aquel intento de asesinato. El dólar se apreció —el índice que mide su desempeño frente a seis grandes monedas subió 0,2% hasta 104,3 puntos— y el bitcoin saltó más de 7%, en un reflejo de la clásica búsqueda de refugio en activos considerados seguros y, en paralelo, del apetito especulativo que provocan los shocks políticos en Estados Unidos.

A estos episodios se suma una escalada general de amenazas y agresiones en torno a la figura de Trump, desde ataques verbales hasta incidentes de seguridad en eventos públicos. Aunque la mayoría no llega a materializarse en violencia armada, el patrón es claro: el presidente opera en un entorno de polarización extrema, donde el riesgo de acciones solitarias —como la de un “lone gunman” armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos— es cada vez más alto.

El atentado fallido en la cena de corresponsales refuerza esa sensación de fragilidad institucional dicen algunos expertos en medios estadounidenses. Por un lado, muestra que los protocolos del Servicio Secreto funcionan al momento de evacuar a un presidente bajo fuego. Por otro, obliga a revisar hasta qué punto los perímetros de seguridad en eventos de alto perfil —desde un acto de campaña en Pensilvania hasta un salón repleto de periodistas y funcionarios en el Washington Hilton— están preparados para enfrentar a individuos dispuestos a “causar tanto daño y destrucción como fuera posible”, en palabras de la fiscal Jeanine Pirro.

Además, cerca del mediodía del domingo, el Presidente Trump aprovechó para declarar la importancia de la construcción del polémico “Ball Room” en terrenos de la Casa Blanca, esta vez el presidente recalcó que la construcción es clave para reforzar la seguridad presidencial.

En clave política, el nuevo episodio no solo alimenta el debate sobre la seguridad presidencial en tiempos de polarización, sino que también reaviva discusiones sobre el discurso público, la violencia y el rol de los medios. En la economía real, cada sobresalto de este tipo se traduce en volatilidad: en el dólar, en activos de riesgo y en la confianza de inversores globales que saben que, en la primera potencia del mundo, un disparo en un salón de hotel puede mover tanto las expectativas de gobernabilidad como las pantallas de Wall Street.

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