Padre e hijo, Omar y Pedro Oyhenart. Ese es el núcleo de Alpha Realtors, una empresa que en poco más de un año de operación cerró alrededor de 1.000 negocios inmobiliarios y generó más de US$ 1 millón en boletos de reserva en solo los primeros tres meses de 2026. Los números son llamativos para cualquier empresa; para una que tiene ese tiempo de vida, son directamente difíciles de ignorar.
Según explicó a Forbes Uruguay Omar Oyhenart, fundador de la empresa, el modelo tiene dos ejes. Por un lado, la intermediación para compraventa de propiedades, con el criterio de no sobrevalorar los inmuebles. Eso les permite cerrar operaciones en un promedio de entre tres y seis meses, un indicador que, explican, en el mercado local suele ser bastante más largo. Por el otro, el desarrollo propio de edificios, paso que dieron a partir de la información que acumularon al operar como intermediarios.
Hoy la empresa tiene un edificio ya terminado y entregado en el barrio Palermo, otro en obra con el 100% de las unidades vendidas y dos proyectos nuevos en etapa de lanzamiento. Entre todos superan los 10.000 metros cuadrados y más de 100 unidades en gestión. La inversión total de esos cuatro proyectos ronda los US$ 17 millones. “Creemos que el corolario de nuestro crecimiento será el proyecto que lanzaremos en la rambla”, cuentan.
Sobre ese proyecto, adelantaron: “Todavía estamos en una etapa temprana de comunicación, pero sí podemos adelantar que será un desarrollo muy alineado a nuestra lógica: diseño eficiente, foco en ubicación estratégica y producto pensado desde la demanda real, no desde una lógica aspiracional desconectada del mercado".
La lógica detrás del crecimiento
El equipo de Alpha Realtors tiene hoy 120 agentes y la empresa proyecta llevar esa red a 250 personas en los próximos dos años. El esquema de remuneración es un dato que la compañía usa para explicar su modelo: el 70% de los ingresos por honorarios queda en manos de los agentes, que cobran el 6% de comisión por operación. La dirección de la empresa sostiene que se trata de un plantel amplio y no de algunos agentes estrellas que concentran las ventas.
Esa apuesta por el agente como pieza central del negocio es lo que diferencia a Alpha Realtors de las inmobiliarias tradicionales, según sus fundadores. El sector en Uruguay, explican, está tensionado entre modelos muy clásicos con estructuras pequeñas, baja escala y franquicias internacionales que no siempre se adaptan a la cultura local. El resultado histórico de esa tensión, dicen, es un agente percibido como un intermediario poco confiable y de resultados un tanto erráticos.
El salto al desarrollo propio
La decisión de convertirse también en desarrolladores fue, según la empresa, una consecuencia directa de operar como intermediarios. Estar todos los días en contacto con compradores e inversores les permitió detectar qué productos tenían demanda real y qué amenities encarecían los proyectos sin agregar valor. Con esa información, decidieron que podían construir edificios más eficientes y comercializarlos mejor que los desarrolladores tradicionales.
El modelo de financiamiento para esa expansión se apoya en la preventa fuerte desde el inicio, la capacidad comercial propia para acelerar la absorción del mercado y la participación de inversores locales e internacionales como socios estratégicos.
Algunos ingresan comprando unidades; otros participan en estructuras de inversión vinculadas a proyectos específicos. Aseguran que la rentabilidad estimada para esos inversores se ubica entre el 15% y el 20% anual.
Los compradores argentinos representan hoy alrededor del 10% de la cartera de inversores en desarrollos, aunque la empresa también reporta interés creciente desde Brasil, Estados Unidos y Europa. La mayor parte de las operaciones sigue siendo con compradores uruguayos, concentradas en Montevideo y Maldonado.
La cifra que la empresa proyecta para los próximos seis años es US$ 80 millones en inversión, distribuidos en al menos diez edificios nuevos. Para llegar ahí, la empresa reconoce que el principal riesgo es perder control operativo y cultura interna en el proceso de escalar. El sector inmobiliario, insisten, sigue siendo un negocio de vínculos humanos, y la profesionalización no puede venir a costa de eso.
El mercado uruguayo, según su diagnóstico, tiene espacio para más desarrollos, aunque con la condición de que estén bien ubicados, correctamente dimensionados y alineados al poder adquisitivo real. Proyectos genéricos o sobrevaluados, cierran, ya empiezan a mostrar señales de saturación en algunos segmentos.