Uruguay: la hora de ser el “puerto seguro” del talento latinoamericano
Daniel Iriarte Director Asociado de Glue Executive Search
Daniel Iriarte Director Asociado de Glue Executive Search
Nos encontramos en un momento en el que casi todos los talentos — especialmente el talento tech y en la mayoría de los casos los ejecutivos— pueden vivir y trabajar desde casi cualquier rincón del mundo. En esta situación, Uruguay tiene una oportunidad única para consolidarse como un hub regional de profesionales calificados.
Gracias a su estabilidad política, su calidad de vida superior a la media latinoamericana y un ecosistema tecnológico en crecimiento, el país dispone de muchos de los cimientos que podrían ayudar y atraer al talento extranjero pero también enriquecer la vida de los locales. No obstante, para dar el salto de un buen destino a un polo de atracción global, son necesarias políticas activas.
El objetivo es adaptar con inteligencia los modelos que fueron exitosos en otros países como Estonia o Portugal. El primero construyó una marca-país digital basada en su programa de e-Residency. Cualquier persona en el mundo puede registrar una empresa en Estonia, firmar contratos digitalmente y operar desde cualquier lugar.
Su sistema impositivo contempla que los beneficios corporativos se distribuyan como dividendos cuando se obtienen. Si la empresa no realiza distribuciones, se pueden reinvertir las ganancias y no pagar el impuesto de sociedades hasta que se distribuyan. Este aspecto suele ser especialmente atractivo para emprendimientos.
Canadá, por su parte, lanzó en 2023 la Tech Talent Strategy una estrategia tecnológica que mantiene vigentes sus principales vías para atraer talento global. Así, ofrece permisos de trabajo simplificados para perfiles altamente calificados, facilidades para nómades digitales y la reapertura del programa H-1B para profesionales que ya trabajaban en Estados Unidos.
Aunque algunas convocatorias alcanzaron su cupo, la estructura general del plan sigue activa y apunta a posicionar al país como un polo competitivo para la innovación, reforzando la llegada de talento STEM y alentando la creación de startups en sectores estratégicos.
Estos modelos permiten pensar en aspectos claves en el mercado uruguayo:
Con las políticas adecuadas, podría posicionarse como el puerto seguro para el talento latinoamericano y global de alto nivel. Si el país aprovecha esta ventana para construir un régimen fiscal, migratorio y regulatorio inteligente y moderno, podría consolidarse como un hub de referencia para profesionales tech en América Latina. Todo ello sin perder su identidad ni sus valores, pero con una visión ambiciosa para el siglo XXI.
En un mundo donde la competencia por el talento ya no se da entre empresas sino entre países, Uruguay tiene la posibilidad de jugar un partido distinto: no el de ser el que más subsidia, ni el que más desregula, sino el que mejor diseña. El que construye un marco simple, previsible y humano que permita que profesionales de alto nivel encuentren estabilidad sin resignar ambición, y que los uruguayos se conecten con redes globales sin perder su arraigo.
Convertirse en un hub de talento no es solo atraer personas: es generar las condiciones para que surjan nuevas industrias, nuevas comunidades y nuevas ideas. Es decidir que el futuro no se espera, se diseña. Y Uruguay —por escala, institucionalidad y cultura— está en una posición única para hacerlo si se anima a dar el próximo paso.