Cada vez falta menos para una fecha clave en el Río de la Plata. El ferry China Zorrilla de Buquebus, que unirá Buenos Aires con Colonia y será el barco 100% eléctrico más grande del mundo, ya tiene ventana estimada de zarpe desde Tasmania rumbo a Sudamérica.
Según confirmó a Forbes Uruguay Pablo Francisco López, gerente de Buquebus Colonia, la embarcación saldrá desde el astillero entre el 15 y el 25 de marzo. El viaje hasta el sur insumirá entre 30 y 32 días, por lo que el arribo está proyectado para fines de abril.
La operación, sin embargo, no es convencional. Para trasladar el ferry se contrató un buque especializado del tipo heavy lift, una categoría de barcos de transporte pesado capaces de mover estructuras de este tamaño, de los que existen apenas siete u ocho en el mundo. El costo del flete ronda los US$ 6 millones.
Un barco único, dos meses y medio de pruebas
El China Zorrilla terminó su etapa de ensayos hace apenas dos semanas, luego de dos meses y medio de pruebas intensivas. “No se libera si no está 100% perfecto”, explicó López.
La extensión del período de testing respondió a la singularidad técnica del proyecto. Los motores del ferry eléctrico no son estándar y el sistema de almacenamiento energético fue especialmente diseñado para optimizar el rendimiento en condiciones de frío.
A diferencia de las baterías convencionales de litio (que pueden perder hasta 30% de densidad energética por debajo de los 7 grados), el sistema instalado en esta nave combina distintas celdas y reduciría esa merma a alrededor de 2%. Se trata de un desarrollo pensado específicamente para las exigencias operativas del Río de la Plata.
Además, el ferry fue concebido para aguas poco profundas y cala apenas 2,75 metros, incluso unos centímetros menos que el Silvia Ana, uno de los buques actuales de la compañía.
Infraestructura lista y rápida puesta en marcha
El ferry, que requirió una inversión de US$ 200 millones, tiene capacidad para transportar 2100 pasajeros, 226 vehículos y 3000 metros cuadrados de espacio para esparcimiento, según había informado el presidente de la compañía, Juan Carlos López Mena, en diálogo con Forbes Uruguay en 2023.
“Si fuera una persona normal, no sé si lo haría. El mejor negocio para mi empresa, si lo mido por dinero, es no hacer este barco eléctrico ni el de gas licuado que ya tenemos. El retorno depende de la situación en Argentina, hay que confiar”, indicó en ese momento.
Al ser consultado sobre qué impacto tendrá el nuevo barco en el consumo de electricidad, expresó: “Llegamos a un preacuerdo con UTE por el precio y estamos construyendo la instalación de 9 kilómetros del puerto de Colonia, que requiere un cable especial. Vamos a consumir mucha electricidad. Lo bueno es que Uruguay tiene excedente en generación; hay días que es 120%, pero no se puede acumular. Vamos a hacer dos grandes acumuladores, en Buenos Aires y Colonia. Son 50 MW”.
Una vez que el barco sea liberado en aguas del Río de la Plata y llegue a puerto, el proceso para ponerlo en operación sería de alrededor de seis días. El ferry arribará completamente operativo desde el punto de vista técnico, solo deberán cargar la mercadería del free shop y abastecer las cafeterías, una tarea que demandará varios días por el volumen previsto.
En Colonia, la infraestructura está prácticamente terminada y los capitanes que lo comandarán ya comenzaron su entrenamiento. Restan detalles menores que podrían resolverse en dos o tres días, según explicó López.
Si el cronograma se cumple, el China Zorrilla podría comenzar a operar en el eje Buenos Aires–Colonia pocas semanas después de su llegada, en los primeros días de mayo de 2026.
Cómo funciona un barco heavy lift
El traslado del China Zorrilla implica una ingeniería logística en sí misma.
Los buques heavy lift, o de carga ultra pesada, están diseñados para transportar estructuras de gran porte, como plataformas petroleras, módulos industriales, grúas o incluso otros barcos. Su característica distintiva es el sistema de lastre.

El procedimiento es el siguiente: primero, el barco transportador se hunde parcialmente al llenar sus tanques con agua; después, el objeto a trasladar (en este caso, el China Zorrilla) flota y se posiciona sobre la cubierta sumergida. En tercer lugar, el buque libera el agua de lastre y por último, al recuperar flotabilidad, eleva la carga completa sobre el nivel del mar.
Para realizar la maniobra de descarga se requieren profundidades superiores a los 23 o 24 metros. En el Río de la Plata, las alternativas evaluadas incluyen sectores profundos del canal frente a Nueva Palmira.
El buque transportador puede calar entre 8 y 9 metros, a lo que se suma el peso del ferry encima.