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(Crédito: Xona).

Un inversor de SpaceX respalda una startup de US$ 2.450 millones que lleva el modelo de Starlink al GPS

Monica Hunter-Hart

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Xona busca revolucionar la navegación satelital con una red de 258 satélites capaces de ofrecer mayor precisión y señales más resistentes a las interferencias. Su objetivo es reducir la dependencia del GPS y convertirse en una alternativa para sectores como el transporte, la industria y los vehículos autónomos.

26 Octubre de 2026 07.45

La startup de satélites Xona, con sede en California, recaudó US$ 250 millones en una ronda de financiación Serie D, lo que elevó su valoración a US$ 2.450 millones. La operación se concretó apenas siete meses después de que la compañía consiguiera US$ 170 millones en su ronda Serie C. La nueva inversión fue liderada por Future Ventures, una firma de capital de riesgo cofundada por Steve Jurvetson, uno de los primeros inversores de SpaceX y miembro de larga trayectoria de su directorio. La firma invirtió por primera vez en Xona en 2024 y aportó US$ 78,5 millones en esta última ronda.

"En realidad, no teníamos previsto realizar otra ronda de financiación tan pronto", aseguró Brian Manning, director ejecutivo de Xona y exingeniero de SpaceX, quien cofundó la compañía en 2019 junto con otros siete graduados del departamento de aeronáutica y astronáutica de Stanford. Sin embargo, decidieron volver a buscar financiamiento después de "observar una enorme demanda, lo que creo que refleja el progreso que logramos. Empezamos el año con un galpón prácticamente vacío, y ahora tenemos una fábrica de satélites en pleno funcionamiento", agregó.

Jurvetson también fue uno de los primeros inversores de Tesla, donde integró el directorio, y tiene una participación en The Boring Company, la empresa de Elon Musk. Xona representa su tercera inversión en la industria espacial, un sector en el que los satélites parecen haberse convertido en una de sus principales especialidades.

El mercado de los satélites se divide en tres grandes segmentos, cada uno con tecnologías específicas y operaciones a distintas altitudes. Las inversiones de Jurvetson abarcan estas tres áreas: Starlink, de SpaceX, ofrece servicios de comunicación; Planet, especializada en imágenes geoespaciales, toma fotografías de la Tierra; y Xona busca transformar el tercer segmento, el de la navegación, que históricamente estuvo dominado por sistemas gubernamentales como el GPS.

Un satélite Púlsar orbita la Tierra. - (Crédito: Xona)
Un satélite Púlsar orbita la Tierra. (Crédito: Xona)

El Departamento de Defensa de Estados Unidos desarrolló el GPS durante la década de 1970. El sistema permite determinar ubicaciones mediante una constelación de satélites que orbitan a una altitud media y tiene la ventaja de ser gratuito. Sin embargo, sus limitaciones son cada vez más evidentes. Debido a la debilidad de sus señales, las nuevas tecnologías permiten interferirlas con otras transmisiones e incluso falsificarlas mediante señales de radio artificiales. Esto representa un problema especialmente grave en los campos de batalla actuales.

"El mundo se encuentra en una situación bastante peligrosa al depender únicamente del GPS", advirtió Manning. Como ejemplo, mencionó un problema frecuente: cuando el sistema no logra distinguir si un vehículo circula por una autopista o por una de sus salidas. "A medida que el mundo pasa de la conducción manual a la autónoma, necesitamos dejar de tener una idea aproximada de por qué ruta, autopista o calle circulamos y empezar a saber con extrema precisión en qué carril estamos, hasta el punto de poder soltar el volante con total confianza", explicó.

Xona busca desarrollar una alternativa más sólida y confiable. Siguiendo el modelo de negocio que popularizó Starlink, la compañía planea fabricar satélites de órbita baja a gran escala, conectarlos a una red comercial y vender sus servicios. Su objetivo es desplegar una constelación inicial de 258 satélites denominada Pulsar, que operará a una altitud menor que los satélites del GPS y, por lo tanto, podrá transmitir señales más potentes. Además, gracias a sus ondas de radio de banda ancha y a su software avanzado, Pulsar ofrecerá una precisión de centímetros, un nivel que el GPS generalmente solo puede alcanzar mediante el uso de datos de corrección.

"La fortuna favorece a los audaces", afirmó Jurvetson, quien en 2026 volvió a ingresar a la lista Midas de Forbes, que reconoce a los principales inversores de capital de riesgo, después de una década de ausencia. "Vimos surgir mercados comerciales completamente nuevos en la industria espacial, desde los lanzamientos compartidos hasta la observación diaria de toda la Tierra, algo que pocos habrían imaginado antes de que SpaceX y Planet lo hicieran realidad. Xona tiene ese mismo nivel de ambición: llevar la innovación comercial a un sector que históricamente estuvo reservado a los Estados", sostuvo.

La primera carga útil de GPS y antena de Xona (Foto: jurvetson, CC BY 4.0 , via Wikimedia Commons).
La primera carga útil de GPS y antena de Xona (Foto: jurvetson, CC BY 4.0 , via Wikimedia Commons).

Paradójicamente, Starlink podría convertirse en un competidor de Xona. Aunque actualmente no ofrece servicios de navegación independientes, SpaceX ya mostró interés en ingresar a ese mercado. En teoría, podría hacerlo mediante el lanzamiento de nuevos satélites diseñados específicamente para esa función o a través de mejoras en el software de su constelación actual. Esta última alternativa sería más compleja, aunque las primeras investigaciones sugieren que podría ser viable. Jurvetson, que probablemente se beneficiaría en cualquiera de los dos escenarios, no parece demasiado preocupado por esa posible competencia. Según explicó, la principal ventaja de Xona es que sus satélites fueron diseñados desde el principio para ofrecer servicios de navegación de alta precisión.

La nueva ronda de financiación de US$ 250 millones, que eleva el capital total recaudado por la compañía a más de US$ 570 millones, se concretó pocos días después de que Xona alcanzara un hito importante. El martes, la empresa puso oficialmente en marcha su red comercial con el lanzamiento de seis satélites a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Cuatro de ellos estarán destinados a prestar servicios a clientes como Topcon, una compañía japonesa que fabrica equipos de posicionamiento para los sectores agrícola y de la construcción. Los otros dos se utilizarán para poner a prueba el diseño de satélites desarrollado por la propia Xona.

 Firma del primer satélite GPS de Xona, fabricado íntegramente por la compañía y denominado Pulsar (Foto: jurvetson, CC BY 4.0 , via Wikimedia Commons).
 Firma del primer satélite GPS de Xona, fabricado íntegramente por la compañía y denominado Pulsar (Foto: jurvetson, CC BY 4.0 , via Wikimedia Commons).

La compañía tiene previsto realizar nuevos lanzamientos y poner en funcionamiento lo que, según Xona, será la primera red comercial de satélites dedicada exclusivamente a la navegación. Se espera que la versión beta del servicio comience a operar a principios del próximo año.

"En los próximos cinco años, todo en el mundo, desde aviones, trenes y camiones hasta barcos, relojes y teléfonos, utilizará un sistema de navegación diferente al GPS", pronosticó Manning. "Creemos que probablemente ese sistema será el nuestro", concluyó.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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