Victoria Brusich Lic. en Comunicación
Entraba a trabajar a las nueve de la mañana y muchas veces seguía ahí pasadas las dos de la madrugada. El secreto: una oficina en la que el ambiente era tan ameno, que incluso motivó a sus empleados a usarla como sala de ensayo y crear una banda de rock.
Así fue la primera experiencia laboral de Martín Fernández, quien dio sus primeros pasos en KillerStartups, una plataforma estadounidense donde se reseñaban nuevas empresas emergentes en internet. Con ese mismo criterio cofundó Loop Bikes años después y por eso no es casualidad que hoy en el equipo haya colaboradores con hasta 10 años de antigüedad.
La empresa, dedicada a la venta de bicicletas eléctricas, surgió con la convicción de que para empezar un proyecto hay que construir espacios que se sientan como propios, que el trabajo sea un lugar de innovación y de compromiso pero, sobre todo, de pertenencia.
Fernández tenía 23 años y no buscaba ningún empleo en particular cuando llegó su primera oportunidad. "Estaba intentando encontrarme desde lo profesional, porque había recién terminado la carrera de Negocios Internacionales", explicó a Forbes Uruguay.
Se decantó por comenzar en KillerStartups porque el puesto combinaba su gusto por la escritura y la facilidad que tenía para manejar el inglés. Empezó siendo parte de un grupo de 30 redactores y con el tiempo colaboró en otras áreas de la empresa hasta que volvió al proyecto original, esta vez, para dirigir la contratación de un equipo de cerca de 50 personas. Identifica que lo que vieron en él para concederle ese puesto fue, sobre todo, "su nivel de compromiso y de ambición".
Esa primera experiencia le confirmó algo de su propia forma de trabajar. "Mi estilo es siempre estar muy comprometido con las cosas que me propongo, intentar ser mejor o hacer evolucionar todo lo que tengo", dijo, incluso cuando el proyecto en sí no era el que finalmente definiría su carrera.
UNA VENTANA A LO QUE VENÍA
"Mi perfil siempre fue crearme mis propias oportunidades y tener ese espíritu emprendedor que traigo de mi padre", contó el cofundador de Loop Bikes y explicó que por esa misma razón, al finalizar su paso por KillerStartups, decidió cambiar de rumbo y asumir junto a su padre la representación de una marca de autos extranjera. Sin embargo, el proyecto estadounidense, dice Fernández, fue una ventana temprana a un mundo que en Uruguay todavía no existía.
"Desconocía todo lo que tenía que ver con e-commerce y lo que más me llamó la atención era cómo te podías conectar con gente de cualquier lado", recordó sobre una época en la que todavía palabras como iPhone o Instagram ni siquiera existían en el vocabulario cotidiano.
Esa mirada la aplicó en esta nueva etapa laboral junto a su padre. Mientras la competencia pautaba en medios tradicionales, empezaron a invertir en publicidad online: "Los demás no lo hacían, entonces ahí ganamos un terreno grande", recordó.
EL ESPÍRITU DE LOOP
Más allá de todos los conocimientos en marketing y en e-commerce, Fernández entiende que lo que su primera experiencia laboral le brindó, fue la convicción de que un trabajo funciona no tanto por la estructura que tiene alrededor, sino por las ganas de aquellas personas que lo sostienen. Ese compromiso lo reconoce en sí mismo cuando pasó de redactor a líder, en un empleo en el que no se jugaba demasiado, pero en el que su entrega nunca estuvo en duda.
A los 23 años no lo pensaba en esos términos, pero el mismo disfrute de su espacio laboral que lo tenía hasta la madrugada en la oficina con sus compañeros, fue el primer ensayo de lo que hoy busca replicar en su propio equipo. Un lugar donde la gente elige estar más allá del sueldo.
"Generamos ese clima de dar responsabilidades al equipo para que no solo se sientan parte del éxito, sino que también tomen responsabilidades por las cosas que pueden fallar. Que sientan que tienen poder de tomar decisiones con autonomía, que es lo que al final uno quiere como persona", aseguró.
Así, casi 20 años después de aquellas madrugadas escribiendo reseñas y tocando en un garaje, Fernández asegura que el hilo que conecta ambos momentos es el mismo: sentir cada proyecto como propio.
*Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Forbes Uruguay de Agosto de 2026. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.