“Quiero ser maestra”. Esa era la respuesta que Karen Burschtin le daba a todo aquel que le preguntaba a qué se quería dedicar cuando todavía estaba en el liceo. Y aunque el objetivo se cumplió cuando trabajó con un grupo de niños durante unos meses, al momento de definir su formación terciaria tomó otra dirección.
Decidió que lo que realmente la apasionaba era escuchar y conectar con las personas. Así, optó por cursar la Licenciatura en Comunicación, donde adquirió algunos aprendizajes que después plasmó a los 23 años, cuando dio su primer paso profesional: crear su propia consultora de responsabilidad social empresarial, In Vitro RSE. “Quería generar impacto”, recordó en entrevista con Forbes Uruguay.
Desde ahí comenzó a trabajar con empresas que, en ese momento, le resultaban difíciles de dimensionar. “Era muy chica y tenía clientes que no podía creer”, explicó. A través de In Vitro RSE asesoró a compañías como Canarias, Papelería Aldo y SECOM, donde desarrolló desde cero la fundación Tejidos del Corazón. Ese crecimiento, según dijo, vino acompañado de una exigencia interna alta. En ese momento, cada equivocación era vivida como una amenaza. “Sentía que si algo salía mal podía perder todo. Me equivocaba y pensaba que no era suficientemente buena”, recordó.
Hoy, con más de dos décadas de experiencia, su mirada cambió. “Entiendo el error como parte de un aprendizaje continuo”, dijo. Lograr sostener la incertidumbre e incluso no paralizarse frente a ella fue una de las primeras habilidades que empezó a desarrollar en esa etapa.
LA LLEGADA DE PEDIDOSYA
Fue también a través de In Vitro RSE que apareció una oportunidad que terminaría cambiando su recorrido profesional. Comenzó a trabajar con PedidosYa cuando todavía estaba en sus primeras etapas. “Eran dos personas que tomaban pedidos y un desarrollador”, contó Burschtin.
Con el tiempo, ese vínculo dejó de ser un proyecto más. A medida que se involucraba en el día a día de lo que en ese momento era una startup, comenzó a asumir roles que iban mucho más allá de lo previsto inicialmente. El punto de inflexión llegó cuando los fundadores le propusieron sumarse de forma definitiva. Dejar In Vitro RSE no era una decisión simple. Sin embargo, había algo en ese proyecto que la atraía de una forma distinta: la posibilidad de construir desde cero, de crear a la par de los fundadores y de ser parte de algo que todavía no estaba definido. “Me enamoró la capacidad de crear”, explicó.
Ese recorrido marcó una etapa de más de una década en PedidosYa, donde lideró equipos comerciales a nivel regional y llegó a gestionar cientos de personas. Ahí sostuvo una forma de trabajar que había construido en In Vitro RSE: el eje puesto en las personas. Incluso en roles comerciales, su manera de vincularse con equipos y clientes estuvo atravesada por esa lógica. “Mi hermano (Ariel Burschtin, cofundador) me decía: ‘tu oficina parece un consultorio’”, contó.
Esa lógica, que se basaba en la cercanía, la empatía y la honestidad, se convirtió en una de las claves de su recorrido hasta el día de hoy. “Siempre sentí que mi propósito era ayudar, escuchar y acompañar”, señaló Burschtin.
EL EJE DE SU CARRERA
Hoy, ese enfoque todavía es central en su camino profesional. Desde su trabajo en LUK HR (consultora enfocada en la adquisición y desarrollo del talento para empresas, que cofundó en 2023), Burschtin desarrolla equipos y acompaña procesos desde una mirada que combina impacto humano y resultados de negocio.
En su caso, el primer empleo no fue solo un punto de partida. Fue el lugar donde empezó a construir una forma de trabajar que se convirtió en el eje de toda su carrera.