Quién es la activista tecnológica que no fue a la escuela, aprendió a programar limpiando casas y le ofrece a Uruguay capacitar a 5000 personas en IA
Lady Mariéme Jamme, fundadora de la organización I am the CODE, se reunió con la ministra Fernanda Cardona. Le propuso un acuerdo de cooperación en habilidades digitales. En entrevista con Forbes Uruguay repasó su historia personal, la propuesta concreta para el país y su diagnóstico sobre el desempleo juvenil.

Mariéme Jamme nació en Dakar, Senegal, en 1974. No fue a la escuela y aprendió a leer y escribir recién en su adolescencia. Cuando se mudó a Reino Unido, se ganaba la vida limpiando casas y aprendió a programar en la computadora de una biblioteca pública en Surrey. 

Esa historia la llevó, décadas después, a fundar I am the CODE, una organización que hoy opera en unos 90 países y que ya formó a más de 600 mil mujeres y jóvenes en habilidades digitales

En 2017 se convirtió en la primera mujer negra en integrar el directorio de la World Wide Web Foundation, fundación creada por Tim Berners-Lee. Es, también, Young Global Leader del Foro Económico Mundial, donde además integra el consejo que impulsa la meta de recapacitar a mil millones de personas para 2030.

Jamme llegó a Montevideo invitada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para participar del seminario regional "Prioridades para la Juventud en el Mundo Digital 2026", organizado junto a la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel), que depende del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). 

Durante su estadía, pidió reunirse con la ministra Fernanda Cardona y de ese encuentro surgió la propuesta concreta de darle acceso gratuito a 5000 licencias de su plataforma para el Estado uruguayo, con la expectativa de firmar un memorando de entendimiento antes de que termine su viaje hacia Chile, su próximo destino

En esta entrevista con Forbes Uruguay, Jamme habló de esa propuesta, de los pasos a seguir y no evitó ninguna pregunta incómoda sobre lo que, según ella, le falta al país para insertarse en la conversación global sobre inteligencia artificial.

Evento regional Prioridades para la Juventud en el Mundo Digital 2026

¿Cómo surgió la reunión con la ministra Fernanda Cardona?

Vine invitada por la UIT, que organiza eventos regionales, después de que gané un premio en Ginebra. Me convocaron para dar una charla sobre inteligencia artificial y acceso para mujeres y niñas. También participé de un panel al día siguiente y ahí decidí que quería ayudar a Uruguay. Ayer me llamaron y pude ir a ver a la ministra antes de irme del país. No fue una reunión preparada, fue algo que surgió en el momento, pero creo que ella se entusiasmó con mi trabajo y quiso entender mi historia.

¿El proyecto I am the CODE ya está funcionando en la región?

Si, la fundación I am the CODE tiene base en Reino Unido y opera en 90 países. Ya estamos en Chile, tenemos un partnership en Argentina, y llevo 19 años trabajando en la región. Entiendo la realidad de América Latina, de África y de Medio Oriente, tenemos los mismos problemas. También estamos en Georgia, Pakistán, Sudáfrica, Nepal y en noviembre vamos a la India. Con Brasil trabajo desde hace mucho tiempo. La idea es dar acceso al sur global y eso es crítico sobre todo para mujeres y niñas.

¿Qué le propuso concretamente al Gobierno uruguayo?

Ayer le di a la ministra acceso a 5000 usuarios de nuestra plataforma. Además de enseñar a programar, hacemos hackathones, mentorías, becas y trabajamos con los gobiernos para armar el marco regulatorio de inteligencia artificial. Mi esperanza es lograr un diálogo nacional sobre habilidades en Uruguay, porque a veces los países se acomodan con lo que tienen, y este país necesita crecer. Tienen agua, minería, ganadería, agricultura, pero falta diversificar esas industrias para generar más ingresos y bajar la pobreza, incluyendo a las comunidades afrodescendientes e indígenas que no suelen estar en la conversación.

Lady Mariame Jamme y la ministra Fernanda Cardona

¿Cuáles serían los próximos pasos para empezar a trabajar con Uruguay?

El memorando de entendimiento lo va a mandar mi equipo mañana a la mañana (16/08), están terminando el due diligence. Voy a insistir en verla a la ministra el lunes, antes de viajar a Chile por la tarde. Cuando hay buen liderazgo, el proceso es rápido, no hay burocracia, como pasó en Filipinas, donde firmamos en dos horas. Ya contraté a alguien en Uruguay que va a hacer el seguimiento con el gobierno y el sector privado. La idea es involucrar también a las comunidades locales, no que dependa de un solo ministerio.

¿La plataforma requiere alguna inversión del Gobierno uruguayo?

No, la inversión es mía. Es una plataforma cara, los cursos cuestan en el mercado unos US$ 10.000 cada uno. Nosotros la financiamos por completo porque la consideramos un bien público. Lo decidimos durante la pandemia, cuando vimos que en África la educación se atrasó dos años, los docentes no tenían acceso a contenidos y mucha gente perdió el trabajo. Necesitamos democratizar la conversación sobre inteligencia artificial y dar acceso real, no solo entusiasmo.

¿Qué la llevó a dedicarse a esto? ¿Hay algo de su historia que todavía guía sus decisiones?

Justicia social. Soy activista tecnológica y creo que la tecnología tiene que ser libre y estar al alcance de la gente. Durante la pandemia, y en los últimos seis años, las empresas de tecnología ganaron miles de millones de dólares. Esa inversión no llegó a América Latina, ni a África, ni a Medio Oriente, se quedó en Estados Unidos. Mi pelea es que las mujeres, las niñas y los varones de países pobres, con idiomas que la inteligencia artificial todavía no domina bien, como el español o el portugués, no queden afuera. Ya pasó con internet, y no quiero que se repita con la inteligencia artificial.

¿Cuánto tarda una persona en adquirir habilidades útiles en la plataforma?

Tres meses, 90 días, 12 semanas. Siempre les digo a mis estudiantes que todos tenemos 24 horas al día, 86.400 segundos y lo que hagan con ese tiempo depende de cada uno. Si dedicás dos horas por semana en vez de estar en Instagram, en tres meses tenés dos o tres certificaciones. Por eso insisto en que nadie te va a salvar, tenés que ser tu propio agente. Yo crecí sin madre ni padre, sufrí abuso sexual a los 11 años y no fui a la escuela, pero el Reino Unido me dio la libertad de aprender en una biblioteca.

¿Cómo ve el ecosistema tecnológico de Uruguay?

Siento que todos se esfuerzan, que hay buena infraestructura y buenos sistemas, ya tuvieron el proyecto de una laptop por niño y la telefonía funciona bien. Pero falta contenido. Se puede tener infraestructura, pasión, muchas conferencias y aun así no alcanza. Hay que pasar de la aspiración a las soluciones. Mi recomendación para el gobierno es esa, dejar de aspirar y empezar a resolver.

¿Cuál es el principal obstáculo que encuentra en su trabajo?

La mentalidad y a veces la falta de urgencia. Cuando tenés privilegios y nunca pasaste hambre, es difícil entender la urgencia de esto. Yo sí pasé hambre de chica, comía una sola vez al día y eso me marcó. Vengo del 1% del mundo, formo parte del Foro Económico Mundial, pero no puedo quedarme tranquila en mi casa de Londres, disfrutando de mi privilegio, mientras la pobreza sigue igual. Y si no hacemos nada, con la inteligencia artificial la brecha va a ser todavía más grande.

¿Qué encontraste en Uruguay que te llamó la atención?

Que nadie tiene evidencia. Le pregunté a empresarios cuánta gente sabe de inteligencia artificial y nadie me pudo dar un dato. Hay conferencias, eventos, todo el mundo habla de inteligencia artificial, pero no hay números. Por eso le dije al gobierno, denme tres meses, para diciembre de 2026 podemos tener 2000 personas capacitadas, con nombre, apellido y certificado en LinkedIn. Sin evidencia, no llega la inversión extranjera y sin resultados medibles, todo se queda en discurso.