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(Photo by Theo Wargo/Getty Images for Tribeca Festival)

El nuevo negocio de Broadway: los musicales saltan al cine y recaudan millones de dólares

Katie North

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Los llamados Proshot musicals, espectáculos teatrales filmados profesionalmente durante una función para conservar la puesta original, ganan espacio en cines y plataformas. Casos como Hadestown y Hamilton muestran el potencial de un formato que permite ampliar audiencias y generar nuevos ingresos más allá de Broadway.

4 Octubre de 2026 08.00

Los "Proshot musicals", musicales teatrales que se filman profesionalmente durante una representación escénica, con cámaras, edición y sonido de alta calidad, ganaron terreno tanto en las plataformas de streaming como en las salas de cine, ofreciendo al público la posibilidad de disfrutar de Broadway sin pasar por Times Square. 

Ahora bien, queda en manos de cada espectador decidir si una versión grabada logra transmitir la misma magia que una función en vivo. Sin embargo, en 2026, la filmación de Hadestown dio una señal contundente sobre el potencial de este formato: superó durante su fin de semana de estreno a la versión de Hamilton lanzada en 2025, al recaudar US$ 10 millones. El resultado aportó una nueva evidencia de cómo estas producciones pueden convertirse en una fuente adicional de ingresos para la industria teatral.

Es importante distinguir entre un Proshot musicals y una adaptación cinematográfica. Wicked y su secuela, Wicked: For Good, protagonizadas por Ariana Grande y Cynthia Erivo, pertenecen a la segunda categoría: el universo del musical fue trasladado al lenguaje del cine y rodado como un largometraje. No obstante, en los Proshot musicals" se busca preservar la puesta en escena original y registrar el espectáculo tal como se presenta, de modo que el público pueda experimentar una función de Broadway desde una perspectiva similar a la de una butaca privilegiada.

Premiere Of "Mamma Mia!" - Outside Arrivals
 (Photo by Bryan Bedder/Getty Images)

Las adaptaciones cinematográficas de musicales tienen, en cambio, una larga trayectoria en Hollywood. Mamma Mia!, estrenada en 2008 y protagonizada por Meryl Streep y Amanda Seyfried, se convirtió durante años en la película basada en un musical teatral con mayor recaudación, al alcanzar US$ 706,1 millones. Ese récord se mantuvo hasta 2024, cuando Wicked logró superarlo con una taquilla global de US$ 758,1 millones, consolidando nuevamente el atractivo comercial de llevar los grandes éxitos de Broadway a la pantalla grande.

Los musicales filmados profesionalmente no alcanzan las cifras de taquilla de las grandes adaptaciones cinematográficas, pero también requieren presupuestos mucho menores. Wicked, sin contar su secuela, costó US$ 455,8 millones, mientras que la versión filmada de Hamilton demandó alrededor de US$ 10 millones. La diferencia está en el modelo de negocio: además de los ingresos que puede generar una producción de este tipo, los derechos de Hamilton fueron vendidos a Disney por unos US$ 75 millones, una operación que multiplicó ampliamente la inversión realizada para llevar el musical a la pantalla.

Claro que no todos los musicales pueden aspirar a repetir el fenómeno de Hamilton. Son pocos los títulos capaces de alcanzar semejante impacto tanto en Broadway como fuera de los teatros. Aun así, cada vez más producciones comenzaron a explorar este modelo, que permite extender la vida comercial de una obra y llegar a audiencias que quizás nunca podrían verla en Nueva York.

La estrategia, además, no es siempre la misma. Algunas producciones teatrales filmadas se estrenan una vez finalizada su temporada en vivo: Fallen Angels, por ejemplo, llegará a los cines en octubre, después del cierre de su reposición en Broadway en junio. Otras se lanzan mientras el espectáculo todavía sigue en cartel. Hadestown y Six The Musical Live! se estrenaron durante el verano de 2026, mientras que Oh, Mary! llegará a HBO en 2027. La apuesta de los productores parece partir de una idea: que el público del cine o el streaming no necesariamente compite con el de Broadway y que, incluso si existe cierto impacto sobre la venta de entradas, los ingresos adicionales generados por la versión filmada pueden compensarlo.

Casualmente, Six The Musical anunció el cierre de su temporada en Broadway apenas dos semanas después del estreno en cines de su versión filmada. Esa cercanía en el tiempo podría sugerir que ambos hechos estuvieron relacionados, pero los números no permiten afirmarlo. La recaudación del espectáculo bajó durante la semana posterior al estreno de la película, aunque no cayó a su nivel más bajo del verano. Además, después de anunciarse el cierre, los ingresos volvieron a aumentar, probablemente impulsados por espectadores que quisieron verla antes de su última función. Por eso, no hay evidencia suficiente para concluir que el estreno de la versión filmada haya provocado el cierre del musical en Broadway.

El caso de Hamilton también muestra que es dificil determinar qué impacto tienen estas versiones filmadas sobre los espectáculos en Broadway. Durante los meses posteriores a su estreno, la recaudación semanal del musical aumentó de un promedio de US$ 2,1 millones a US$ 3,7 millones. Sin embargo, ese crecimiento coincidió con el regreso de Leslie Odom Jr., uno de los protagonistas del elenco original, quien volvió a la producción entre el 9 de septiembre y el 26 de noviembre de 2025. Por eso, no es posible saber cuánto del aumento respondió al lanzamiento de la versión filmada y cuánto estuvo relacionado con el regreso del actor.

Con Hadestown ocurrió algo diferente. La recaudación de la producción de Broadway se mantuvo relativamente estable alrededor del estreno de su versión filmada, el 24 de julio de 2026. Los casos de Hamilton, Hadestown y Six The Musical muestran, por ahora, que no hay un patrón claro: llevar un musical al cine puede coincidir con una suba, una baja o prácticamente ningún cambio en los ingresos del espectáculo en vivo.

Ni siquiera el anuncio del 10 de septiembre sobre una futura versión filmada de Oh, Mary! estuvo acompañado por un cambio evidente en la recaudación de su producción en Broadway. Hasta ahora, los distintos casos muestran que no existe una relación directa entre el lanzamiento —o incluso el anuncio— de una grabación profesional y el desempeño de un musical en las boleterías teatrales.

Aunque estas versiones permiten generar nuevos ingresos a partir de una producción ya montada, filmarlas profesionalmente también implica una inversión considerable. Para un espectáculo que todavía no recuperó los US$ 10 millones o US$ 20 millones destinados inicialmente a llegar a Broadway, desembolsar varios millones adicionales para llevarlo a la pantalla puede resultar difícil de justificar. 

El modelo parece tener más sentido para producciones que ya demostraron su éxito y buscan ampliar su audiencia: una forma de llegar a quienes no pueden viajar a Nueva York o afrontar el costo de una entrada de Broadway, al tiempo que extienden la vida comercial del espectáculo más allá del teatro.

Nota publicada originalmente en Forbes US.

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