En 2021, en plena pandemia, Alejandro Acland salía a las 5:00 de la mañana desde la ciudad de Young rumbo a Montevideo para grabar un capítulo de Fuego Sagrado (Canal 12). Viajaba en auto (no podía hacerlo en ómnibus por las restricciones sanitarias) y lo acompañaba su madre, que lo esperaba durante horas mientras él competía frente a las cámaras.
No ganó el reality, quedó segundo. Pero ese resultado fue el punto de inflexión que transformó su vida profesional.
“Perdí el premio, pero gané mucho más”, resume hoy.
Cinco años después, aquel electricista de Río Negro factura hasta US$ 15.000 en un buen mes, realizó 110 eventos en un año y construyó una comunidad de casi 600.000 seguidores en Instagram, con videos que superan los 17 millones de reproducciones.
Del oficio familiar al fuego como negocio
Acland nació y se crio en Río Negro. Proviene de una familia de electricistas y durante años trabajó en la empresa familiar junto a su padre y sus hermanos. Cocinar era una pasión heredada de sus abuelos, pero no su actividad principal. El reality cambió la ecuación.
Tras la exposición televisiva, comenzaron a llamarlo empresas que ya lo conocían por su trabajo en electricidad. Primero fueron eventos esporádicos. Después, viernes y sábados. Luego también domingos. Hoy su agenda promedio ronda los 10 eventos mensuales, con picos como diciembre, cuando llegó a realizar 18 en un solo mes.
El año pasado cerró con 110 eventos, muchos de ellos fuera de su ciudad y varios en el exterior. “Llegué muy cansado a fin de año. Cuando miré para atrás entendí por qué”, admite.
Aunque todavía mantiene la empresa de electricidad, su rol se volvió más estratégico: marca trabajos y coordina, mientras parte de su familia ejecuta en obra. Su actividad principal hoy es cocinar y crear contenido para redes sociales.
El modelo de ingresos: eventos y contenido
El negocio de Acland se sostiene sobre dos pilares: los eventos gastronómicos y el contenido para marcas. En el primer caso, trabaja en eventos corporativos, lanzamientos de productos, fiestas privadas y activaciones institucionales. En el segundo, produce videos e integra productos de marcas dentro de su contenido, aprovechando su alcance digital.
En promedio, reconoce que las redes pueden pesar incluso más que los eventos en determinados meses. Sin embargo, cuando la agenda presencial se intensifica (como ocurre en diciembre) los ingresos por eventos superan a los digitales.
Acland no pauta sus publicaciones y destaca que toda su cuenta es orgánica. Incluso evita campañas que impliquen que las marcas promocionen el contenido desde su perfil, porque asegura que eso le afecta el alcance posterior. Su crecimiento fue progresivo pero exponencial. De tener apenas 3.000 seguidores, un video junto a Luis Lacalle Pou lo expuso a una audiencia mayor. Luego, un jabalí a la estaca superó el medio millón de reproducciones y le sumó 10.000 seguidores. Más adelante el número se multiplicó por 60.
Uno de sus videos más virales muestra un guiso de arroz para 300 personas en una zona arrocera del interior del país. Alcanzó 17 millones de reproducciones. En general, cada video que supera el millón de vistas le aporta entre 3.000 y 8.000 seguidores nuevos.
Tradición, escala y espectáculo
Además de cocinar, Acland monta una escena alrededor del fuego. Su especialidad es el cordero o el costillar a la estaca, con cuatro horas de cocción lenta. A eso suma chorizos, mollejas, matambre y vegetales, pero también formatos masivos como guisos o paellas para 400 o 500 personas. En algunos eventos llega a utilizar 50 kilos de arroz y en uno corporativo incluso 200 en una sola jornada.
Le cocinó a figuras como el futbolista Edinson Cavani y al expresidente Luis Lacalle Pou en varias ocasiones, además de participar en eventos institucionales donde también estuvo el jefe de Estado Yamandú Orsi y en lanzamientos vinculados al sector arrocero.
En el plano corporativo trabajó con bancos como BBVA, Santander y Scotia; con frigoríficos como Minerva y Las Piedras; con INAC; marcas vinculadas al agro como John Deere e Interagrovial; y con empresas de consumo y retail como Tienda Inglesa, Supermercados El Dorado y Claldy, entre muchas otras.
Su propuesta, sostiene, tiene un componente cultural. Defiende la cocción con leña y fuego abierto frente al uso de carbón o tecnología de precisión que observa en otros países. Vio asadores que utilizan termómetros digitales y gráficos en el celular para controlar el punto exacto de la carne. “La carne queda perfecta así, no lo discuto. Pero yo prefiero el fuego”, afirma.
El negocio ya cruzó fronteras. Acland cocinó en Argentina, Paraguay, Chile (incluso en la nieve), Perú, Ecuador y Estados Unidos, particularmente en Texas. En el exterior, reconoce, la facturación es mejor, pero además encuentra algo más relevante, como la experiencia, posicionamiento y exposición internacional.
Su objetivo ahora es hacer menos eventos, pero de mayor calidad, viajar más y convertir el asado en un vehículo de exportación cultural.