Forbes Uruguay
Mathías Colotuzzo. CEO de Vexels
Negocios

“Desarrollar software se está volviendo un commodity”: el fundador de Vexels explica cómo la IA empareja a startups y gigantes tecnológicos

Mathías Buela

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El emprendedor Matías Colotuzzo sostiene que los últimos avances en inteligencia artificial están reduciendo drásticamente el costo y el tiempo de desarrollo de software. Ese cambio, dice, permite que startups con equipos pequeños vuelvan a competir en velocidad de innovación con gigantes tecnológicos como Canva.

12 Marzo de 2026 07.10

La velocidad con la que avanza la inteligencia artificial redefine las reglas del juego en la industria tecnológica. Pero más allá del impacto en productos y procesos, también empieza a alterar una dinámica que parecía ya establecida como lo es la ventaja estructural de las grandes compañías frente a las startups.

Para Matías Colotuzzo, fundador y CEO de la plataforma de diseño Vexels, el nuevo escenario tecnológico empieza a nivelar el campo de juego entre empresas pequeñas y gigantes de la industria. La razón, dice, es que el desarrollo de software (históricamente caro y lento) es cada vez más accesible gracias a la IA.

Para explicar ese cambio, en charla con Forbes Uruguay, Colotuzzo cita una frase del emprendedor uruguayo Martín Alcalá Rubí, fundador de Zapia: “Hoy es más fácil hacer que pensar”. La idea, explica, resume bien lo que pasa hoy dentro de las empresas tecnológicas.

Durante años, desarrollar nuevas funcionalidades implicaba meses de trabajo, equipos de ingeniería numerosos y presupuestos importantes. Eso obligaba a las compañías a priorizar cuidadosamente qué proyectos llevar adelante y cuáles descartar. “Desarrollar software era caro y llevaba tiempo. Tenías que priorizar muy bien qué hacer. Eso, de la noche a la mañana, cambió radicalmente”, explica el emprendedor.

Competir con los gigantes

El cambio se vuelve especialmente evidente para empresas que compiten con plataformas globales de enorme escala.

En el caso de Vexels, uno de los competidores más visibles es Canva, la plataforma de diseño que domina gran parte del mercado global y que tiene la capacidad de lanzar nuevas funcionalidades a un ritmo difícil de seguir.

Durante años, esa diferencia de recursos fue un problema claro para empresas más chicas. “Yo veía los features que lanzaban y pensaba ‘no puedo contratar 50 desarrolladores para seguirles el ritmo’ ”, recuerda Colotuzzo.

Sin embargo, el avance reciente de la inteligencia artificial reduce esa brecha. Hoy, explica, si una empresa grande lanza una funcionalidad que los usuarios valoran, una startup puede replicarla o desarrollar algo similar en mucho menos tiempo.

“Si Canva saca un feature que está buenísimo y sabés que los usuarios lo van a valorar, hoy no estamos tan lejos de poder hacerlo también, y eso es así desde hace pocos meses. Desarrollar software se está volviendo un commodity”, afirma.

Para Colotuzzo, el desarrollo de herramientas digitales empieza a transformarse en algo cada vez más fácil de realizar, lo que cambia la lógica competitiva del sector. “En lo que tiene que ver con productividad, la capacidad aumentó por 10 en casi todas las áreas”, asegura.

El regreso del valor de las ideas

Este nuevo contexto también modifica la dinámica interna de muchas empresas tecnológicas. Durante años, gran parte del trabajo de los equipos de producto consistía en analizar en detalle cada funcionalidad antes de desarrollarla: cuánto iba a costar, cuánto tiempo llevaría y qué impacto podía tener. Ese proceso implicaba filtros, validaciones y largas discusiones antes de avanzar.

Ahora, con la reducción de la fricción técnica, el foco se corre. Si ejecutar una idea es mucho más fácil que antes, lo realmente valioso pasa a ser detectar oportunidades y pensar productos que tengan sentido para los usuarios.

“Empieza a ser más importante tener buenas ideas que la capacidad de ejecutarlas”, resume Colotuzzo.

En Vexels, este cambio ya tiene efectos concretos. La empresa comenzó a revisar iniciativas que habían quedado archivados porque su desarrollo era demasiado complejo o costoso.

“Estamos desempolvando proyectos que antes no eran viables y que ahora sí lo son”, cuenta el fundador.

El hecho de contar con una base importante de usuarios también les permite probar nuevas funcionalidades con relativa rapidez. Sin ser una plataforma del tamaño de Canva, Vexels tiene suficiente tráfico como para lanzar herramientas, medir cómo reaccionan los usuarios y ajustar sobre la marcha. “Podemos empezar a liberar muchas cosas y ver qué funciona”, dice.

Más competencia en el horizonte

La democratización del desarrollo tecnológico también tiene su contracara. Si crear software se vuelve más fácil, más empresas podrán hacerlo. Eso significa que las barreras de entrada al mundo digital probablemente bajen de forma significativa en los próximos años.

Pero incluso en ese escenario, Colotuzzo cree que el éxito de una empresa no depende únicamente del software. Tomando como ejemplo plataformas de delivery como PedidosYa, explica que técnicamente cualquiera podría generar una aplicación similar con ayuda de inteligencia artificial.

El verdadero desafío está en construir el ecosistema detrás del producto, usuarios, proveedores, marca y posicionamiento. “Podés hacer una app parecida, pero lo difícil es crear todo lo que hay alrededor”, señala.

Aun así, el momento actual aparece como una oportunidad para quienes crean nuevas empresas. La posibilidad de prototipar ideas rápidamente, probar funcionalidades con usuarios reales y lanzar productos con menos recursos puede impulsar una nueva ola de innovación.

“Ya es ridículo pensar que una startup necesita un mega equipo o una mega inversión para ejecutar una buena idea”, afirma Colotuzzo.

Según su visión, la inteligencia artificial le devolvió protagonismo a uno de los activos más clásicos del mundo emprendedor: la creatividad.

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