Forbes Uruguay
Co Fundadores de OrderEat
Negocios
Co Fundadores de OrderEat
Foto: Maxi Guterman

La plataforma uruguaya OrderEAT cerró una ronda de US$2 millones y buscará duplicar sus colegios en 18 meses con foco en México

Mathías Buela

Share

La empresa pasó de operar 400 a 600 colegios en menos de medio año. Detrás del capital está la apuesta por convertirse en la primera fintech para adolescentes de la región.

17 Septiembre de 2026 09.30

OrderEAT, la plataforma que digitaliza cafeterías y comedores escolares en América Latina, cerró una ronda de inversión de US$2 millones liderada por el fondo Chile Ventures, con participación de Driven VC, Seedstars, Add Ventures y los inversionistas ángeles Sergio Fogel y Avedis Boudakian.

La compañía firmó el term sheet en diciembre y el cierre efectivo ocurrió hace un par de meses, pero prefirió esperar antes de anunciarlo. Matías Craviotto, fundador y CEO de OrderEAT, explicó a Forbes Uruguay que la demora respondió a dos motivos. Quería acompañar el anuncio con un hito de negocio relevante y prefería tener el dinero depositado antes de hacer cualquier ruido público. 

El fondo que lidera la ronda opera con respaldo de Corfo, la entidad chilena de fomento productivo (el equivalente a la ANII uruguaya), y la aprobación final del organismo, que habilita el desembolso, recién se resolvió en las últimas semanas.

"Levantar plata para mí no es una medida de éxito en sí misma, lo que importa es qué pasa con el negocio", dice Craviotto. La lectura que hace el fundador tiene sustento en que la empresa terminó el año pasado con 400 colegios en su red y hoy supera los 600, crecimiento que le tomó menos de seis meses después de casi tres años para llegar a las primeras centenas

Para Craviotto, ese salto se explica por el viejo y conocido boca a boca. "Lo que abre las puertas no es la ronda, es que el concesionario de al lado esté vendiendo más y cerrando la caja a horario. Ese boca a boca entre operadores explica los últimos 200 colegios mucho mejor que cualquier inversión", asegura.

De ese total, unos 350 colegios están en México, 100 en Argentina, 80 en Uruguay y 50 en Chile, con el resto repartido en otros mercados de la región. La compañía destinará el 90% del capital a estrategias de expansión comercial, con el objetivo de llegar a 2.000 colegios en 18 meses en los mercados donde ya opera. En paralelo, abrió pruebas de concepto en Perú y Brasil, con pocos colegios y sin apuro por acelerar.

El equipo también crece al ritmo de la red. OrderEAT empezó 2026 con 25 colaboradores y contrató a 10 en los últimos meses. La meta es cerrar el año con 50 personas en la nómina.

El filtro de desconfianza

El caso que sostiene el argumento comercial de la ronda es el de Oak's Leadership School, un colegio de Ciudad de México. Andrea Molina, administradora de sus dos cafeterías escolares, opera con OrderEAT desde hace dos años y reporta una suba de 70% en las ventas, sin cambios en el menú ni en los precios.

"Teníamos papás que tenían miedo: ‘No sé si mandarle dinero o no a mi hijo, qué va a consumir, y si lo pierde…’. Ya con OrderEAT no tuvieron ninguna duda, le deposito esto pero yo le hago el pedido. Ellos desde su app ven todo. Entonces mis ventas aumentaron totalmente", cuenta Molina.

En la cafetería escolar, el efectivo actúa como un freno porque la familia no sabe en qué se va a gastar el dinero, teme que el estudiante lo pierda, directamente no lo manda y esa venta no se realiza. Con saldo cargado y visibilidad desde la app, ese freno desaparece y el gasto que antes se quedaba en la casa entra al circuito.

El otro cambio es de tiempo. Molina calcula que el cobro por alumno pasó de dos minutos, entre cobrar, dar cambio y anotar qué se llevaba, a menos de 20 segundos, con un ahorro que estima en cuatro horas diarias de tareas de gestión. Para una cantina escolar, con recreos de entre 20 y 30 minutos, la velocidad de la fila funciona como el techo de su facturación.

De la cafetería a la billetera

OrderEAT nació como un SaaS para cantinas y cafeterías escolares, pero el negocio hoy funciona como una billetera de circuito cerrado; el padre carga saldo para que el hijo lo consuma únicamente dentro del colegio, con restricciones configurables sobre montos diarios o tipos de alimentos. 

Craviotto dice que a los concesionarios que operan las cafeterías la plataforma los ayuda a vender más, trabajar menos horas y tirar menos comida a la basura. La empresa además administra menús, inventario, control nutricional y reportes de venta en tiempo real.

El fundador explicó que la ambición de largo plazo es construir la primera fintech para adolescentes de América Latina, en la línea de lo que hacen Chimba en Brasil o Greenlight en Estados Unidos. "Empezamos resolviendo el almuerzo, pero lo que estamos construyendo es el sistema operativo de la cafetería escolar, donde cada chico toma su primera decisión de gasto independiente", dice. "Ese momento diario, repetido por cientos de miles de niños, no lo tiene nadie más", agrega. 

La idea es acompañar a cada niño desde los 4 o 5 años con una cuenta en OrderEAT y sumar educación financiera en el camino, un terreno donde Craviotto identifica una brecha regional que describe como más marcada incluso que en Uruguay.

Para dar ese salto, la billetera debería migrar de un circuito cerrado a uno abierto, donde la plata cargada se pueda usar también fuera del colegio. Craviotto sostiene que esa transición todavía no está madura, la compañía necesita antes sumar una masa de usuarios lo bastante grande como para justificar una ronda serie A, que la empresa proyecta levantar dentro de 18 meses. "Necesitamos todavía tener mucho más volumen de niños y de plata para dar el salto a ser una billetera de circuito abierto", explica.

La compañía ya mantiene conversaciones preliminares con potenciales inversores para esa siguiente ronda, aunque Craviotto prefiere no adelantar nombres para no condicionarse con ningún fondo en particular. La estratégia es la misma que aplicó con la actual, primero construir números sólidos y después salir a buscar el capital.

Los orígenes

OrderEAT inició en 2022 en Uruguay, cuando sus fundadores tenían 18 años y la empresa operaba en unas 20 escuelas locales y tres en Argentina. Esa primera etapa incluyó una ronda de US$ 300.000 que llevó a los fundadores a dejar la universidad y mudarse a México. 

Entre 2023 y 2024 la compañía concentró casi todos sus recursos en el mercado mexicano, mientras Argentina crecía a un ritmo más lento. El año pasado, la inversión se repartió 70% en México, 15% en Argentina y 15% en Chile, un mercado que la empresa abrió desde cero y que terminó siendo, además, el origen del fondo que lidera esta ronda.

En materia de gobierno corporativo, OrderEAT todavía no tiene un directorio formal. La autonomía sobre las decisiones sigue completamente en manos de los fundadores, aunque la compañía ya asignó un asiento de observador en las reuniones, sin derecho a voto ni injerencia en las decisiones.

Con la ronda cerrada la empresa se propone llegar al millón de alumnos en los próximos 18 meses. Si el ritmo de los últimos seis meses se mantiene, la compañía uruguaya con sede en México quedaría a mitad de camino de esa meta antes de salir a levantar la serie A que le permitiría, recién ahí, dar el salto hacia la billetera abierta con la que sueña desde que arrancó.

10