El exdirector nacional de Energía Ramón Méndez Galain y el expresidente de Ancap Alejandro Stipanicic protagonizaron un cruce sobre las posibilidades reales de éxito de la explotación petrolera en Uruguay. Mientras uno asegura que “no hay modelo de negocio posible”, el otro apunta a que es un tema de tiempos y que el país gana de todas formas, aun cuando no se encuentren yacimientos explotables.
“No hay modelo de negocio hoy en día para extraer petróleo en Uruguay”, dijo fuerte y claro Méndez en una charla organizada por el programa Future Energy Leaders Uruguay (NFEL), titulada “Desafíos de la transición energética frente a oportunidades no renovables”. Stipanicic, que aseguró que tiene “una relación sumamente cordial” con Méndez desde hace años, retrucó: “Discrepo al 100% con casi todas las palabras que dijo Ramón.”
La objeción de Méndez se basó, sobre todo, en el factor tiempo. “Si hacemos un pozo el año que viene, ojalá en setiembre, y encontramos petróleo, después hay que hacer seis o siete pozos más para ver las extensiones del yacimiento, para ver las características, y después diseñar el modelo de extracción, y después conseguir de 15 a 20.000 millones de dólares para hacer las inversiones necesarias”, enumeró. “Y el primer barril de petróleo de Uruguay saldría, con suerte, en 2036 o 2037”, enfatizó.

A eso le sumó una pregunta para la que no encuentra respuesta optimista: “¿Cómo va a ser el mundo en el año 2037 para que Uruguay le venda petróleo a no menos de 50 dólares el barril, compitiendo con un petróleo que puede extraer Arabia Saudita a 5 el barril?”. En ese sentido, citó el caso de Namibia, el país que se pone como ejemplo para justificar las prospecciones en el mar territorial uruguayo. “Hace 4 años se hizo el hallazgo (en Namibia) y todavía no se ha demostrado que ni un solo yacimiento sea comercialmente rentable. Es más, algunas de las empresas ya devolvieron bloques donde habían encontrado petróleo”, afirmó.
El doctor en Física, que lideró el cambio de matriz eléctrica de Uruguay hacia fuentes mayormente renovables, dijo que piensa lo mismo sobre el gas natural (“no hay modelo de negocio posible”) y apuntó que las empresas que llegaron a Uruguay para impulsar la prospección en busca de hidrocarburos lo hacen porque deben sostener la imagen de que el negocio de los combustibles fósiles sigue vigente.
“Si dejan de buscar petróleo, ceden al discurso de que este es un negocio que se está cayendo y que, si no fuera por los subsidios, se termina de caer mucho más rápido”, apuntó. Incluso, aseguró que todo se basa en un mecanismo de incentivos entre el precio de las acciones y la compensación de los altos ejecutivos. “‘Hay que mantener altas las acciones del oil & gas, porque si no los petroleros nos matan y los que tomamos las decisiones somos los que cobramos el bono a fin de año si es que mantenemos las acciones altas’. Esos son los que toman las decisiones de meter chirolitas en Uruguay para mostrar que el negocio sigue vivo”, enfatizó.
Su apuesta es caminar en dirección a las energías renovables y no a los combustibles fósiles. “Sería 10.000 millones de veces más interesante para Uruguay que se pararan varios presidentes juntos en un estrado y anuncien al mundo que al país no le interesa si tiene petróleo o no tiene, porque invierte hacia la transformación para llegar a la molécula verde lo más rápidamente posible”, remarcó. “Uruguay, colocándose como un ejemplo de la construcción de la nueva economía basada en energías renovables, tiene muchas más oportunidades de atraer inversiones que si estamos en esta media tinta de no terminar de darnos cuenta de que lo que nos sirve es ser pioneros, como lo fuimos en su momento”, resumió.
Stipanicic y un Uruguay que produce energía para el mundo
Por su parte, Stipanicic, que fue uno de los principales impulsores de la prospección petrolera durante su presidencia de Ancap en el gobierno anterior, aceptó parte del diagnóstico de Méndez sobre los plazos, que son extensos, pero rechazó la conclusión. “Es muy cierto lo que dice Ramón sobre Namibia, lo que pasa es que en realidad van solamente cuatro años de 20 para llegar a la madurez; solamente cuatro”, remarcó.
La diferencia central, sostuvo, es el horizonte de desarrollo al que se apunta: “Yo no quiero a Uruguay creciendo al 1% los próximos 30 años. Cada vez que hablo de energía, pienso en Uruguay produciendo energía para el mundo”.
“Hay 25% de chances de que allá por enero o marzo del 2028 Apache esté anunciando un descubrimiento, que necesitará seis o siete pozos delimitadores para determinar si hay un yacimiento y si es explotable o no. Pero, ¿me dejan soñar? Tenemos un 20% de chance de tener petróleo y producirlo. En el mundo del petróleo, eso es muchísimo. Y el tema es que si no descubrimos, no nos cambia nada: Uruguay no perdió un solo peso”, aseguró. De hecho, marcó que “Ancap ha ganado 70 millones de dólares solamente por la venta de información. Y los servicios conexos con las operaciones que hubo se estiman en 100 o 150 millones de dólares más”.
“El mundo del petróleo es enorme. Las ganancias, las pérdidas, los errores y omisiones, los ajustes, todo es enorme. Hay mucho tiempo y mucha plata y en Uruguay no nos damos cuenta de eso”, agregó.
El exjerarca proyectó que, en un escenario de éxito, el Estado tendría ingresos por “1.700 millones de dólares de renta petrolera”. Sin embargo, pese a su optimismo, hizo una advertencia: “Uruguay no está preparado para el éxito”. Desde su punto de vista, se haría “un desastre con esa plata”, ya que no hay una estructura institucional pensada. “Tenemos que crear de antemano, cuando no hay nada para repartir, un fondo de inversión manejado profesionalmente. Y tenemos que destinar por ley recursos a las energías renovables, a la ciencia y tecnología, a la Armada Nacional, que será la que defienda nuestra soberanía si es que hay petróleo”, dijo.
“Estamos a año y medio de un posible anuncio y esa discusión no se está dando”, sentenció.
La paradoja noruega y la gobernanza pendiente
Por su parte, Lucía Garín, ingeniera civil y magíster en Ingeniería de la Energía, integrante del programa Future Energy Leaders Uruguay, sumó al panel un caso que los exjerarcas coincidieron en que el país debe atender: la paradoja noruega. “Es un país con una matriz eléctrica 98% renovable, coincidencia con Uruguay. Pero a su vez, y por eso es la paradoja, tiene gas y tiene petróleo. Y su principal ingreso se basa en abastecer el 30% del gas natural de Europa y el 15% del consumo de petróleo en Europa”.
“No lo digo para que lo adoptemos, pero sí que nos ponga a reflexionar”, apuntó la especialista.
Stipanicic recogió el guante, pero llamó la atención sobre algo que tiene Noruega y que, desde su visión, Uruguay no: “La gobernanza de las empresas públicas. Y puedo hablar dos días seguidos de las patologías que tienen las empresas públicas en la gobernanza y el sistema político en Uruguay”.