Con el barril en niveles altos, las petroleras amplían su caja. A su vez, la corrección del metal precioso se presenta como una apuesta defensiva ante un mayor gasto bélico y la tensión fiscal.
El temor a un cierre prolongado de Ormuz y a nuevos golpes sobre la infraestructura energética del Golfo alimenta un escenario extremo: menos oferta, fletes más caros y una guerra capaz de disparar valores inéditos.
Ataques de EE.UU. e Israel sobre Irán y represalias contra bases norteamericanas sacuden el Golfo. Ormuz, paso de una quinta parte del petróleo, queda bajo amenaza: seguros y fletes saltan, el GNL se encarece y Asia recalcula reservas ante un salto de tensión.
El valor del crudo enfrenta un momento difícil en medio de un contexto de incertidumbre global. La escasez de demanda provoca dudas en las expectativas a futuro de este activo.
Si bien el aumento está alimentando las presiones inflacionarias a nivel mundial, su impacto no se distribuirá de manera uniforme. Qué países y regiones son más vulnerables a estos crecientes precios del petróleo y lo que eso podría significar para la economía global.
Lo que ocurre con las materias primas como el petróleo es que, aunque pueden ser muy volátiles debido a la oferta y demanda, y a los acontecimientos políticos, a largo plazo su precio está en función de la tecnología necesaria para crearlas y del estado de la inflación en la economía que las denomina.
El precio del barril de petróleo registró hoy una nueva caída, extendiendo de esta forma las pérdidas de la semana pasada como consecuencia de los débiles pronósticos sobre la economía China y ante la posibilidad de que la Reserva Federal (FED) vuelva a subir la tasa de interés en septiembre próximo.
El precio del petróleo cayó a su nivel más bajo este año este miércoles, perdiendo todas las ganancias desde que la invasión rusa de Ucrania exacerbó la peor crisis mundial de suministro de energía en décadas.