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Integrantes de la empresa familiar Platero. Foto: Gentileza.
Negocios

De vender leña casa por casa a abastecer biomasa al 40% de la industria: la historia de la empresa familiar Platero

Mathías Buela

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La compañía uruguaya nació a fines de los años 60 como un pequeño negocio familiar. Más de medio siglo después mueve más de 230.000 toneladas de biomasa por año.

23 Marzo de 2026 09.11

La historia de Platero es la de una empresa familiar que logró transformarse con el paso del tiempo, adaptándose a los cambios del mercado energético y del sector forestal uruguayo. Comenzó como un pequeño emprendimiento de venta de leña puerta a puerta en los años 60 y terminó convirtiéndose en un actor relevante en la provisión de biomasa para industrias, con presencia en buena parte del país.

Los orígenes de la empresa se remontan a 1969, cuando la familia comenzó a vender leña domicilio. En aquel momento el negocio era simple y completamente manual: cortar madera, cargarla a mano y recorrer barrios para ofrecer el producto.

El contexto familiar también marcó profundamente ese inicio. Uno de los hermanos mayores de la familia, Enrique Platero, falleció en el accidente aéreo de los Andes de 1972. Tras ese episodio, el padre de Ignacio Platero (actual gerente comercial de la empresa) y uno de sus tíos debieron asumir responsabilidades siendo muy jóvenes. Con apenas 9 y 15 años respectivamente, impulsaron el negocio.

“La empresa arrancó muy de abajo. Mi padre tenía 9 o 10 años y mi tío 15 cuando empezaron a vender leña”, recuerda Ignacio Platero en diálogo con Forbes Uruguay.

La familia tenía un campo en Ruta 8, kilómetro 50, donde realizaban actividad lechera. Pero tras la tragedia familiar decidieron enfocarse en la venta de leña. En aquella época recorrían barrios como Carrasco anunciando el producto directamente en la calle, un modelo de comercialización muy distinto al actual.

Del reparto barrial al salto industrial

Con el tiempo el negocio empezó a crecer. La calidad del producto y el cumplimiento en las entregas permitieron que la empresa ampliara su cartera de clientes. Así surgió la segunda línea de negocios con el abastecimiento de leña a la industria para generación de vapor, un mercado que con el correr de los años terminaría convirtiéndose en el principal motor de la empresa.

Ese salto fue clave. La demanda industrial permitió aumentar los volúmenes de producción y profesionalizar las operaciones. En paralelo, la empresa comenzó a participar en nuevas actividades vinculadas al sector forestal.

Entre ellas se destacan experiencias en exportación de madera en rolos a Europa y en el suministro de madera para celulosa. Durante varios años la empresa también incursionó en el negocio de cosecha forestal, que más adelante terminaría siendo una línea propia dentro del grupo.

De hecho, ya en la década de 2000 la compañía incorporó formalmente la cosecha mecanizada, para ampliar su participación dentro de la cadena forestal. Hoy el grupo está conformado por distintas unidades de negocio vinculadas a la biomasa y la actividad forestal, entre ellas Platero Cosecha Forestal y Pionero Energía Forestal.

La lógica del negocio consiste en actuar como un nexo entre productores forestales y usuarios industriales de madera. La empresa compra montes, realiza la cosecha, gestiona el secado y luego distribuye la biomasa a sus clientes.

“Nosotros compramos los montes, hacemos la logística y después llevamos la madera a la industria. Buscamos asegurar el mayor rendimiento de los bosques y un buen retorno para los productores”, explica Platero.

Biomasa para la industria y un mercado en expansión

Actualmente el principal negocio de la empresa es el abastecimiento de biomasa para industrias, especialmente aquellas que utilizan calderas para generar vapor o energía térmica. Entre los sectores que demandan este tipo de combustible se encuentran frigoríficos, aceiteras, plantas lácteas y diversas industrias alimenticias.

Según datos de la propia compañía, Platero participa hoy en aproximadamente el 40% del mercado de biomasa industrial en Uruguay, excluyendo el consumo de las grandes plantas de celulosa y generación eléctrica.

“Trabajamos con frigoríficos, aceiteras, lácteas y distintas industrias que necesitan biomasa para generar energía”, señala el gerente comercial. Hoy, la empresa moviliza más de 230.000 toneladas de madera por año.

La biomasa se comercializa en distintos formatos, principalmente leña en rolos y chip de madera, según las necesidades de cada cliente. Además, la empresa también provee madera para aserraderos, pallets y exportadores.

El negocio domiciliario, aquel con el que todo comenzó, existe pero representa una porción menor de la actividad. Hoy equivale aproximadamente al 4% de las ventas y se concentra principalmente en el área metropolitana de Montevideo, Ciudad de la Costa y Maldonado.

En paralelo al crecimiento del negocio, la empresa también modernizó su estructura operativa. Durante más de 20 años tuvo su base sobre la Ruta Interbalnearia, pero el aumento de la escala y los desafíos logísticos llevaron a trasladar las operaciones.

Actualmente cuenta con una oficina comercial en Camino Carrasco, frente a las canchas de polo, y un depósito logístico detrás de Zonamérica, desde donde se gestionan las operaciones.

La empresa emplea a 85 personas de forma directa y a unas 300 en total, considerando proveedores y trabajadores indirectos que participan en las distintas etapas de la cadena.

En los últimos años también incorporó innovaciones tecnológicas. En 2020, por ejemplo, desarrolló junto a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) un proyecto de mejora logística que permitió optimizar la manipulación de la madera mediante el uso de bolsones, lo que redujo la carga manual y mejoró las condiciones de trabajo.

La creciente preocupación global por la sostenibilidad también favoreció el negocio. A diferencia de los combustibles fósiles, la biomasa es considerada una fuente de energía renovable, lo que llevó a muchas industrias a reforzar su uso como alternativa para generar energía.

“Todo lo contrario a lo que muchos creen: la agenda ambiental impulsó la demanda. La biomasa es un combustible renovable y muchas industrias están migrando hacia ese tipo de energía”, afirma.

En ese contexto, el desafío hacia adelante pasa por seguir mejorando la eficiencia operativa y explorar nuevas oportunidades de crecimiento. Entre ellas se encuentran posibles proyectos de exportación de biomasa y el análisis de plantaciones forestales propias, aunque por ahora la compañía mantiene el foco en fortalecer su posición en el mercado interno.

“Hoy trabajamos mucho en eficiencia logística y miramos alternativas de exportación o de plantaciones para los próximos años”, cierra Platero.

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