Las acciones en Nueva York volvieron a operar este jueves, por cuarto día consecutivo, en baja, tras la suba de tasas de interés dispuesta por la Reserva Federal (FED), a lo que se sumó el alza dispuesta por el Banco de Inglaterra.
Los inversionistas exhalaban preocupaciones sobre la salud financiera del gigante bancario suizo y la capacidad de la gerencia para reestructurar la institución de una manera que satisfaga a los escépticos.
Los inversionistas reaccionaron negativamente a los datos de empleo que revelaron un mercado laboral más ajustado de lo esperado, interpretándolo como un combustible para que la Reserva Federal busque más aumentos en las tasas de interés.
La tasa anual de inflación en Estados Unidos cerró en agosto en un 8,3 % interanual. Si bien es menor al 8,5 de julio, es superior al 8,1 esperado por las consultoras y eso generó una baja general en los precios de las acciones.
El índice de referencia S&P 500 está en camino de alcanzar un nuevo punto bajo para 2022, cayendo más del 20% desde su máximo histórico a principios de año.