La firma activó recortes en plena apuesta por la nube y la inteligencia artificial. Wall Street leyó la señal con alivio, pese a que el papel todavía arrastra una fuerte baja en lo que va de 2026.
A seis años del quiebre por la pandemia, la flexibilidad y el bienestar ganan terreno entre las prioridades de quienes buscan cambiar de empleo o sostenerse en uno.
La promesa de automatización seduce a inversores que anticipan menores costos salariales y márgenes más amplios. Mientras algunas compañías ya mejoran productividad con IA, otras reciben respaldo bursátil antes de demostrar resultados reales.
Un informe ubica a cocineros, mecánicos, socorristas y camareros entre ocupaciones poco expuestas a la automatización, por tratarse tareas físicas, presenciales y difíciles para sistemas capaces solo frente a pantallas.
Estados Unidos avanza con leyes que obligan a informar cuánto se cobra. El dato, que antes se ocultaba, ahora influye en decisiones clave, genera tensiones inesperadas y obliga a las empresas a revisar viejas prácticas si quieren atraer perfiles valiosos.
Aunque los jefes insistan en que quieren escuchar todas las voces, la mayoría de los empleados mide cada palabra: cuando el costo de hablar es alto, el silencio es una forma de protección.
Los resultados desarman varios temores instalados y muestran que, lejos de achicar equipos, estas herramientas amplían funciones, elevan la productividad y reconfiguran las responsabilidades dentro de las organizaciones.
Preguntas sin respuesta, procesos desordenados y silencios incómodos pueden ser señales suficientes para frenar antes de firmar. Acá, tres pistas que conviene tener bien presentes.
La desconexión emocional con los puestos laborales avanza mientras las trayectorias se vuelven más fragmentadas, personales y adaptables. La estabilidad ya no se busca en una empresa: se construye con herramientas propias.
Aunque el exceso de trabajo se suele asociar con la ambición o la productividad, muchas veces esconde mecanismos más complejos, ligados al perfeccionismo, la culpa o la necesidad de validación.
Aceptar cada pedido con tal de quedar bien puede derivar en sobrecarga, frustración y estancamiento. Por qué saber poner límites también construye respeto y abre otras puertas.
Mientras los algoritmos amplían su alcance en tareas repetitivas, crece el debate sobre cómo sostener el empleo sin frenar la innovación. Referentes del sector tecnológico alertan sobre el costo de reemplazar personas por máquinas sin una estrategia de reconversión clara.
Para muchos, llegar a un puesto más alto implica perder motivación, sumar responsabilidades no deseadas y quedar atrapados en un esquema que castiga el deseo de mantenerse conectado con lo que mejor saben hacer.
Las fiestas no perdonan: entre el vitel toné y los brindis, siempre hay alguien que pregunta como si fuera tu jefe. Cómo sobrevivir al interrogatorio familiar sin que se te enfríe la comida, esquivar comparaciones con el primo exitoso y responder sin atragantarte con el pan dulce.
En la previa a las fiestas, empleados de todo tipo colman las redes sociales con comentarios y memes relacionados a la Caja Navideña. Cómo las compañías pueden utilizar este obsequio para incentivar a sus trabajadores.
El último trimestre del año muestra cifras robustas, aunque debajo del crecimiento asoman tensiones: inflación que persiste, empleo que se enfría y decisiones de la Reserva Federal que podrían sacudir las carteras.
Impulsada por la frustración diaria del transporte público, Neha Suresh convirtió un momento rutinario en una startup con miles de usuarios pagos y el respaldo de Y Combinator. Su proyecto, April, busca cambiar cómo trabajamos con herramientas digitales.
Sentirse vacío, desmotivado o fuera de lugar no siempre implica tirar todo por la borda. Este cuestionario te permite identificar con claridad qué está fallando en tu trabajo y qué ajustes podrían devolverte el entusiasmo.
Responden correos al despertar, siguen conectados a la noche y ya no distinguen fines de semana. El nuevo modelo de ultraexigencia importado de China se instala en oficinas de Estados Unidos y extiende jornadas hasta volverlas insostenibles. Tres especialistas explican por qué esta lógica exprime al trabajador y cómo empezar a ponerle un freno.