La firma italiana profundiza su apuesta por experiencias inmersivas con IA, videojuegos, universos propios: busca captar audiencias jóvenes, extender el vínculo con clientes, abrir otra vía comercial.
Michael Barton, ejecutivo de Coatue, describió cómo bancos y firmas de inversión usan sistemas automáticos para análisis, trading y marketing, mientras crece la presión sobre empleos calificados y cambia la lógica del negocio.
Certuma salió del anonimato con US$ 10 millones en financiamiento de 8VC y un ambicioso plan para lograr que la IA sea lo suficientemente inteligente —y segura— como para diagnosticar y prescribir tratamientos. Ahora, su fundador debe descifrar cómo convencer a la FDA.
Wall Street celebra el ajuste mientras Zuckerberg apuesta a sostener márgenes con recortes, centros de datos y contrataciones técnicas, pese a demoras en sus modelos y mayores riesgos operativos.
La carrera por algoritmos avanzados dispara valuaciones récord y multiplica fortunas. Fundadores, inversores junto con ejecutivos del sector sumaron patrimonios millonarios mientras el capital privado sostiene cifras que recuerdan a otros ciclos de euforia tecnológica.
Caitlin Kalinowski renunció tras cuestionar el giro de firma de Sam Altman hacia tareas de defensa de Estados Unidos y alertó por posibles usos ligados a vigilancia sin control judicial y armas autónomas.
Un informe ubica a cocineros, mecánicos, socorristas y camareros entre ocupaciones poco expuestas a la automatización, por tratarse tareas físicas, presenciales y difíciles para sistemas capaces solo frente a pantallas.
El gobierno de Estados Unidos catalogó a la empresa como riesgo para la seguridad nacional luego de que rechazara eliminar restricciones que impiden vigilancia masiva y armamento autónomo. El episodio expuso el vacío legal que rodea a estas tecnologías.
Con más de US$300 millones al año, la app duplicó abonados en pocos meses y ya suma 100 millones de usuarios que crean temas. El salto llega en medio de demandas por derechos de autor y una campaña para frenarla.
La IA agencial empieza a operar como jefatura: desarma procesos, terceriza microtareas y marca el ritmo a personas en plataformas y servicios. El giro abre dilemas laborales, legales y éticos sobre control, salarios y responsabilidad cuando la “orden” llega desde un sistema.
Tras años de euforia tecnológica, los gigantes digitales aceleran desembolsos multimillonarios en infraestructura para IA y siembran inquietud entre gestores, que ven balances cada vez más exigidos y retornos todavía inciertos.
La empresa volvió a superar las expectativas del mercado con un incremento interanual del 73%. En ese contexto, sus competidores ya no intentaban superarla sino reemplazarla. ¿Hasta cuándo seguirá la dependencia en Nvidia?
Más allá del reloj corporativo y la presión por los resultados inmediatos, el éxito en la era de la inteligencia artificial depende de identificar el Kairos: el momento oportuno donde la audacia estratégica genera una ventaja competitiva irreversible.
Ante momentos de presión extrema, lo que define el destino de una organización no es el poder de cálculo, sino la capacidad de sus líderes para asumir riesgos, escuchar señales incómodas y actuar con responsabilidad aunque eso implique pérdidas en el corto plazo.
Se trata de su Ronda A y es una cifra récord en la categoría para una empresa latinoamericana. Los objetivos: expansión en Brasil y llevar su negocio a México, Colombia y Chile.
Fundó Dell Technologies con apenas 19 años. Hoy lidera una empresa central en la infraestructura de IA y acaba de comprometer más de US$ 6.000 para democratizar el acceso financiero de millones de niños estadounidenses. Un perfil del líder que nunca dejó de innovar.
El conglomerado del magnate Gautam Adani proyecta un desembolso histórico que apunta a desplegar infraestructura tecnológica y energética a gran escala durante la próxima década. La apuesta incluye centros de datos, fabricación de servidores y alianzas con gigantes globales, con la mira puesta en disputar liderazgo global en el negocio de la IA.