Lejos de apostar a cada moda, el fundador de Meta eligió intervenir temprano en tecnologías con potencial y mantuvo el poder suficiente para decidir sin depender de nadie.
Acuerdo mediante, el gigante japonés sumará el control de DigitalBridge, una firma clave en la gestión de centros de datos. La operación refuerza su estrategia global y consolida inversiones previas en OpenAI y tecnología de chips.
La compañía absorbió casi todo el equipo de Groq, incluida su cúpula directiva, y se queda con tecnología clave para acelerar tareas de inferencia, el segmento más competitivo del momento.
Mientras la inversión en inteligencia artificial se multiplica en hospitales y sistemas de atención, los resultados concretos siguen siendo escasos. Por qué la mayoría de los proyectos fracasan.
Fabian Hedin cofundó Lovable, una empresa sueca que desarrolló una herramienta de programación con inteligencia artificial pensada para quienes no saben escribir código. La explosión de usuarios y una nueva ronda de inversión lo catapultaron al club de los multimillonarios antes de cumplir los 27.
La rutina del ocio lo aburrió enseguida. Hoy lidera una firma con más de mil empleados, clientes como Citi y United Airlines, y una promesa concreta: automatizar con inteligencia artificial todo lo que retrasa a los desarrolladores.
Los grandes fondos aumentan sus inversiones en inteligencia artificial, aunque advierten que muchas empresas exageran sus avances, que los precios están inflados y que la tecnología podría eliminar empleos.
El salto de precios en la RAM y los SSD responde a una avalancha de inversiones para alimentar servidores de inteligencia artificial, que dejó al mercado de consumo sin stock y con costos por las nubes. Mientras tanto, gigantes como Lenovo y Apple lograron protegerse; otros, como Dell, quedaron a la intemperie.
El acuerdo de la empresa con Suno, startup de IA que genera canciones, marca un giro estratégico en la disputa legal por el uso de obras registradas. La discográfica cede el conflicto judicial y apuesta a quedarse con una porción del negocio que más rápido crece en la industria.
Mientras se agrava la falta de especialistas capaces de evaluar riesgos, una startup creada en plena pandemia apuesta a automatizar procesos clave sin perder precisión técnica. Sus herramientas ya permiten a las compañías operar con menos personal y mayor eficiencia.
La programación no desaparece ni se vuelve irrelevante, sino que se transforma. El profesional de tecnología del presente y del futuro inmediato es quien sabe articular el qué y el porqué, no solo el cómo.
Pasaron 30 años, la sensación de FOMO es similar a la de mediados de los años 90's. El mercado global asiste a una aceleración inédita para muchos, ahora es la IA y sus millones de promesas. Empresas de más de U$S 5 billones, dudas entre inversores y reguladores y la pregunta del millón: ¿puede sostenerse la escalada sin ganancias concretas?
La empresa comenzará por construir centros de datos en Texas y Nueva York, con planes de crear miles de empleos y robustecer la infraestructura tecnológica en medio de una carrera global marcada por inversiones récord.
La startup con base en Los Ángeles apuesta por automatizar cada etapa de la creación audiovisual y ya factura US$ 100 millones al año. Su crecimiento refleja una tendencia que mezcla marketing, avatares hiperrealistas y edición sin cámaras.
El desarrollo de sistemas con varios agentes de IA permite combinar interacción, supervisión y evaluación en tiempo real, con el objetivo de ofrecer una experiencia terapéutica más segura y eficaz.
Científicos combinan algoritmos con neurociencia para mapear circuitos neuronales, restaurar funciones dañadas y abrir nuevas posibilidades en terapias que antes parecían impensadas.
La empresa de Sam Altman, creadora del ChatGPT, se convirtió en la protagonista del sector tecnológico con una serie de alianzas sin precedentes y planes para debutar en Wall Street con una valuación récord.
Con apenas tres años de vida, la compañía ya seduce a estudios jurídicos top y fondos de inversión. Acaba de duplicar su valuación en menos de un año y suma inversores pesados como Andreessen Horowitz y el grupo RELX, dueño de LexisNexis.
La nueva estructura, bautizada OpenAI Group PBC, deja atrás los límites del modelo anterior y le permite atraer inversiones a gran escala. La Fundación OpenAI retiene el control, pero cede espacio a socios privados como Microsoft, que ya posee el 27%.