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Vaso de Bubble Tea
Lifestyle

El fenómeno del Bubble Tea crece en Uruguay: clientes hacen fila para la apertura de un nuevo local y agotan el stock en horas

Mathías Buela

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Impulsado por el consumo joven y la influencia de la cultura asiática en redes sociales, el bubble tea empieza a ganar terreno en Montevideo. El mercado global proyecta superar los US$ 5.600 millones en los próximos años.

4 Marzo de 2026 09.15

A las nueve de la mañana ya había personas haciendo fila en la vereda, una hora antes de que abriera el local. Ocho horas más tarde se habían vendido más de 1.000 bebidas en un solo día y el stock estaba agotado. El domingo no pudieron abrir. No quedaban insumos.

La escena ocurrió el sábado 28 de febrero en Pocitos, frente a Plaza Varela, donde abrió Cha Haus, un nuevo espacio dedicado al bubble tea que debutó con una demanda muy por encima de lo previsto. Hasta hace poco, la bebida taiwanesa era un producto de nicho en Montevideo.

El bubble tea (mezcla de té, leche o frutas y perlas de tapioca) nació en Taiwán y se expandió por Asia en los años 90. En la última década cruzó con fuerza a occidente, impulsado por redes sociales y por el consumo de la Generación Z.

Las cifras globales ayudan a dimensionar el fenómeno. Según la consultora Fortune Business Insights, el mercado mundial fue valuado en US$ 2.830 millones en 2025 y podría llegar a US$ 5.620 millones en 2034. La tasa de crecimiento anual proyectada ronda el 8%.

Asia Pacífico concentra casi la mitad del negocio, pero Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido muestran avances sostenidos. En Sudamérica el crecimiento es más incipiente. Brasil y Argentina registran una adopción gradual, pero el café marca la agenda. Uruguay ahora empieza a asomarse en ese mapa.

Dos modelos, una misma tendencia

Cha Haus no fue el primero. Hace algo más de un año abrió Boba Tea Bar, impulsado por Matilde Ballón, emprendedora boliviana que conoció el producto en Nueva York y decidió apostar en Montevideo hace un año, cuando detectó que casi no había oferta.

La inversión inicial rondó los US$ 40.000, incluyendo la importación de maquinaria desde China para producir tapioca y sellar los vasos. Hoy venden en promedio unas 30 bebidas por día, con picos los fines de semana. El precio se mueve entre $ 300 y $ 350 y el sabor más pedido es tiramisú.

Cha Haus llegó con otra escala de arranque. Tian Yiu, de familia china y con años recientes viviendo en Asia, abrió junto a su prima con una propuesta más amplia de bebidas inspiradas en la cultura asiática. La carta se divide entre opciones frutales y preparaciones con leche. Los precios van de $ 260 a $ 350, según tamaño y base.

El cálculo para la apertura quedó corto. Tuvieron que preparar tapioca durante toda la jornada para poder responder a la demanda. A las 20:00 cerraron la fila manualmente para poder terminar los pedidos. El domingo bajaron la persiana porque no tenían stock suficiente.

Redes sociales y consumo joven

Los dos emprendedores coinciden en que la mayoría de los clientes son jóvenes. Muchos llegan porque ya conocen el producto por redes, por videojuegos o por contenido vinculado a la cultura asiática.

El informe internacional también apunta en esa dirección. El bubble tea es una de las bebidas con mayor penetración entre la Generación Z. La posibilidad de personalizar sabores, toppings y niveles de azúcar suma atractivo en un público acostumbrado a la lógica de la experiencia.

En términos de sabores, la tendencia global es de una preferencia clara por las variantes frutales, que concentran más de un tercio del mercado. En Cha Haus esa intuición se confirmó ya que la línea fresca fue la más vendida el primer día, aunque las opciones con tapioca (que implican masticar la bebida) también tuvieron buena recepción.

Entre la cultura del café y las trabas logísticas

Sin embargo, los desafíos no faltan. Uruguay tiene una fuerte tradición cafetera y el consumo de té no ocupa el mismo lugar en la rutina diaria. La competencia cultural es evidente.

A eso se suman cuestiones operativas. Importar maquinaria y equipamiento específico desde China implica meses de planificación. En el caso de Cha Haus hubo incluso demoras vinculadas a regulaciones sobre sorbitos plásticos, pese a tratarse de versiones biodegradables. El negocio depende, además, de insumos que no siempre se consiguen localmente, en especial la tapioca.

Las proyecciones globales muestran que el mercado crece a ritmo firme y que grandes cadenas internacionales como Gong Cha y Chatime Group continúan expandiéndose en distintos continentes.

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