En un país que ya descarbonizó su matriz eléctrica en más de un 90%, el siguiente paso lógico era mirar al transporte. Y ahí, en ese cruce de rutas entre la necesidad y la oportunidad, apareció el hidrógeno verde. Pero no como una promesa lejana, sino como un proyecto concreto que ya tiene fecha para empezar a rodar: a fin de año, ocho camiones de pila de combustible comenzarán a transportar madera para Montes del Plata en la zona de Fray Bentos, movidos por hidrógeno producido en el lugar con energía solar.
Detrás de esa operación está Kahirós, una sociedad integrada por Ventus, Fidocar y Fraylog, que con una inversión de US$ 38,6 millones del Grupo Santander se convirtió en el primer piloto comercial de hidrógeno verde para movilidad pesada en América Latina.
“Es una perla”, definió Juan Andrés Chick, gerente del proyecto, durante una entrevista con Forbes Uruguay. Y no es para menos, ya que el proyecto integra toda la cadena de valor, desde la generación solar hasta la operación logística, pasando por la producción, almacenamiento y dispensado de hidrógeno.
“Lo interesante es que incluye el diseño, la construcción de la planta, los camiones y la operación en el tiempo. Los aprendizajes se generan en todos los niveles”, agregó María José González, también gerente de Kahirós.
La molécula que completa la matriz energética uruguaya
El hidrógeno verde no es más que la misma molécula de H2 que se usa en la industria, pero obtenida sin dejar huella de carbono. El secreto está en la electrólisis: con electricidad renovable se parte la molécula de agua y se obtiene hidrógeno y oxígeno.

En el caso de Kahirós, la energía provendrá de un parque solar propio, aunque también podrán tomar energía de la red de UTE, que es más de 90% renovable. “Eso nos permite certificar que nuestro hidrógeno es verde, algo que no se puede hacer en todos los países”, destacó González.
Los camiones, ocho unidades Hyundai del modelo XCIENT Fuel Cell, ya están en el país. Son los mismos que circulan en Suiza, Francia o Corea, y tienen una autonomía de 700 kilómetros con 68 kilos de hidrógeno, que se cargan en entre 20 y 30 minutos. “No es uno u otro, el hidrógeno y el eléctrico son complementarios”, explicó Chick. “Para el transporte pesado y de larga distancia, el hidrógeno es más práctico: menos peso en baterías y tiempos de carga similares al gasoil”.
La planta se levanta en el paraje La Víbora, en el cruce de las rutas 2 y 24, una zona logística a medio camino entre Fray Bentos y Mercedes. Ahí ya está construida la planta solar y las bases para los equipos.
Los componentes principales, fabricados por Air Liquide y Accelera by Cummins, llegarán entre marzo y abril desde Italia y Francia. El electrolizador, corazón del proceso, estará en agosto. “La parte más desafiante empieza ahora, cuando lleguen los equipos. En lo solar Uruguay tiene experiencia, pero esto es nuevo para todos”, admitió González.
Desafíos de punta: regulación, logística y aprendizaje compartido
De hecho, el proyecto obligó a aprender sobre la marcha en múltiples frentes. Desde el transporte de los equipos (que por primera vez se mueven por vía marítima desde Europa) hasta la interacción con los organismos reguladores.
“Trabajamos con Bomberos, URSEA, el Ministerio de Transporte y la intendencia. Ellos también se están familiarizando con normas internacionales. Es un aprendizaje conjunto”, señaló Chick. “Vas a Bomberos y llevás lo que aprendiste de los proveedores, y entre todos vamos analizando la regulación”.
A nivel de generación de empleo, la planta requerirá unas 20 personas entre operarios, personal de mantenimiento y choferes, que recibirán formación de los propios fabricantes. Además, hay acuerdos con el sector académico, como UTEC, para que los técnicos también capaciten a estudiantes uruguayos. “Queremos que sea un lugar de puertas abiertas, que se pueda visitar y que motive a más gente a meterse en estos temas”, dijo González.
El modelo de negocio no pasa por vender hidrógeno, sino por ofrecer un servicio de transporte a Montes del Plata. “Ellos mejoran su huella de carbono, porque reemplazan camiones diésel por camiones que solo emiten agua”, explicó Chick. El costo operativo hoy es más alto que el del gasoil, algo esperable en una tecnología incipiente, pero la apuesta es que baje con la escala y la experiencia, como pasó con la energía eólica o solar.
Aunque el proyecto está dimensionado para operar siete horas diarias, la planta tiene capacidad de producir más. “Si surge demanda, se podría ampliar”, adelantó González, sin descartar que en el futuro puedan vender hidrógeno a terceros. De hecho, ANCAP ya mostró interés público en el tema y evalúa convocatorias. “Nosotros somos un precedente. Si nos va bien, le va bien a todo el ecosistema”, afirmó.
Y ahí está el punto: Kairós es, además de un proyecto empresarial, también una carta de presentación de Uruguay como país innovador, estable y capaz de albergar tecnologías de punta.
“Nos ha pasado que colegas de Chile o Brasil están atentos a que nos vaya bien. Porque si acá funciona, después se replica”, contó Chick. “Que Uruguay se anime a innovar en tecnología no es común. Estamos siendo punta de lanza, no solo en la región, sino con el mundo”.
Para González, la meta inmediata es llegar a fin de año con los camiones rodando. Pero la ambición va más allá. “Me gustaría que el uruguayo se apropie de esto, que sepa que acá también se puede innovar. Este proyecto nos enseña todos los días y todavía nos queda mucho por aprender. Pero ya estamos haciendo”.


