Elon Musk, Sam Altman y Darío Amodei preparan la salida a bolsa de Space X, OpenAI y Anthropic. Las tres compañías podrían concentrar juntas más de US$ 2,6 billones en valuación acumulada.
En una entrevista exclusiva con Forbes, horas después de perder su polémica batalla legal contra OpenAI, el CEO de SpaceX habló sobre el fallo, la próxima salida a bolsa de la compañía y sus emprendedores favoritos.
Un jurado determinó el lunes por la tarde que Elon Musk presentó demasiado tarde su demanda contra OpenAI y Sam Altman, al considerar que los demandados no eran responsables de ninguno de los reclamos y poner fin a un dramático enfrentamiento judicial entre dos de los multimillonarios más importantes de la industria de la inteligencia artificial.
El enfrentamiento judicial reveló acusaciones cruzadas, mensajes internos y nuevas versiones sobre la disputa por el control de OpenAI y su transición hacia un modelo con fines de lucro.
Greg Brockman admitió bajo juramento que su participación en la creadora de ChatGPT vale más de US$ 20.000 millones, pese a no haber invertido dinero propio. El dato surgió en el juicio iniciado por Elon Musk contra OpenAI, donde se discute si sus fundadores abandonaron la misión sin fines de lucro para beneficiarse económicamente.
La startup fundada por ex OpenAI busca cerrar la mayor financiación privada de la historia antes de salir a bolsa, en una operación que pondrá bajo examen la fiebre inversora por la inteligencia artificial.
El conflicto alrededor de OpenAI amenaza con sacudir la reputación de la compañía y vuelve a poner en discusión el delicado equilibrio entre rentabilidad y beneficio público.
El juicio federal impulsado por Elon Musk contra Sam Altman, OpenAI y Microsoft pone bajo revisión la promesa fundacional de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad, mientras amenaza con alterar la estructura de la compañía, su vínculo con Microsoft y el futuro de una fundación llamada a convertirse en uno de los mayores experimentos filantrópicos de la era tecnológica.
Un informe del analista Ming-Chi Kuo impulsó los papeles del fabricante de chips, tras revelar una posible alianza con OpenAI, MediaTek y Luxshare para desarrollar un dispositivo móvil con IA cuya producción comenzaría en 2028.
La compañía detrás de ChatGPT gana libertad para vender sus desarrollos fuera de Azure, mientras el gigante tecnológico conserva una participación clave y redefine los términos económicos de uno de los pactos más influyentes del sector.
Ben Liu, CEO de Formation Bio, está convencido de que el principal obstáculo para llevar medicamentos al mercado no es el descubrimiento de fármacos, sino los ensayos clínicos. Con esa idea, reunió a grandes inversores para recaudar unos US$ 615 millones y comprar medicamentos estancados, y usar inteligencia artificial para acelerar las pruebas de estrés.
Más que una inyección de capital, el acuerdo fija prioridad sobre capacidad aún no construida, en plena carrera global por abastecer el salto de la inteligencia artificial.
Con apuestas en energía, centros de datos, ciencia, robótica e identidad digital, el creador de OpenAI busca ocupar un lugar central en la infraestructura capaz de sostener la próxima etapa de la inteligencia artificial.
El multimillonario reactivó una vieja discusión sobre subsidios estatales masivos y advirtió: robots y algoritmos desplazarán tareas humanas en múltiples sectores.
Expertos en seguridad advierten que el problema más urgente ya atraviesa las empresas, que incorporan IA sin la supervisión necesaria y quedan más expuestas a errores propios que a una ofensiva externa.
Bajo la presión de una futura salida a bolsa y la competencia de Anthropic, la compañía deja atrás apuestas virales como Sora para enfocarse en la rentabilidad. Un repaso por los acuerdos con Disney, Nvidia y Walmart que no lograron cumplir las expectativas.
La empresa dejó Stargate UK en pausa ante reglas poco previsibles y costos eléctricos demasiado altos, un revés para los planes de Londres de atraer inversiones y ganar capacidad propia para desarrollar inteligencia artificial.
Documentos presentados ante la SEC revelan que Lunate tomó una participación minoritaria en Insight Partners, una de las firmas más influyentes de Silicon Valley. La jugada expone el avance del dinero emiratí en el negocio global de las startups.