Con Powell aún dentro del directorio y Warsh sin definiciones sobre tasas, el banco central enfrenta fracturas internas, inflación alta y señales laborales débiles.
Pulseadas judiciales sobre Lisa Cook y Jerome Powell, sumadas a demoras al elegir sucesor, abren un frente político capaz de alterar el rumbo del banco central estadounidense.
La expectativa por una pausa en la baja de tasas crece entre operadores e inversores, mientras se acelera la rosca política para definir quién liderará el banco central más poderoso del mundo desde mayo de 2026.
La decisión dividida dentro del comité alimenta el tironeo entre la conducción monetaria y la Casa Blanca, en un clima marcado por la incertidumbre económica, el estancamiento en el empleo y las demoras en los datos oficiales.
La decisión fue respaldada por una amplia mayoría del comité monetario, en medio de señales de enfriamiento económico y tensiones políticas. El mandatario volvió a presionar por una rebaja más agresiva y apuntó contra Powell.
Dos miembros del comité votaron por un recorte, desafiando la postura de Jerome Powell. La presión de Trump, el impacto de los aranceles y la incertidumbre económica agitan el clima en el banco central más poderoso del mundo.
Aunque el presidente de la Fed es blanco habitual de las críticas de Trump, su eventual salida podría tener efectos contraproducentes para la Casa Blanca. Desde un sacudón en Wall Street hasta trabas judiciales, los costos políticos y económicos serían difíciles de amortiguar.
Los funcionarios de la Reserva Federal se preparan para una reunión decisiva, en la que las señales del mercado laboral y la evolución de los precios influirán en sus próximos pasos.
Aunque la tasa de desempleo subió levemente, el mercado laboral se mantiene sólido, con un alto número de vacantes y bajas solicitudes de subsidios. La posible reducción de tasas por parte de la Reserva Federal refuerza un panorama económico estable.
El dato fue relativamente negativo por factores estacionales como el aumento de los costos del combustible y la fuerte rigidez de la inflación de alimentos.
El mercado prevé sólo dos rebajas de tasas el próximo año, principalmente porque la economía estadounidense está creciendo aceleradamente y la inflación podría reactivarse.
La victoria de Donald Trump y sus promesas de aplicar aranceles agresivos a las importaciones contribuyeron al repunte del dólar, que se acerca a su nivel más alto en dos años.
Desde Goldman Sachs ven oportunidades de crecimiento en su negocio de deuda de alto grado en Europa, Japón y Australia. En tanto, habría una oleada de actividad en los sectores energético y financiero este año.
Este jueves, el dólar estadounidense subió frente a todas sus contrapartes del Grupo de los 10, alineándose con el incremento constante de los rendimientos de los bonos del Tesoro.