La carrera global por llevar máquinas con forma humana al mundo real empieza a salir de los laboratorios. La apuesta promete transformar el trabajo físico, aunque todavía debe demostrar seguridad, escala y utilidad concreta.
Prometieron revolucionar la industria automotriz con vehículos eléctricos, tecnologías de vanguardia y modelos de negocio disruptivos, pero no todas las startups lograron sortear los desafíos del sector. En un mercado que exige miles de millones de dólares para escalar, expertise técnica y una estrategia comercial sólida, muchas de estas jóvenes compañías terminaron estrelladas antes de despegar.
El impulso de su negocio de autos eléctricos disparó el valor de la empresa en la bolsa y llevó a Lei Jun a ubicarse entre los más adinerados del país asiático. La firma proyecta entregar trescientos mil vehículos en 2025 y desafía a marcas extranjeras con precios competitivos.
Lei Jun, cofundador y CEO de Xiaomi, presentó el jueves el primer vehículo eléctrico de la empresa, lo que supone la entrada del fabricante chino de smartphones en el competitivo mercado de los vehículos eléctricos.
Los fabricantes chinos de teléfonos inteligentes se están centrando en tres áreas principales para integrar la IA generativa en sus dispositivos: mejorar sus asistentes de IA, agregar funciones multimodales y habilitar funcionalidades entre dispositivos.
Xiaomi, el productor chino de celulares, realizó una demostración exitosa con el dispositivo. Si el sistema no afecta a la durabilidad del teléfono, podría finalizar con el temor de quedarse sin batería en cualquier momento del día.
Xiaomi, la tercera marca de teléfonos inteligentes del mundo, informó que las ganancias del segundo trimestre cayeron un 83 % por dificultades económicas.