Blue Origin abrió por primera vez su capital a inversores externos y cerró una ronda de inversión de US$ 10.000 millones que dejó a la compañía espacial de Jeff Bezos valuada en US$ 130.000 millones. La operación marca un cambio importante para una empresa que, desde su creación en el 2000, dependió casi por completo del financiamiento personal del fundador de Amazon.
La ronda tiene como protagonista principal a Coatue Management, que aportó US$ 4.000 millones. Bezos aportó otros US$ 2.000 millones y el resto, unos US$ 4.000 millones, provendría de inversores institucionales. La demanda, según los reportes citados por medios estadounidenses, fue significativa.
El movimiento busca darle más músculo financiero a Blue Origin en plena carrera contra SpaceX, la compañía de Elon Musk que domina buena parte del negocio espacial privado.
Uno de los proyectos que despertó interés entre los inversores es TeraWave, la red de comunicaciones por satélite presentada en enero. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para diversificar los ingresos de la empresa más allá de los cohetes y de los contratos gubernamentales.

El capital llegó en medio de un momento complicado. En mayo, el cohete New Glenn explotó en la plataforma de lanzamiento durante una prueba de encendido en la Estación Espacial de Cabo Cañaveral. El incidente dañó la única plataforma que la compañía utiliza para ese vehículo y las reparaciones demandarían varios meses.
El gasto también explica la urgencia. Blue Origin prevé desembolsar US$ 4.800 millones este año, tras haber invertido cerca de US$ 28.000 millones desde su fundación. Según estimaciones de Forbes, Bezos posee una fortuna de US$ 255.500 millones y ocupa el cuarto lugar entre las personas más ricas del mundo.
Antecedentes clave

En los últimos años, Blue Origin se consolidó como un potencial competidor de SpaceX, con la que compitió por contratos comerciales y por el desarrollo de un módulo lunar para la NASA. En mayo, Bezos indicó que su empresa de cohetes estaba "considerando" inversiones externas, tras señalar que era un "buen momento" para "empezar a pensar en el futuro y atraer a otros inversores externos".
Otros ejecutivos sugirieron que Blue Origin necesitaba más financiación, incluido el director ejecutivo Dave Limp, quien, según informó el Financial Times, citando detalles de una reunión general, les dijo a los empleados que la empresa necesitaría "mucho capital" para alcanzar sus objetivos.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.