Nico Laqua creó Corgi tras sufrir demoras y rechazos en el mundo de los seguros. Con IA, clientes startup y una cultura laboral extrema, la compañía acaba de convertirse en unicornio.
Jan Zoltkowski creó Janitor AI, un sitio donde millones de usuarias escriben y protagonizan historias románticas interactivas con chatbots. Con una estructura mínima y costos ajustados, la startup busca transformar el boom de la fantasía en un nuevo negocio de entretenimiento digital.
Deepfakes, estafas y réplicas empujan a celebridades, políticos, marcas y plataformas a disputar nuevos límites legales sobre consentimiento, licencias y responsabilidad digital.
Amazon, Microsoft, Alphabet, Meta y Tesla proyectan destinar cifras récord a la construcción de infraestructura para IA. Pero la demanda de energía ya pone frenos y la construcción de data centers empieza a frenarse.
La nueva generación del modelo visual de OpenAI apunta a algo más que imágenes atractivas: busca producir piezas estructuradas, coherentes y verificables, con impacto potencial en marketing, diseño, robótica, conducción autónoma y servicios empresariales.
Mientras la logística puede explicar hasta el 40% del precio de un producto, una empresa argentina logró reducir esos costos en hasta un 22% combinando algoritmos avanzados e inteligencia artificial.
La inteligencia artificial acelera la creación de código y redefine el trabajo de los desarrolladores, mientras empresas y especialistas debaten si el valor profesional ya no está en escribir líneas, sino en diseñar soluciones, supervisar procesos y dominar nuevas herramientas.
La compañía detrás de ChatGPT gana libertad para vender sus desarrollos fuera de Azure, mientras el gigante tecnológico conserva una participación clave y redefine los términos económicos de uno de los pactos más influyentes del sector.
Más que una inyección de capital, el acuerdo fija prioridad sobre capacidad aún no construida, en plena carrera global por abastecer el salto de la inteligencia artificial.
Andon Labs puso a una inteligencia artificial a cargo de una boutique en San Francisco, con tarjeta corporativa, acceso a internet y una sola instrucción: ser rentable. Ahora repite el experimento en Estocolmo. Lo que encontraron en el camino plantea preguntas incómodas sobre el futuro del trabajo.
El próximo CEO deberá acelerar lanzamientos, recortar demoras internas, ordenar prioridades e imponer una hoja audaz para que Apple recupere peso tecnológico frente a rivales que ya pisan fuerte con herramientas generativas.
Con apuestas en energía, centros de datos, ciencia, robótica e identidad digital, el creador de OpenAI busca ocupar un lugar central en la infraestructura capaz de sostener la próxima etapa de la inteligencia artificial.
La nueva estructura jerárquica de Apple posiciona al hardware como el motor central de su estrategia de IA agéntica. Las claves de una reorganización silenciosa que busca blindar el liderazgo de la empresa por la próxima década.
Forbes puso al frente a OpenAI y Anthropic, con ingresos y fondeo récord, mientras nuevas firmas avanzan en robótica, salud, música y finanzas y buscan volver negocio el auge tecnológico.
Detrás de la marcha atrás apareció una pregunta incómoda para toda la industria: ¿qué pasa cuando una herramienta promete resolver problemas y al mismo tiempo puede agravarlos?
La iniciativa busca montar en Austin una planta capaz de reunir todas las etapas de fabricación de semiconductores y abastecer la demanda tecnológica de Tesla, SpaceX y xAI.
Un estudio de Bain & Company proyecta un rápido crecimiento de esta tecnología, impulsado por una mayor inversión y avances en inteligencia física. La madurez del sector depende de la demostración de un retorno de inversión claro y de una mayor tolerancia al riesgo por parte de los usuarios
La empresa dejó Stargate UK en pausa ante reglas poco previsibles y costos eléctricos demasiado altos, un revés para los planes de Londres de atraer inversiones y ganar capacidad propia para desarrollar inteligencia artificial.
El magnate activó gestiones ante capitales soberanos y Wall Street en torno a Prometheus, vehículo destinado a chips, defensa y aeroespacial, cuyo plan apunta a comprar compañías fabriles e incorporar automatización avanzada.